Vivir

Situación podría empeorar con llegada del fenómeno de El Niño

Temperatura atenta contra corales de Isla del Coco

Actualizado el 08 de junio de 2014 a las 12:00 am

Los corales ya presentan signos de blanqueamiento por ‘estrés térmico’

Expertos temen que daño sea similar al de 1997-1998, cuando El Niño fue muy largo

Vivir

Temperatura atenta contra corales de Isla del Coco

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Las altas temperaturas del agua reportadas por buzos y el pronóstico del Niño para el segundo semestre del año, permiten presagiar una situación de estrés para los corales del Parque Nacional Isla del Coco.

Este estrés, determinado por una temperatura del agua superior a los 29 °C, podría llevarlos al blanqueamiento y, si la condición persiste, incluso a la muerte.

En abril, un equipo de La Nación registró temperaturas superiores a los 27 °C a unos 20 metros de profundidad en dos sitios de buceo.

Edwar Herreño es buzo profesional, con 10 años de bucear en la Isla del Coco, y en mayo reportó una temperatura de 34 °C.

“Usualmente en febrero y marzo, suelen registrarse temperaturas del agua de entre 29 °C y 31 °C hasta 40 metros de profundidad, pero el 2014 parece estar más caliente de lo normal. Desde hace cuatro semanas, la temperatura se ubica entre 30 °C y 33 °C”, detalló Herreño.

Según el buzo profesional, los corales en los sitios conocidos como Manuelita Somera, isla Pájara, roca Vikinga, punta María, Dos Amigos y bahía Chatham ya muestran “signos de estrés” y algunos están blancos. “Se nota más donde hay grandes parches”, añadió.

La vida bajo el agua en la Isla del Coco (Adrián Soto Herrera)

Esto podría agravarse cuando se consolide el fenómeno El Niño, pronosticado para agosto.

El Niño. El fenómeno El Niño Oscilación Sur (ENOS) nace de la interacción de las aguas superficiales del océano con la atmósfera.

Cuando hay un calentamiento anormal de las aguas, se le llama El Niño, y cuando más bien hay un enfriamiento, se conoce como La Niña. Todo parece indicar que El Niño golpeará a Costa Rica en el segundo semestre de este año.

Así se desprende de 23 modelos dinámicos y estadísticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), con los cuales se mantiene monitoreado el Pacífico tropical.

Actualmente, y hasta julio, se observa una transición de la fase neutral hacia El Niño. Entre agosto y diciembre, el fenómeno estaría ya consolidado.

De acuerdo con el Boletín del ENOS N.° 66 del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el indicador de contenido calórico submarino –que calcula el promedio de la anomalía en 300 metros de profundidad–, sugiere que las temperaturas podrían ser hasta 6 °C más altas de lo normal.

“Eso se considera un calentamiento extraordinario solo visto con los eventos de 1982 y 1997”, indica el informe.

En relación con los corales, el problema no es tanto la temperatura máxima que se alcanza, sino la anomalía que se presenta. Esta indica cuánto se desvía esa temperatura de lo normal.

“Aunque la temperatura máxima en todos los sitios sea la misma, puede ser que la desviación en la isla del Caño sea de 2 °C mientras que en islas Galápagos sea más grande. La diferencia entre la temperatura normal y la temperatura máxima de ese sitio puede tener un mayor impacto, así como el tiempo que pasa caliente el agua”, explicó Jorge Cortés, investigador del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar-UCR).

Esto es porque los corales son colonias de pólipos, animales invertebrados diminutos, que coexisten con algas dinoflageladas llamadas zooxantelas. Estas algas le dan color, oxígeno y alimento al coral.

Cuando el coral se estresa, esa relación entre los pólipos y las zooxantelas se rompe. Como el animal es transparente, lo que se ve es su esqueleto de carbonato de calcio y, por eso, a ese cambio se le llama blanqueamiento.

“Una vez que pasan las condiciones adversas y si el coral no se murió, las zooxantelas se recuperan”, añadió Cortés.

La clave radica en el tiempo que transcurre para que vuelvan a presentarse las condiciones adecuadas para restablecer esa relación.

“En los registros, vemos picos de temperaturas que no necesariamente coinciden con blanqueamiento. La coincidencia se da cuando sube y se mantiene alta por cierto número de días”, dijo Cortés.

Isla del coco

Las altas temperaturas del agua también alejan de la Isla del Coco a los grandes peces, como los tiburones martillo.

“Todos los grandes peces pelágicos se van para otros lados o a zonas de más profundidad. Para nosotros los buzos, es una pesadilla: aunque hay buenas condiciones de visibilidad y temperatura, no se ve nada”, dijo Herreño.

Impacto. Este no sería el primer fenómeno El Niño que afecta los corales de Isla del Coco.

El de 1982 y 1983 destruyó más del 90% de los arrecifes. Entre diciembre de 1982 y julio de 1983, hubo temperaturas de más de 29 °C y una anomalía de un mes en 1983.

En una evaluación realizada en 1987 por Cortés y por Héctor Guzmán, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, se reportó una cobertura de coral vivo de menos del 4%.

En el 2002, repitieron el ejercicio y la cobertura de coral vivo se calculó en un 23%, aunque en uno de los sitios llegó a ser de 58%.

Ya cuando los arrecifes estaban recuperándose, El Niño volvió a impactar la Isla con temperaturas superiores a los 29 °C, entre diciembre de 1997 y junio de 1998, y con anomalías por encima de los 2 °C durante cuatro meses.

Resguardan tanta biodiversidad que, a  menudo, los arrecifes de coral son comparados con los bosques tropicales en tierra firme. En el Parque Nacional Isla del Coco, los corales propician una serie de relaciones entre especies marinas a las que les brindan refugio y alimento.  | ALONSO TENORIO
ampliar
Resguardan tanta biodiversidad que, a menudo, los arrecifes de coral son comparados con los bosques tropicales en tierra firme. En el Parque Nacional Isla del Coco, los corales propician una serie de relaciones entre especies marinas a las que les brindan refugio y alimento. | ALONSO TENORIO

Si bien el evento del Niño de 1997-1998 es considerado el más intenso y largo del siglo XX, Cortés afirmó que hubo una mayor tolerancia de los corales al estrés térmico en comparación con 1982-1983.

Sin embargo, eso no significa que no hubiera blanqueamiento y mortalidad. “En 1997, todos los corales se blanquearon y no se vio ni un solo tiburón martillo en 60 días”, recordó Herreño.

Su temor es que el evento que se avecina sea similar al de 1997-1998, y sus preocupaciones no son infundadas. Según la información aportada por el satélite Jason-2, de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), el comportamiento de la masa de aguas cálidas se ve muy similar al de 1997.

“El patrón de la altitud de la superficie del mar y las temperaturas, me recuerdan la forma en que se veía el Pacífico en la primavera de 1997. Eso terminó siendo el precursor de un gran evento del Niño”, manifestó Bill Patzert, climatólogo de la NASA.

El Niño no se puede evitar, pero sí es posible tomar acciones para reducir la gravedad de su impacto.

En palabras de Cortés, “disminuir la presión de la pesca y el turismo sobre el arrecife les daría mayores posibilidades de recuperación a los corales”.

infografia
  • Comparta este artículo
Vivir

Temperatura atenta contra corales de Isla del Coco

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Michelle Soto M.

msoto@nacion.com

Periodista

Periodista graduada en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas ambientales y científicos. Su trabajo ha sido reconocido con premios a nivel nacional e internacional.

Ver comentarios
Regresar a la nota