
Año nuevo, luces nuevas. A partir de enero, la Cooperativa de Electrificación Rural de San Carlos (Coopelesca) empezará a sustituir los bombillos del alumbrado público por otros basados en tecnología LED de mejor calidad y más ahorrativos.
El cambio de las 29.200 lámparas de mercurio por las nuevas luces concluirá en agosto del 2015 y supondrá un 53% de ahorro energético mensual respecto a la iluminación actual, precisó Omar Miranda, gerente de la cooperativa.
De hecho, la tecnología de diodos emisores de luz azul (LED por sus siglas en inglés) es una de las más ahorrativas en el mundo y, justo este año, sus creadores recibieron el Premio Nobel de Física 2014 de la Real Academia Sueca de Ciencias.
Los diodos emisores de luz se componen de varias capas de materiales semiconductores. En el LED, la electricidad se transforma en partículas de luz o fotones.
Por eso, la luz que emiten es más eficiente, ya que en otras fuentes luminosas, la mayor parte de la electricidad se convierte en calor y solo una fracción en luz, precisó entonces el Comité del Premio Nobel.
La inversión de $3 millones en las luces (que poseen una garantía de 10 años) abarcará toda el área de concesión de la cooperativa, recalcó Miranda.
Al variarse de luz amarilla a una blanca “mucho más luminosa”, se brindaría a los transeúntes mayor sensación de seguridad en las calles.
Del mismo modo, se esperan menos emisiones contaminantes por la disminución prevista en el consumo de energía del parque de alumbrado público.
Finalmente, la sustitución de tecnología sacará de las calles lámparas entre cuyos componentes hay sustancias muy contaminantes (mercurio y sodio), aseguró el funcionario.
Independencia energética. Aparte de estrenar luces en el 2015, la cooperativa también cierra el 2014 con nuevas instalaciones, tras la compra de dos centrales hidroeléctricas. Miranda explicó que la inversión ascendió a unos $50 millones, monto que reunieron mediante financiamiento en la banca nacional.
Ambas centrales representan 19,8 megavatios instalados. El mantenimiento y la operación de las plantas supuso 26 nuevos empleos directos en Coopelesca, que provee trabajo a 550 personas.
“Con estas hidroeléctricas, logramos un 82% de producción propia”, detalló Miranda.
La cooperativa busca alcanzar un 100% de independencia energética para prevenir nuevas alzas para sus abonados por causa del costo variable de combustible.
Tal costo variable se cobra debido al creciente uso de plantas térmicas a base de combustibles fósiles para generar electricidad. Esto ocurre por la merma en las lluvias, necesarias para la generación hidroeléctrica.
