Por: Aarón Sequeira 27 noviembre, 2016
En el lugar exacto en que apareció Bianca, había un grupo de vecinos, la Fuerza Pública y los dos tractores que todo el día estuvieron removiendo el material. En medio de las labores de búsqueda aparecieron los zapatos de la menor (abajo). | RAFAEL MURILLO Y AARON SEQUEIRA.
En el lugar exacto en que apareció Bianca, había un grupo de vecinos, la Fuerza Pública y los dos tractores que todo el día estuvieron removiendo el material. En medio de las labores de búsqueda aparecieron los zapatos de la menor (abajo). | RAFAEL MURILLO Y AARON SEQUEIRA.

Bijagua, Upala. A 100 metros de su vivienda, junto a un árbol y totalmente enterrado entre escombros, encontraron el cuerpo de Bianca Pichardo Argüello, la niña de año y ocho meses cuya casa fue embestida por una cabeza de agua en Bijagua de Upala, durante el paso del huracán Otto.

El cuerpo apareció a las 4:45 p. m. de ayer. La menor se hallaba detrás de una de las viviendas que quedó intacta durante la embestida del río, justo en la zona por donde logró salir su padre, Rolando Pichardo.

La retroexcavadora que trabajó en el deslave donde murieron tres personas, en Bijagua de Upala, levantó una lata de la devastada casa, y Heriberto Monge, vecino que colaboraba en la labor de rescate, lanzó un grito para detener la segunda palada del tractor. Soterrada, se veía la piyama de la niña; apenas se apreciaba un poco y Heriberto vio su silueta.

Ese fue el lugar exacto desde donde Rolando, su padre, pudo escapar el jueves en el momento en que una gran cabeza de agua se llevó la vivienda que él compartía con Vanessa, su esposa, y su pequeña hija.

Monge pidió, entonces, a un tío político de la bebé, Israel, que confirmara si era ella y, efectivamente, ahí estaba Bianca.

“Encontramos a la niña bajo una lata de cinc, precisamente, como se lo soñaron anoche (un niño de la localidad afirmó haber soñado que estaría de esa forma). La retroexcavadora levantó la lata y el compañero (Heriberto Monge) la divisó. Yo no podía divisarla bien; parecía una muñeca, estaba enterita, empiyamada, como si estuviera durmiendo”, dijo Israel Quesada, tío político de la menor.

En el lugar exacto en que apareció, solamente había un grupo de vecinos, la Fuerza Pública y los dos tractores que todo el día estuvieron removiendo el material, con todo el cuidado posible, para sacar el cuerpo incólume.

El padre de Rolando, abuelo de Bianca, ahí presente en ese momento, rompió en llanto cuando vio a la menor y salió del lugar.

La niña apareció seis horas después del funeral de su madre.

Una vez encontrada la menor, se le informó al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y a la Fuerza Pública, quienes apoyaban el trabajo de los rescatistas del Cuerpo de Bomberos, 200 metros ladera abajo.

Tragedia. El hecho sucedió el jueves por la noche, cuando una cabeza de agua bajó desde uno de los cerros de Miravalles y se llevó dos casas, la de los Pichardo Argüello y la de los Zúñiga Picado.

En la primera, perdieron la vida Vanessa Argüello, de 30 años, y su hija Bianca, de un año y ocho meses. Rolando Pichardo logró salir de la casa sumamente golpeado por las rocas y los grandes árboles que traía la corriente.

En la segunda casa, murieron la profesora de Español Isabel Picado y su hijo, Israel, de 11 años. Los fallecidos, menos Bianca, habían sido encontrados el viernes por la mañana.

Esta tragedia fue el principal y más fuerte impacto del paso de Otto por Bijagua de Upala.

Ayer, las lluvias fueron intermitentes, lo que dificultó las labores de búsqueda de la niña y, además, generó que la Cruz Roja previniera a los lugareños por las crecidas del río, montaña arriba, pese a que continuaban labores de dragado en las quebradas para evitar que de nuevo perdieran su curso y desolaran otra vez el lugar de la tragedia.

Cerca de las 6:40 p. m., el ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro, confirmó que con el hallazgo de la pequeña niña, la cifra de fallecidos por causa del huracán Otto llegaba a diez personas.

La Nación intentó conversar con el padre de Bianca, Rolando Pichardo; sin embargo, estaba tan afectado que no pudo articular palabra luego de ver a su hija ya fuera de los escombros.

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