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Sexóloga brasileña impartirá una charla este domingo a las 3 p. m. en Parque Viva

Flavia Dos Santos: Sexualidad libre de restricciones

Actualizado el 04 de agosto de 2017 a las 10:00 pm

No cree en el amor para toda la vida, pero sí cree en la capacidad de todas las personas para dar y recibir placer. La propia sexóloga se vio en la necesidad de buscar ayuda para rehacer su vida sexual tras el cáncer de mama

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Flavia Dos Santos es de origen brasileño, pero vive en Colombia. Fotografía: Jorge Navarro

Flavia Dos Santos es una mujer tan divertida y amena, como sincera y directa. No ve razón alguna para guardar discreciones y tabúes cuando se hablar de sexo. Por el contrario, cree que la educación sobre el cuerpo y el placer es fundamental desde temprana edad.

Ella ofrecerá una charla para desmitificar todo lo concerniente a la sexualidad este domingo a las 3 p. m. en Parque Viva, como parte de las actividades de Expo Mujer Perfil 2017.

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La brasileña que conduce varios programas en Colombia conversó con Viva previo a su llegada al país.

¿Cómo espera llegar a las mujeres que viven en una sociedad llena de tabúes?

Espero que, de la misma manera en que yo hablo con el pecho abierto, sin tapujos, de forma clara, las personas vengan con el pecho abierto.

Somos seres en constante aprendizaje. El hecho de tener relaciones sexuales no nos hace expertos en sexo. Sexualidad es erotismo, es conocerse, es aprender a estimularse, a disfrutar el placer sin ningún tipo de culpa.

Ojalá las personas que vengan a la charla estén abiertas a escuchar y a repensar desde una visión distinta de la sexualidad, más práctica, más simple.

¿A sus charlas suelen asistir más mujeres o más hombres?

Soy conferencista hace 10 años y digo honestamente que 50-50.

Veo a los hombres cada vez más interesados en aprender porque saben que los mayores ganadores son ellos mismos, y no dan por garantizado que por ser hombres saben de sexo; eso es un mito.

Se habla tanto de educación emocional, pero la parte emotiva también tiene que ver con la sexualidad.

En su experiencia, ¿cuáles son las interrogantes más frecuentes que tiene la gente en temas de sexualidad?

Eyaculación femenina, sexo anal e infidelidades. Siempre me llegan preguntas en esas tres áreas.

¿Cuáles podría decir que son los principales miedos de mujeres y hombres en la cama?

La mujer tiene mucho miedo a la crítica y al rechazo. Es por eso que la sexualidad femenina se basa muchas veces en mentiras: fingen el orgasmo, fingen su pasado sexual. Es muy difícil que una mujer tenga el coraje de confesar sus experiencias y sus gustos en la cama, porque tienen miedo a ser etiquetadas por eso.

Según los estudios, una de las fantasías número uno de las mujeres es que les hagan sexo oral, pero les da pena pedir.

De los hombres, es de no ser suficientemente bueno en su desempeño en la cama. Cargar esa preocupación de que tienen que tener la mejor erección, la mejor relación sexual, que tienen que ser el mejor macho en la cama hace que vivan atemorizados, angustiados de tener que dar el mejor desempeño en cada relación sexual.

¿Cómo se pueden aliviar esos miedos?

Tratando de hablar, comunicando, quitando las telarañas que viven en nuestras cabezas, esos condicionamientos sociales que nos meten: que el sexo es sucio, que es feo, que es para esconder y que se debe guardar para la persona que uno más ama en la vida.

En el momento en que me encuentro con esa persona, entro en crisis porque me enseñaron que es sucio, que es pecaminoso. Es muy difícil para las personas convivir con la sexualidad.

La invitación es para descomplicarnos.

¿Qué opina de las etiquetas que normalmente suelen ganarse las mujeres que se preocupan por su propio disfrute sexual?

¡Que horror! Pero uno ve que no hay nada más asustador (sic) para un hombre que una mujer autónoma, capaz de expresar sus deseos y sus gustos. Los hombres prefieren poner la etiqueta y alejarse, que acercarse y disfrutar. Prefieren no correr el riesgo de no dar la talla.

¿Usted misma las tuvo que enfrentar algún momento?

No, me casé muy joven y llevo casada 20 años. Cuando me gradué de psicóloga, le dije: '¿Sabes qué? Quiero estudiar Sexología', y él fue la persona que más me apoyó.

Sexualmente, pasé por temas de rechazo en mi juventud y hoy entiendo muchas cosas que ocurrieron en el pasado, pero más (de su conocimiento) viene de la experiencia en la clínica.

Ninguno de nosotros está libre de sufrir disfunciones a lo largo de la vida. Yo fui diagnosticada con cáncer de seno hace dos años y medio y tuve que pasar por todo este proceso de retomar la sexualidad después de un tratamiento de cáncer.

Honestamente, no es fácil y entendía mucho a las pacientes que llegaban y me decían: ‘No tengo más líbido’.

Uno tiene que poner cabeza y decir: ‘No, el hecho de que tenga falta de líbido por mi tratamiento de cáncer no va a ser determinante en mi sexualidad’.

A mí me tocó también buscar ayuda profesional de un colega para combatir la falta de líbido.

Si usted misma tuvo que buscar ayuda para recuperar el deseo sexual, uno se cuestiona si más allá de leer libros o asistir a charlas, más bien algunas personas deberían buscar ayuda profesional.

¿Cuántos hombres sufren de eyaculación precoz a lo largo de su vida y por un tema de prejuicio y de estigma no buscan ayuda porque creen que eso significa que son enfermos, que son impotentes o incapaces de tener sexo? ¡No!

¿Cuántas mujeres sufren de depresión después del parto, cuántas mujeres demoran después de enfermedades, de un duelo, de una separación? O sencillamente, nuestro organismo se desequilibra por un tema hormonal y necesitamos ayuda.

Toca romper el estigma y buscar la ayuda. A mí me tocó buscar ayuda. Por más profesional que yo sea, uno debe tener la humildad de decir: ‘Necesito ayuda’.

Fui, pedí ayuda y fue fundamental durante el tratamiento de mi cáncer.

¿Qué la llevó a entender la terapia psicológica?

Me ayudó a quitar la culpa, el miedo a la sexualidad. Luego de que una mujer pasa por una operación de cáncer de seno, hay toda una reestructuración del esquema corporal. Hay que reactivar el deseo y volverse a sentir una mujer sexualizada.

¿Usted fue mastectomizada?

Yo tuve un cáncer agresivo que por fortuna me descubrieron a tiempo. Me hicieron dos cirugías y me quitaron un cuarto del seno, y tuve que hacer 30 sesiones de radioterapia, que es una quemadura tenaz. Me toca tratamiento hormonal durante los próximos cinco años.

¿Qué consejo daría a las sobrevivientes de cáncer de mama para mejorar su seguridad en la cama?

Lo que pude ver es que los grupos de apoyo que tienen las clínicas son fantásticos. Nada reconfortante que compartir el propio miedo y la angustia con otras mujeres que están viviendo la misma situación.

Lo otro es no dejarse dominar por la enfermedad, porque sin darse cuenta, las personas comienzan a tratarnos como enfermos. Uno tiene que decir: ‘Soy una mujer, soy sensual, a mí me gusta el sexo, voy a erotizar y voy a permitir a mi cuerpo disfrutar de la sexualidad’.

En un principio, muchas mujeres sienten la dificultad de la imagen. ¡Tengan sexo con brasier! A mí me dolieron los senos durante dos años. Hasta que yo me sintiera bastante cómoda y segura, fue cuando yo pasé a quitarme el brassier en el sexo. Pero durante un período, me sentía más cómoda con un lindo brasier de encaje.

La charla será mañana a las 3 p. m. en Parque Viva. La entrada es gratuita. (Jorge Navarro)

Tiene 20 años de casada. ¿Cree en el concepto del amor para toda la vida?

No, creo que somos de vivir mucho. Tenemos una capacidad infinita para amar y amar muchas veces en la vida.

Yo soy de Río de Janeiro y empecé a tener citas muy temprano. Soy enamorada y apasionada de forma intensa, pero tuve la fortuna de encontrar a una persona que compartía los mismos gustos, que tenía un proyecto de vida muy similar al mío. Compartimos, más allá del amor del uno por el otro, el amor por la vida, por los hijos, por los proyectos, y eso nos mantiene muy unidos.

Qué rico tener esa fortuna, pero a otros les va a tocar amar muchas veces. Creo que todas las experiencias y las vivencias son válidas siempre y cuando aporten y enriquezcan la vida.

¿Cuál podría ser un buen secreto para mantener viva la llama en el matrimonio?

Nunca dar nada por garantizado. Ver a la persona como un cliente. Nosotros tratamos a los clientes con cuidado, con atención, con preocupación.

Desafortunadamente, en pareja uno da por garantizado, ya no se preocupa, ya no seduce y desatiende a la persona.

Pasemos a ver a nuestra pareja como el cliente más importante, ese al que no podemos perder. Ahí, la cosa cambia.

En uno de sus libros, usted habla del poliamor. ¿En qué se diferencia esto de la infidelidad?

El poliamor es una filosofía de vida en la que hay lealtad y todas las partes están de acuerdo.Hay gente que confunde poliamor con promiscuidad, y no tiene nada que ver.

El poliamor no es infidelidad porque no hay engaño y no hay mentira. En la infidelidad lo que hay es falta de lealtad, es una mentira constante.

Es una filosofía muy arriesgada, no es para cualquier persona, pero es muy interesante porque la infidelidad existe. 50% de hombres y mujeres son infieles. Hay personas que no pueden comprometerse en una relación de pareja y a una exclusividad sexual y emocional, que deberían ser más honestas con ellas mismas y con sus parejas, y de pronto buscar una forma de vivir más libremente.

Ahora, tiene que ser un acuerdo entre todos los participantes. Yo no puedo decir: 'Soy poliamorista, pero mi pareja no es'. No, entonces esa es una persona desleal e infiel.

¿Estarán preparadas las sociedades latinoamericanas para abrir la puerta al poliamor?

Cada vez más veo personas apostando a eso. Son las personas que no quieren comprometerse y están tratando de ser honestas con ellas mismas. De pronto, encontrarán parejas que piensen lo mismo y que no quieren casarse, vivir con otra persona o comprometerse.

Es válido, tenemos que tener ese derecho de elegir lo que nos funciona mejor.

Dice que la infidelidad es una mentira constante, pero en sus charlas pide que sea respetada.

Se habla, se pregunta. Hay gente que quiere saber cómo sobrevivir y cómo evitarla, pero yo no creo que una infidelidad se evita, uno no puede esclavizar al otro.

Es mejor que las personas sean honestas, no porque estén obligadas o el matrimonio les manda a ser fieles.La infidelidad muy pocas veces tiene que ver con una crisis en el matrimonio; tiene que ver con uno y con el momento que está pasando y lo que está buscando.

La infidelidad puede estar hasta en el pensamiento o en una relación emocional, se da de muchas formas.

¿Entonces no considera que para que haya infidelidad tiene que haber una relación sexual?

No. Hay personas que son infieles también sin sexo. Hay personas que están extremadamente enamoradas, que comparten sus deseos y sus sueños con una persona, pero no concretan las relaciones virtuales.

Tener una relación por Internet o un chat en el que las personas no se tocan, no se ven personalmente ni se besan, ¿es infidelidad o no? Son cuestionamientos que debemos hacernos hoy en día y reevaluar nuestros conceptos de infidelidad y compromiso.

"Nada es estático. Una persona que diga: 'Yo estoy con mi pareja desde hace 30 años, ya sé todo sobre mi pareja' está corriendo el riesgo de perderla”, advierte la sexóloga.

¿Qué consejo puede dar a las personas que fueron víctimas de una infidelidad?

Que, primero que todo, traten de no culparse. La infidelidad no tiene que ver con uno, sino con el infiel. Pocas veces es el resultado de una crisis de pareja y suele pasar cuando la relación está en un momento tranquilo y estable.

Muchas veces ocurre como resultado de una crisis de cambios en la vida: cuando uno está en una determinada edad o está pasando por un duelo, una crisis en el trabajo; son personas que tratan de ocupar la mente y el estrés en otra cosa, buscan en la infidelidad una forma de sentirse libres.

Lo mejor es buscar ayuda profesional para rehacer los compromisos y transformar esa infidelidad en un punto de partida para un nuevo direccionamiento de la pareja. Pero tiene que haber un compromiso de ambas partes.

¿Y cómo volver a confiar luego de una infidelidad?

Hay que confiar y no pensar que todas las personas son iguales. Pero creo que uno aprende que no puede controlar a los otros y que es es mejor empezar una relación basada en la honestidad.Uno tiene que ver en la escala de valores de la otra parte dónde está la fidelidad.

¿Cómo motivar el disfrute de la sexualidad en una mujer que no se siente a gusto con su cuerpo?

Hay que mirarse en el espejo desnuda todos los días, no buscando defectos, sino viendo que es un cuerpo que tiene su historia y que a pesar de todo, ese cuerpo es capaz de dar y de sentir placer.

Para eso, toca mejorar la comunicación con el cuerpo, quitar las telarañas de la mente. Para desarrollar el amor con el cuerpo, yo tengo que aceptarme y tocarme.

En el momento en que yo me permito explorar mi cuerpo, voy descubriendo que mi cuerpo siente y que a pesar de que no me parece perfecto, es perfecto para mi placer.

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¿Y a las mujeres que nunca han experimentado un orgasmo?

Es hora de conocerse, de masturbarse. Debemos liberar la mente, explorar las fantasías, aprender sobre nuestro cuerpo.

No puedo esperar a que venga otra persona, sea hombre o mujer, a enseñarme cómo funciona mi cuerpo. No podemos relegar nuestro placer a que otra persona nos enseñe.

En Costa Rica ha habido un debate reciente sobre la conveniencia de brindar clases de educación sexual en colegios e incluso se organizó una marcha en contra de esta iniciativa. ¿Qué opinión le merece?

Me da mucha tristeza. Tenemos que parar con este condicionamiento de pensar que educación sexual en el colegio es estimular el sexo, pero es al contrario. Cuanto más hablamos del tema, cuanto más lo desmitificamos ante los jóvenes, más tranquilos se quedan. Tenemos varios estudios europeos que nos muestran que cuanta más información sobre sexo tiene un adolescente, más tarde inicia su vida sexual. ¡Por qué? Porque se le quita el misterio, ese deseo de transgredir.

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Segundo, educación sexual no es hablar de pornografía solamente; es combatir el machismo. Enseñamos el respeto entre hombres y mujeres, quitamos el estigma d elas palabras, enseñamos cómo funciona el cuerpo femenino y masculino y sus diferencias.

Y tercero, cuando hablamos de educación sexual, tenemos una obligación con nuestros hijos porque hoy en día existen predadores reales, actitudes de violencia y de violación. Estamos hablando de enfermedades que matan.

Un niño que tiene información no está propenso a una violación. Las víctimas de abuso sexual por lo general son niños que nunca tuvieron acceso a información sobre sexualidad y no sabían que lo que estaba pasando era malo, que no supieron pedir ayuda.

Es fundamental, pero no solo en el colegio, sino en la casa. Es un trabajo que tenemos que hacer entre el sistema educativo y la casa porque tenemos que proteger a los niños.

Cuantas más herramientas les damos, menos casos vamos a tener de embarazo adolescente, de violaciones y de enfermedades tan graves y que matan.

Decir que estoy en contra de la educación sexual es no ver con los ojos abiertos las oportunidades que estamos perdiendo. El machismo se combate a través de educación sexual.

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Gloriana Corrales

gloriana.corrales@nacion.com

Periodista de Revista Dominical

Periodista en la Revista Dominical de La Nación. Es graduada de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo de la UCR. 

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