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Revistas científicas Science y Nature coinciden en designación

Ondas gravitacionales son el hito científico del 2016

Actualizado el 23 de diciembre de 2016 a las 12:00 am

Detectores del LIGO captaron las ondas tras choque de agujeros negros

Hallazgo confirma lo dicho por Albert Einstein y abre nueva fase en astronomía

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Ondas gravitacionales son el hito científico del 2016

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Simulación de fusión de dos agujeros negros frente a la Vía Láctea. | UNIVERSIDAD DE CHICAGO PARA LN

Hace 100 años, y como parte de la teoría de la relatividad general, Albert Einstein habló sobre cómo, al moverse, los objetos en el universo producen ondulaciones en el espacio-tiempo, propagándose como cuando se tira una piedra en el agua y esta genera una serie de ondas.

Con ello, el físico predijo la existencia de ondas gravitacionales , definidas como vibraciones del espacio-tiempo.

Esas ondas se generan luego de eventos cósmicos a gran escala como la explosión de una supernova, la colisión entre galaxias o la fusión de agujeros negros. Son, por así decirlo, el rastro tras eventos violentos.

En ese entonces, Einstein pensó que tales ondas serían indetectables. Sin embargo, en febrero del 2016, el Observatorio de Interferómetro Láser Avanzado de Ondas Gravitacionales (LIGO, por sus siglas en inglés) captó las ondas producidas por el choque entre dos agujeros negros supermasivos ocurrido hace 1.300 millones de años.

De esta manera, los científicos de LIGO confirmaron los planteamientos de Einstein y dieron paso a una nueva etapa en la exploración del universo.

Por ello, las prestigiosas revistas científicas Science y Nature coincidieron al nombrar esta detección de las ondas gravitacionales como el hito científico del año 2016 .

Gracias a estas ondas, según Nature , los científicos contarán con otra herramienta y ya no solamente dependerán de las ondas electromagnéticas para estudiar el universo.

“La detección de ondas gravitacionales permite lograr información adicional y exclusiva sobre el universo que no se puede obtener analizando la luz y la radiación electromagnética, método principal de observaciones astronómicas actuales.

”Estas ondas contienen la información concreta y directa sobre la estructura (por las variables de masa y gravedad) y dinámica de su origen. Esto gracias a la propiedad única que poseen de traspasar cualquier materia sin dispersarse. Esto no sucede, por ejemplo, con la luz de las estrellas, que puede ser bloqueada por el polvo interestelar”, dijo Lela Taliashvili, directora del Centro de Investigaciones Espaciales de la Universidad de Costa Rica (Cinespa), en declaraciones anteriores brindadas a La Nación .

Lo que viene. Justo semanas después del anuncio de LIGO, la misión LISA Pathfinder de la Agencia Espacial Europea (ESA) probó nuevas tecnologías para, en un futuro, detectar ondas gravitacionales más grandes y distantes de las observadas por LIGO.

“Ahora los físicos anticipan ansiosamente lo que puede venir después, ya que las ondas gravitacionales prometen una manera totalmente nueva de mirar en el cosmos”, destacó Science .

En este sentido, detectores similares a LIGO ubicados en Italia, Japón e India se sumarían a esta labor de investigación.

“Tres o más detectores trabajando juntos deberían ser capaces de localizar con más precisión la fuente de un evento en el cielo.

”Si fuentes como la fusión de estrellas de neutrones también producen luz que puede ser detectada por telescopios convencionales, entonces esa aproximación multifacética permitiría a los astrofísicos hacer cosas sin precedentes como, por ejemplo, sondear las propiedades de la materia de una estrella neutrónica”, detalló la publicación Science .

Latinas entre los 10 científicos del año. La confirmación de las ondas gravitacionales por parte del LIGO no solo constituyó el hito científico del año sino que también posicionó a la física argentina Gabriela González como una de los 10 científicos destacados del 2016 por la revista Nature.

González, investigadora de la Universidad Estatal de Luisiana, coordinó a más de 1.000 científicos en el análisis de los datos recopilados por los detectores de LIGO.

Ella no fue la única latinoamericana en la lista. La investigadora brasileña Celina Turchi, experta en enfermedades infecciosas de la Fundación Oswaldo Cruz, fue reconocida por hallar la conexión entre el zika y la microcefalia.

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