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Evolución de los peligros del Turrialba

Actualizado el 19 de octubre de 2016 a las 12:00 am

Es posible que lo visto hasta el momento sea el inicio de una larga etapa eruptiva

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Evolución de los peligros del Turrialba

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A finales de los noventa el volcán Turrialba empezó a mostrar cambios. El actual cráter activo donde se generan las erupciones lo llamábamos cráter Murciélago, donde crecían arbustos de mora y los murciélagos abundaban.

Fue interesante ver cómo los campos fumarólicos iban aumentando su temperatura y emanaciones gaseosas. Para marzo del 2007, la población se sorprendió por una columna de gases que se levantó sobre la cima del volcán por más de un kilómetro de altura.

El 5 de enero del 2010, por primera vez en casi 150 años, el volcán generó una erupción freática. Estas erupciones son las más simples, no se da salida de lava; es una liberación de gases y ceniza.

En los siguientes cuatro años se repitieron múltiples erupciones freáticas, hasta finales de octubre del 2014 cuando por primera vez el volcán dejaba escapar lava en este siglo.

Según la definición científica, todo volcán que haya tenido alguna erupción en los últimos 11.000 años se considera activo (su última actividad importante fue en el siglo XIX).

El tiempo geológico es extenso, hablamos de miles de años. El volcán Turrialba, permaneció en una tranquilidad relativa por casi 150 años, y en este periodo los seres humanos poblamos sus laderas. Nos confiamos y pensamos que esas tierras eran nuestras. ¡Qué equivocados estábamos!

Muchas de las propiedades del Parque Nacional Volcán Turrialba no han sido compradas por el Estado, lo que ha propiciado actividades que no son compatibles con un volcán activo.

Peligros. Basándonos en los depósitos de las erupciones pasadas, podemos concluir que el volcán Turrialba tiene un historial violento. Esto significa que los anillos de retención dictados por la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) deben respetarse.

Rocas de gran tamaño no van a caer en San José, Cartago centro o Turrialba. Estos materiales pueden tapizar el área antes descrita y por eso debemos respetar la restricción.

Los flujos y oleadas piroclásticas (nubes con gases y material fundido de alta temperatura que se mueven muy rápido) han evolucionado en tamaño y área de afectación.

Al inicio se formaban confinados en el cráter activo, pero en mayo anterior uno de ellos sobrepasó el anillo cratérico y se derramó por una ladera del volcán, llegando a menos de 500 metros de La Central, lugar donde los guardaparques vigilan para evitar que irresponsables ingresen a la zona restringida.

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Los flujos de lodo causados por aguaceros que lavan las partes altas de las cuencas y arrastran la ceniza hacia el cauce de los ríos, transportando estos materiales corriente abajo, se han presentado en el río Toro Amarillo, quebrada Paredes y río Aquiares. Esta condición se mantendrá incluso cuando el volcán deje de hacer erupción.

Gestión del riesgo. Es posible que lo visto hasta el momento sea el inicio de una larga etapa eruptiva. ¡Ojalá nos equivoquemos! Las erupciones no se pueden predecir, pero sí podemos prepararnos y gestionar la reducción del riesgo.

Aparte del trabajo que realiza la CNE, es necesario un esfuerzo mayor de todas las instituciones y actores claves del país. Se debe evaluar cómo afecta la caída de ceniza los diversos sectores productivos del país durante meses y años. Pensar que tenemos contralada la emergencia es un arma de doble filo en este momento.

Así como el gobierno forma comisiones especiales para tratar diversos problemas del país, es recomendable abordar el problema del volcán Turrialba de una manera integral, empezando por el sector salud.

Centros médicos deben estar preparados para atender poblaciones con problemas crónicos de respiración y alergias, entre otros.

Se debe analizar la afectación de las tomas y depósitos de agua potable, debido a que la ceniza se caracteriza por ser ácida y contener minerales tóxicos para la salud.

En lo que respecta al sector lechero y ganadero, debemos preguntarnos cómo podemos ayudarles a superar esta penosa situación que no tiende a detenerse.

Debemos tomar en consideración a los productores de hortalizas que tienen préstamos en bancos estatales y han perdido sus cosechas, y otras más están en riesgo.

Turismo. Nuestro país, con una economía basada en el turismo, ¿tiene un plan B para recibir a los miles de turistas que nos quieren visitar?

Nuestro aeropuerto principal ha sido cerrado en reiteradas ocasiones por caída de ceniza producto de pequeñas erupciones, ¿qué pasará cuando el volcán genere erupciones más violentas y extensas en el tiempo?

Los daños en equipos electrónicos, máquinas, computadoras, vehículos y apagones de electricidad son inevitables en periodos extensos de caída de ceniza.

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Estamos en un momento trascendental. La naturaleza es impredecible, y aunque vivimos en un paraíso natural, debemos pagar un precio por vivir en una tierra sísmica y volcánicamente muy activa con una geodinámica interna imparable.

Debemos prepararnos para construir escenarios de desarrollo y no de riesgo. Es la responsabilidad de todos.

El autor es vulcanólogo.

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