Sucesos

Miedo a los robos frena la salida de vecinos en Matina

Actualizado el 23 de noviembre de 2016 a las 12:00 am

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Miedo a los robos frena la salida de vecinos en Matina

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Emilia Pérez y su hijo Yesser Gutiérrez navegan con autoridades por la desembocadura del río Parismina, tras evacuar ayer su casa. | ALBERT MARÍN

Matina, Limón. Una hora tardó el oficial de la Fuerza Pública, Cristian Rodríguez, para convencer a Emilia Pérez Pérez de dejar su casa, en el caserío de Milla 4 de Barra de Matina, donde solo hay acceso por vía marítima.

“Cuesta salir porque tenemos ganado y lo tenemos que cuidar y, si salimos, la gente se lo roba. Es gente sinvergüenza en ese lado y, por eso, yo no quería salir, porque mi marido no está”, explicó Pérez, quien iba camino al albergue en Batán.

Ella tiene un niño de cuatro años. Esa fue la única razón que al final prevaleció para que dejara atrás su hogar.

“Yo iba a salir, pero no era el momento oportuno. Pero me exigieron por el chiquito, que si yo no salía, me lo iban a quitar”, comentó esta nicaragüense, quien tiene siete años de vivir con su familia en Milla 4.

Su esposo y sus otras dos hijas no estaban en el lugar cuando llegó el policía Rodríguez en una lancha de la Cruz Roja, con el fin de pedirles a los vecinos evacuar el poblado.

No obstante, tuvo poco éxito: solo Pérez y su hijo, además de otra vecina, María del Carmen Marchena, de 61 años, aceptaron salir del pueblo.

“La gente no quiere salir. No quieren dejar las casas ya que dejan sus cosas y sus animales, y por eso la negativa”, dijo Rodríguez.

Sin embargo, aclaró que “si hay menores de edad, hay que salvaguardar la vida de ellos, hacerles hincapié (a los padres) en que si no quieren salir, hay que sacar a los menores, que son los más vulnerables en estas situaciones”.

En el caso de Marchena, ella contó que decidió dejar la casa porque sus hijos “están llame que llame”. Ella también iba para el albergue en Batán, donde hasta ayer había unas 80 personas.

‘Sin nada’. Entre los refugiados en Batán, figuran vecinos de Banasol, en Estrada de Matina, donde, este lunes, un río Chirripó crecido rompió el dique y anegó las viviendas.

“Fue cosa de segundos para que se llenara eso (...); estábamos en el techo. Todo lo perdimos, nos quedamos sin nada: la tele, la refri... Hay que empezar de cero”, dijo Ángel Rizo Leiva, de 56 años.

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En el caso de María Lilia Arce, narró que su esposo se quedó en casa pues temen que les roben. “Mi esposo se quedó, porque si no es el agua la que se lleva las cosas, es la gente que se las roba”, aseguró esta mujer, quien salió junto a su hija de seis años.

Según informó anoche el alcalde de Matina, Elvis Lawson, en todo el cantón se evacuaron a 84 personas.

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Diego Bosque G.

diego.bosque@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación. Graduado de Periodismo en la Universidad Latina. Escribe sobre infraestructura y transportes.

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