
La temporada de incendios forestales se inicia este viernes con la usual alerta para Guanacaste y Puntarenas, pero también para el Valle Central.
Los cantones de San José, Alajuela y Cartago, más cercanos al Pacífico, son “puntos calientes”, debido a que esta vertiente posee condiciones ya de por sí secas, que se exacerban por el fenómeno El Niño , el cual hace dos años afecta el país.
El Niño se asocia con escasez de lluvias y fuertes vientos que alejan la humedad, lo que, sumado a una vegetación reseca que podría arder en poco tiempo, incrementa el riesgo de siniestros.Ante la alerta, este viernes bomberos forestales empezarán su trabajo en parques nacionales y refugios de vida silvestre.
Este año, la Comisión Nacional sobre Incendios Forestales (Conifor) cuenta con más de 2.000 personas entrenadas en manejo del fuego; 1.040 son voluntarios.
También ya se puso en funcionamiento el Sistema de Alerta Permanente (SAP), que incluye detección diaria de “puntos calientes” mediante imágenes satelitales, activación de ocho torres de vigilancia y patrullajes tanto terrestres como aéreos. Estos últimos en coordinación con la Dirección de Vigilancia Aérea del Ministerio de Seguridad Pública.

En total, se establecerán 1.200 kilómetros de cortafuegos, con una inversión de ¢140 millones.
“Sin duda, esta temporada de incendios forestales va a estar marcada por El Niño”, comentó Luis Diego Román, miembro de Conifor y coordinador del Programa Nacional de Manejo del Fuego, del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac).
El Niño. El fenómeno El Niño -Oscilación del Sur (ENOS) nace de la interacción de las aguas superficiales del océano Pacífico con la atmósfera. Cuando se presenta un calentamiento anormal de las aguas, se le llama El Niño, y cuando hay un enfriamiento, se conoce como La Niña.
El evento El Niño, que actualmente vive el país, está entre los tres más intensos desde 1950.
A causa de este fenómeno, Guanacaste reportó un déficit de lluvias del 65% entre enero y noviembre del 2015, con respecto al promedio histórico.
Puntarenas, en su sector central, registró una disminución de precipitaciones del 40% en ese mismo periodo.
La falta de precipitaciones acelera la pérdida de humedad de la vegetación y esto hace que los pastos, arbustos y árboles estén predispuestos a arder.
“Por dicha, las lluvias repuntaron en noviembre del año pasado en el Pacífico norte. Sin esas lluvias se nos hubiera complicado más la temporada”, manifestó Román.

Asimismo, El Niño viene a intensificar las condiciones propias de la estación seca: fuertes vientos, alta temperatura y baja humedad relativa.
“A los bomberos forestales, el viento nos juega en contra en dos aspectos: acelera la desecación de la vegetación y propaga rápidamente las llamas”, dijo Román.
En cuanto a la temperatura, y según previsiones del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), este año se pronostica que se rompan récords históricos en los meses de marzo y abril , incluso se podrían superar los 43 grados Celsius (°C).
Guanacaste y Puntarenas no fueron los únicos en sufrir con El Niño. San José presentó un déficit de lluvias del 55% entre enero y noviembre del 2015.
Por esa razón, Román argumentó que el Valle Central reúne las condiciones para que se inicien incendios de interfase.
“Estos son incendios que pasan de áreas de bosque a zonas urbanas, como sucede en California (EE. UU.), Europa o Chile”, manifestó el funcionario.
Esos incendios de interfase podrían ser promovidos por malas prácticas, como realizar quemas agropecuarias sin permiso del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
“Las quemas, aunque sean de basura, son prohibidas en zonas urbanas”, enfatizó Román.
Vandalismo. La mayoría de los incendios forestales son causados por vandalismo o venganza contra los guardaparques, quienes denuncian actos de cacería o tala ilegal en áreas protegidas.
De hecho, el incendio más grave ocurrido en el 2015 fue provocado por una persona en venganza . Sucedió en el Parque Nacional Diriá, en Guanacaste, y afectó 3.667 hectáreas.
La topografía, pendientes superiores a los 60 grados y terreno debilitado por el terremoto de Sámara, pusieron en riesgo a los bomberos forestales.
Según Román, el Sinac ya recibió amenazas para el Parque Nacional Chirripó.