Sucesos

Upaleños vivieron pesadilla en una noche de terror y oscuridad

Actualizado el 26 de noviembre de 2016 a las 12:01 am

Drama y llanto afloraron por lluvias; candelas y focos fueron sus armas

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Upaleños vivieron pesadilla en una noche de terror y oscuridad

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Upala. Seis horas de intensas lluvias, las cuales incluyeron dos “llenas”, hicieron que la noche de este jueves fuera una verdadera pesadilla para la población de Upala, la que nunca la olvidará.

No es para menos, ya que desde las 5 p. m. sufrieron los embates del huracán Otto, el cual impactó Upala con fuertes vientos y precipitaciones intensas, los cuales arrancaron decenas de árboles en el cantón.

El golpe del ciclón se sintió con más poder debido a que ocurrió en medio de la noche, aunado a que el servicio de fluido eléctrico estuvo cortado hasta este viernes a las 3 p. m., cuando fue restablecido, pero en el centro de Upala.

Los distritos más alejados permanecían anoche sin electricidad, debido a que aún cuadrillas del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) trabajaban en levantar los postes eléctricos (trifásicos) quebrados por los vientos.

Focos y candelas figuraron entre los artículos más buscados por los vecinos en medio de su desesperación.

Muchos pobladores denunciaron nunca haber escuchado las alertas y llamados por medio de perifoneo, que hubo antes del evento principal.

A las 10 p. m. del jueves, las calles situadas en las inmediaciones del Hospital de Upala se llenaron de vehículos, ya que ese es el punto más alto y menos propenso a que se inundara.

En ese centro de salud no hubo afectación y la mayoría de pacientes fueron dados de alta. Solo los casos más delicados fueron dejados en observación.

En San José de Upala, Melania Madrigal González, madre de cuatro hijos con edades entre seis y ocho años, recordó que el techo de la cocina de su casa se hundió luego de que un árbol de mango les cayó encima.

“Se desgajó por los fuertes vientos que afectaron desde las 6 p. m. En un inicio, pensé que se trataba de un trueno. El susto era que el río Zapotillo, que pasa a 75 metros, se llenara y llegara hasta acá. Hasta las matas de plátano y los árboles de mamón empezaron a caer”, describió Melania este viernes, en el patio de su casa.

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Carlos Láscarez S.

clascarez@nacion.com

Periodista de Sucesos

Periodista en la sección de Sucesos y Judiciales. Labora en Grupo Nación desde el año 2004.

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