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El estado del mundo

Actualizado el 01 de noviembre de 2015 a las 12:00 am

Bernard Lewis no contaba con la crisis de refugiados cuando hizo su profecía

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“Estás embarazada y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Ismael, porque el Señor ha escuchado tu aflicción. Será un hombre indómito como asno salvaje. Luchará contra todos, y todos lucharán contra él; y vivirá en conflicto con todos sus hermanos”. Génesis 16: 11 y 12.

Ismael era hijo de Abraham y Agar (la esclava de Sara, esposa de Abraham). Ismael es el padre de los beduinos y de los árabes.

Mahometismo. El islam es una religión monoteísta fundada por Mahoma en el desierto de La Meca en la península arábiga, en el año 622 a.C. El profeta Mahoma divulgó la recepción de las revelaciones de Dios. En Medina, Mahoma estableció su autoridad tanto religiosa como política. Hoy hay 1.329 millones de musulmanes en todo el mundo.

Su dogma de fe se basa en el libro sagrado del Corán dictado por Alá a Mahoma a través de Yibril (el arcángel Gabriel) y establece, como premisa fundamental, que “no hay más Dios que Alá”.

Sharía o ley islámica. Es la principal fuente del islam y la guía de la acción humana. Abarca todas las facetas de la vida y constituye un sistema de deberes que le son encargados a un musulmán en virtud de su creencia religiosa.

En Arabia Saudita, el Corán es la única constitución del reinado, que no cuenta con un código de justicia. Sus cortes aplican una interpretación literal de los castigos descritos en el Corán, incluidas la amputación de manos a ladrones y la lapidación de adúlteros.

La lapidación es un medio de ejecución muy antiguo que consiste en que una multitud de personas lanzan piedras contra el reo que es enterrado, hasta matarlo. El acto es público.

El Código Penal de la República Islámica de Irán señala que los hombres deben ser enterrados hasta la cintura, y las mujeres hasta el pecho, y las piedras deben ser “lo suficientemente grandes como para matar a la persona de una o dos pedradas”. Y como una persona puede soportar golpes sin perder el conocimiento, la lapidación puede producir una muerte muy lenta que provoca un mayor sufrimiento en el condenado. La mayoría de las víctimas de apedreamiento del mundo son mujeres.

En Arabia Saudita se utiliza la decapitación con espada como el método islámico apropiado de ejecución bajo el Corán. Se aplican en convicciones por asesinato, violación, robo armado, tráfico de drogas y otras ofensas.

Churchill opinó que “la influencia de (esa) religión paraliza el desarrollo social (y) no existe una fuerza retrógrada tan potente en el mundo. Lejos de estar moribundo (…) el mahometismo se ha extendido (…) creando guerreros intrépidos a cada paso (y) la civilización de la Europa moderna podría caer como cayó la civilización de la antigua Roma”

El califato mundial. En su asombroso libro En la sombra del Qur’an (Corán), Sayyid Qutb se convierte en el profeta del actual radicalismo islámico. Como Marx en Das Kapital y Hitler en Mein Kampf, Qutb le da un contenido cuasi filosófico a la guerra que enfrenta hoy el mundo, la yihad islámica.

Qutb sostiene que la raza humana está en crisis. Que el hombre es miserable, repleto de ansiedades, se hunde en la idiotez, la demencia y el crimen. Que la gente, en su infelicidad, se desploma en las drogas, el alcoholismo y el existencialismo. Que el mundo occidental sufre de esquizofrenia porque separa la Iglesia del Estado. Castiga a Occidente que coloca al mundo físico de un lado y al espiritual del otro. Solo a su dios hay que darle. No debe existir un islam religioso y otro político. Islam debe ejercer el poder político. Qutb reconoce que el choque entre la civilización islámica y la judeocristiana es una confrontación mortal.

Su libro presenta un programa revolucionario como lo prometieron Hitler, Marx y Lenín. Pretende la creación de nuevos Estados basados en el Corán, llamados califatos, cuya meta es convertir al islam al mundo entero por conversión o por la fuerza.

Busca imponer el código musulmán, la sharía, como el instrumento legal para todas las sociedades del mundo. Para quienes se opongan, la pena es la muerte y deben ser crucificados, sus manos y pies amputados. Deben abolirse las leyes establecidas por las sociedades occidentales. Islam es “el orden natural del universo en un solo sistema”.

Ordena a todos los musulmanes a lanzarse a “la guerra santa” (yihad) para liberar el mundo. Le ofrece a su pueblo una razón para desear la muerte en esa “guerra santa” porque se convierte en un mártir y merece el Paraíso.

Amenaza. Este movimiento amenaza todo el andamiaje de la sociedad occidental como el progreso político, económico, social, cultural, científico y humano.

Los califatos ya se han extendido a Asia Occidental, Asia Central (Kirguistán, Uzbekistán y Tayikistán), Asia Oriental (China, Afganistán), el océano Pacífico (Filipinas, Indonesia) y África (Marruecos, Nigeria)

El Califato conocido como el Estado Islámico de Siria y el Levante controla un territorio importante de Siria e Irak y amenaza Libia. Cuenta con un gran ejército de fieros yihadistas curtidos en las cruentas batallas urbanas de Siria.

Controla recursos importantes y un amplio espacio, lo mismo que una amplia base de operaciones. Las decapitaciones y crucifixiones públicas en masa que practican pretenden intimidar a los pueblos occidentales.

Europa, la próxima meta. Hace cinco años, Geert Wilders, presidente del Partido para la Libertad de Holanda pronunció un discurso en el hotel Four Seasons de Nueva York. Dijo: “Vengo a Estados Unidos con una misión. Todo no está bien en el viejo mundo. Hay un gran peligro gestándose y es muy difícil ser optimista. Podemos estar en las últimas etapas de la islamización de Europa”.

Relató que ya existe en grandes ciudades europeas otro mundo causado por la masiva migración musulmana. Hay miles de mezquitas por toda Europa. Es un mundo de pañuelos de cabeza y maridos que caminan tres pasos delante de su mujer. Cantidades de guetos musulmanes se están multiplicando rápidamente en cada ciudad a lo largo de Europa.

Claramente, su consigna es: nosotros mandamos. En Ámsterdam, Marsella y Malmo, en Suecia, una cuarta parte de la población es musulmana. En muchas ciudades la mayoría de la población menor de 18 años es musulmana.

La historia del Holocausto está prohibido enseñarla en las escuelas de los países europeos para no herir “las sensibilidades musulmanas”. En Gran Bretaña, las Cortes sharías son ya, oficialmente, parte del sistema jurídico británico.

El Centro para la Cohesión Social en Gran Bretaña reportó que una tercera parte de los estudiantes musulmanes británicos están a favor de un califato mundial.

En muchos vecindarios en Francia las mujeres no pueden entrar si no llevan pañuelos de cabeza.

Wilders terminó su discurso haciendo una profecía que se está cumpliendo: “Las luces pueden desaparecer en Europa más pronto de lo que ustedes pueden imaginarse”.

Migración árabe. En el 2011, Bernard Lewis predijo que habría una mayoría musulmana en Europa a mediados de este siglo. No contaba con la crisis de refugiados –dentro de los cuales habrá, sin duda, una cantidad de yihadistas–.

Más de tres millones de sirios y cuatro millones de iraquíes han huido de sus respectivos países, la mayoría a Europa. Solo en Alemania se calcula en 800.000 el número de inmigrantes árabes que ingresarán a su territorio.

“Si no protegemos nuestras fronteras, decenas de millones de inmigrantes seguirán viniendo a Europa y un día seremos una minoría en nuestro propio continente”, argumentó Víctor Organ, primer ministro húngaro.

Este es el estado del mundo hoy. Con una Europa islámica, dependería solo de Estados Unidos, aislada y sin aliados, la preservación de la herencia de Roma, Atenas y Jerusalén.

Jaime Gutiérrez Góngora es médico.

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