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Costa Rica perdería 85% del agua originada en áreas protegidas debido a cambio climático

Actualizado el 22 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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Costa Rica perdería 85% del agua originada en áreas protegidas debido a cambio climático

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El Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco, ubicado en San Carlos, se creó para proteger el recurso hídrico. | RAFAEL MURILLO

Debido al cambio climático, la disponibilidad de agua para consumo humano, procedente de parques nacionales y refugios de vida silvestre, bajará hasta un 85%.

Esto, en un escenario proyectado para el periodo 2070 - 2099, realizado por investigadores del Centro Agronómico Tropical y de Enseñanza (Catie), como parte del estudio sobre vulnerabilidad de áreas silvestres protegidas al cambio climático, que fue divulgado ayer en el marco del IV Congreso de Áreas Protegidas .

El análisis se hizo para orientar al Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) en la toma de decisiones y contó con fondos del II Canje de Deuda por Naturaleza con los EE. UU., administrados por la Asociación Costa Rica por Siempre (ACRXS) y del proyecto Biomarcc-Sinac-GIZ.

Impacto. En los escenarios proyectados por el Instituto Meteorológico Nacional y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, para el 2040, el país experimentará un aumento en la temperatura del aire y variaciones en los patrones de lluvias como consecuencia del cambio climático.

Para evaluar el impacto, que esto tendría en el recurso hídrico que proveen las áreas silvestres protegidas, los investigadores del Catie calcularon la demanda de agua para consumo humano, a partir de 1.839 tomas superficiales contenidas en el Registro Nacional de Concesiones de Agua y Cauces del Ministerio de Ambiente.

Esa base de datos les dio la localización de la toma de agua y el caudal consumido, el cual se utilizó como sustituto del número de beneficiarios del servicio (se asumió un consumo promedio por persona).

En este sentido, y según el estudio, la mayor parte del territorio (65%) del Área de Conservación Guanacaste (ACG) y el Área de Conservación Tempisque (ACT) –que abarcan el Pacífico norte, incluida la península de Nicoya– sufriría una reducción del 50 al 85% en la oferta hídrica para consumo.

El análisis del Catie también incluyó corredores biológicos. De 34 evaluados, siete reducirán su oferta hídrica entre un 50% y el 85%.

Vulnerabilidad. Si bien el agua no se toma directamente de las áreas silvestres protegidas, estas sí cumplen un papel importante en el ciclo hidrológico y funcionan como reservorios que, eventualmente, nutrirán las fuentes de donde sí se abastece la población.

En este sentido, la problemática del desabastecimiento de agua será cada vez más frecuente, si no se toman acciones para fortalecer las áreas silvestres protegidas y los sitios fuera de estas, que son relevantes para la recarga acuífera.

“Si eso pasa en áreas protegidas donde hay árboles y tienen un ciclo hidrológico completo, ahora imagínese donde no hay árboles y la zona de recarga de ciertos acuíferos está bajo el cemento, pues va a ser más dramático”, comentó Darner Mora, coordinador del Comité Nacional de Bandera Azul Ecológica del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA).

La Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Nacional (ECG-UNA) trabaja, actualmente, en el balance hídrico para el sector norte de la región central del país, el cual incluye los ríos Poás, Ciruelas, Bermúdez y Segundo.

Según este estudio, las áreas con disponibilidad media de agua se localizan en tierras altas cubiertas por bosque que reciben una mayor precipitación, mientras las zonas de moderada disponibilidad de agua se encuentran cerca de las zonas urbanas y esto representa una mayor presión sobre las fuentes hídricas.

“De seguir la tendencia de crecimiento urbano es posible que, en pocos años, las áreas de baja disponibilidad sean cercanas al 50%, lo que provocaría una escasez del agua en la región central”, dijo Ligia Hernando, de la UNA.

Para Lenín Corrales, del Catie, las medidas para afrontar el cambio climático deben dirigirse a un ordenamiento del territorio, el cual defina áreas para cultivar o urbanizar y otras abocadas a la conservación, ya que son vitales para recarga de acuíferos y otros servicios ambientales.

“A partir de estas proyecciones, el reto está en concientizar a los costarricenses de que el problema actual de la escasez de agua será irreversible en pocos años si no tomamos acciones a partir de este momento”, dijo Zdenka Piskulich, directora de ACRXS.

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Michelle Soto M.

msoto@nacion.com

Periodista

Periodista graduada en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas ambientales y científicos. Su trabajo ha sido reconocido con premios a nivel nacional e internacional.

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