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Especial de crímenes y casos judiciales: Triple Crimen de San Blas

Actualizado el 25 de junio de 2017 a las 12:00 am

El asesinato de una pareja y su hijo parecía un ajuste de cuentas por droga, hasta que el caso dio un giro inesperado y macabro : una joven de 16 años era la protagonista de un estremecedor crimen familiar

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Apenas había salido el sol la mañana del 15 de noviembre de 1998 cuando tres cuerpos sin vida aparecieron baleados dentro de un Toyota Corona, año 1987, volcado de medio lado en la orilla del río Virilla.

La escena debajo del puente en barrio El Socorro, en San Miguel de Santo Domingo de Heredia sacudió al país.

José Narciso Montero Valverde (de 35 años), su esposa, Ana Isabel Méndez (de 37) y el hijo de la pareja, José Michael Montero (9), vecinos de San Blas de Moravia, habían sido asesinados por lo que hasta ese momento parecía un ajuste de cuentas.

La mujer, hoy de 34 años, cumplió su condena en el 2011. Pidió a un juez que se le tomara en cuenta para heredar los bienes de sus padres. El juzgado la excluyó de la repartición del patrimonio familiar, valorado en unos ¢50 millones, al ser la responsable del triple crimen.

José Narciso cumplía una condena de cuatro años de prisión por venta de drogas, pero disfrutaba de un régimen de confianza gracias al que podía visitar su casa los fines de semana. De lunes a viernes, su hogar era el centro penal de San Luis de Santo Domingo de Heredia.

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“El único denominador común en este caso, de acuerdo con el Organismo de Investigación Judicial, es la droga, pues los antecedentes de Montero así lo señalan”, se escribió en las páginas de este diario el 24 de noviembre de ese año. Estaban equivocados. Mientras la investigación avanzó, las pruebas comenzaron a dar un giro. Los disparos no se habían realizado dentro del carro, sino que los cuerpos fueron colocados ya fallecidos en el auto y lanzados al río.

El Juzgado Penal Juvenil de San José emitió la sentencia del caso el 11 de agosto de 1999. El desenlace era escalofriante.

A las 5 a. m. del 15 de noviembre, una de las hijas del matrimonio, entonces de 15 años, entró al dormitorio de sus padres, aprovechó que ambos dormían y disparó tres veces a su papá en la cabeza y tórax. Con su madre la piedad fue mucho menor: cinco balas en su omóplato izquierdo, brazo izquierdo, tórax, frente y mejilla. Su hermanito, quien escuchó los ruidos, entró al cuarto y recibió un único y mortal tiro en la cabeza.

La joven le cambió la ropa a sus familiares y subió los cadáveres al vehículo familiar. Si bien aseguró que su novio la ayudó a deshacerse de los cadáveres, los jueces absolvieron al muchacho, de 21 años, por errores en la investigación.

En el 2012, la homicida volvió a ser noticia por solicitar la herencia de los padres a quienes asesinó.

La adolescente fue condenada a 15 años por el triple crimen, de los cuales descontó solamente 10.

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¿Por qué la joven mató a sus padres? La respuesta sigue siendo un misterio. “Joven que mató a padres intentó heredar bienes de las víctimas”, informó el diario el 17 de setiembre del 2012.

“La semana pasada, La Nación conversó vía telefónica con la mujer –ahora de 29 años–”, se escribió en una nota publicada hace cinco años. “Pero solamente dijo: ‘Los motivos no tengo por qué decírselos a nadie. Es un capítulo cerrado en mi vida; borrón y cuenta nueva. Yo empecé de cero’”.

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