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Senara reporta intrusión salina en Huacas-Tamarindo, Brasilito y Potrero

Santacruceños toman agua salada de tres acuíferos

Actualizado el 12 de mayo de 2016 a las 12:00 am

Salinización es causada por falta de lluvias y explotación desmedida

Aún faltan estudios para medir el impacto de esta situación en la salud humana

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Santacruceños toman agua salada de tres acuíferos

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Los investigadores de Senara realizan monitoreos regulares en los acuíferos santacruceños para medir los niveles d elos pozos y tomar muestras de agua. | CORTESÍA DE SENARA

Debido a su alto nivel de explotación y faltante de lluvias, tres de los cuatro acuíferos que abastecen de agua potable al cantón de Santa Cruz, en Guanacaste, están empezando a salinizarse.

Entre 2010 y 2014, el Servicio de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara) realizó estudios hidrogeológicos en los acuíferos Nimboyores, Huacas-Tamarindo, Brasilito y Potrero, ubicados en Santa Cruz, una de las áreas prioritarias en esa provincia.

Para ello, Senara contó con la colaboración de la Municipalidad de Santa Cruz, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) y la Dirección General de Aguas del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae).

Estos tres acuíferos –Potrero, Brasilito y Huacas-Tamarindo– se encuentran a escaso un kilómetro de la costa, por lo que son altamente vulnerables a la intrusión salina.

La salinización ocurre cuando se pierde el equilibrio natural entre agua dulce y agua salada. Por densidad, el agua dulce está encima del agua salada; pero si la primera se extrae, la segunda empieza a subir. Es vital regular su extracción y dejarle que se recupere, para así mantener un mínimo de agua dulce en el acuífero y no secarlo del todo.

Ese proceso de salinización podría acelerarse si no se regula la construcción de pozos (principalmente su profundidad) y el bombeo al que se ven sujetos para abastecer de agua dulce a los habitantes, hoteles y fincas.

En el caso de Brasilito, los estudios de Senara identificaron indicios de intrusión salina cuando midieron la conductividad eléctrica y el resultado dio valores altos que concuerdan con los del agua de mar.

“Con la intrusión salina podríamos llegar a la pérdida del acuífero y, si eso pasara, significaría un desabastecimiento para todas las actividades alrededor de este”, comentó Clara Agudelo, jefa de la Unidad de Gestión Hídrica de Senara.

Con respecto a los efectos en la salud, aún faltan datos para determinar la cantidad de sal que podría estar consumiendo la población a raíz de la salinización de estos acuíferos y su consecuente impacto en el organismo. Lo que sí se sabe es que una alta ingesta de sodio deshidrata y perjudica los riñones.

Vulnerabilidad. Los acuíferos costeros son de por sí vulnerables debido a su tamaño (son más pequeños) y poca profundidad (no se puede perforar más abajo del nivel del mar). Aparte de ser de rápida descarga y recarga, por lo que están sujetos a las lluvias.

Es bien sabido que las condiciones del tiempo en el Pacífico norte son más secas que en el resto del país. En un año normal, cuya precipitación media está entre 1.500 y 2.000 milímetros, Potrero recarga 430 litros por segundo, mientras que Brasilito 180 litros por segundo y Huacas-Tamarindo unos 1.218,8 litros por segundo.

Aún así y, según los estudios de Senara, la disponibilidad de recurso hídrico es limitada y está situación se agrava debido a los prolongados periodos de sequía, como el que vive la provincia de Guanacaste desde el 2012.

No obstante, esta no es la primera vez que estos acuíferos se ven afectados por sequía.

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“Senara posee datos de Huacas-Tamarindo desde hace 15 años. Aunque el periodo 2002-2005 fue seco, el acuífero estaba estable. Para el actual evento seco, el acuífero está inestable y en proceso de sobreexplotación. Ya en el 2014, el monitoreo nos alertó que el acuífero no solo está afectado por las bajas lluvias, sino también por la sobreexplotación del acuífero”, dijo Agudelo.

De hecho, entre 2002 y 2005 no se registraron pozos secos en Huacas-Tamarindo. Contrario a 2012 cuando se reportaron ocho pozos secos y otros siete en vías de agotamiento.

“Estamos usando más de lo que se recarga y estamos vaciando el estañón. Ese ‘vaciar el estañón’ está favoreciendo que el agua de mar ingrese”, dijo Carlos Romero, jefe de la Dirección de Investigación de Senara.

Amenaza. Para Agudelo, por más que llueva en los próximos meses, los acuíferos santacruceños no podrán recuperarse si se sigue con el ritmo de explotación que se tiene a la fecha.

De hecho, y según los datos de Senara, el acuífero Huacas-Tamarindo inició su sobreexplotación en un año que estuvo bajo influencia del fenómeno de La Niña, que se caracteriza por abundantes lluvias en el Pacífico.

“Los acuíferos de Guanacaste son de limitada producción y, además, están sujetos a explotación porque hay una demanda alta de agua para suplir el sector comercial, turístico, agrícola y poblacional”, dijo Agudelo.

Por ejemplo, Potrero tiene un límite de explotación de 173 litros por segundo, pero se extraen 151 litros por segundo. Brasilito, por su parte, tiene un límite de 74,64 litros por segundo, pero se extraen 141 litros.

Huacas-Tamarindo es el más crítico de los tres porque su potencial de recarga es similar a las extracciones, por lo que se considera en estrés hídrico y, por ello, existe una prohibición de perforación de pozos desde el 2003.

“El acuífero Huacas-Tamarindo es considerado como de alto grado de explotación y alto grado de intervención, sobre el cual se desarrolla una actividad económica, principalmente turística, con un crecimiento acelerado no planificado”, se lee en el informe de Senara.

La recomendación de los investigadores, en el 2003, fue restringir la perforación de pozos y reducir los periodos de bombeo, de tal forma que estos fueran cortos con un descanso mínimo de dos horas entre bombeos.

“Lastimosamente esa medida no repercutió en la búsqueda de soluciones sostenibles en el tiempo y se sigue incrementando el desarrollo de actividades sin una fuente alterna”, agregó Agudelo.

El otro problema radica en la ilegalidad de los pozos. Según el informe de Senara, Huacas-Tamarindo posee 211 pozos pero solo 33 cuentan con número y concesión otorgada.

La situación de estrés hídrico se agrava con la deforestación, ya que la ausencia de árboles dificulta la absorción del agua de lluvia por parte del suelo.

“Estos tres acuíferos (Huacas-Tamarindo, Brasilito y Potrero) están en estado de alerta y requieren un respiro. Hay que buscarles una opción alterna que no dependa de los ciclos climáticos”, advirtió Agudelo.

Por el momento, el Minae anunció que –vía decreto– se prohibirá la perforación de pozos por un término de tres años en todo Guanacaste. Aún está pendiente el aval presidencial.

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Michelle Soto M.

msoto@nacion.com

Periodista

Periodista graduada en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas ambientales y científicos. Su trabajo ha sido reconocido con premios a nivel nacional e internacional.

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