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El Teatro Colón fue un lugar de cine y otras alegrías

Actualizado el 09 de marzo de 2014 a las 12:00 am

En San José. El Teatro Colón fue un monumento de nuestra cultura popular

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Fachada del Teatro Colón a mediados de la década de 1950. El teatro se ubicaba en la calle 20, en el centro del barrio México. Presentaba películas y, en ocasiones, espectáculos con artistas. Cerró sus puertas en 1970. Fotografía: Margarita Rojas para LN.

El barrio México se hizo en la década de 1930. Su límite norte era el río Torres, con la cuesta de Neón Nieto y el barrio Iglesias Flores; al occidente finalizaba con el Liceo de San José, seguido por el barrio Claret, y al este con la antigua Penitenciaría. En algún momento, tres salas de cine coexistieron en el barrio: dos en la periferia y una en el centro.

Sobre la avenida séptima, a un par de cuadras de distancia, estaban el Gran Cine Líbano y el Cine Coliseo; sobre la calle 20, el Teatro Colón. A pocas calles de los dos primeros estaba también el Cine Adela, en la zona del mercado Borbón, cuya zona “roja” limitaba con el Barrio México por el lado sur.

El Teatro Colón se instaló, pues, en el centro del barrio, en la calle 20, que lo atraviesa y conecta con el centro. Para el tamaño del barrio México, tres cines tal vez hayan sido más que los que contaban otros barrios josefinos de igual o mayor extensión.

Homenaje al tango. Además de escuelas y del Liceo San José, en el barrio había otros centros de actividad cultural o artística: el conocido salón de baile Nicolás Marín, sobre el Bar México, y la Sala Tassara, que contenía un estudio de grabación profesional, un escenario y espacio para 50 espectadores, según informan Sergio Román y Mario Zaldívar en sendos artículos.

En el barrio México vivieron varios artistas: cerca de la Escuela República Argentina, por ejemplo, el artista Juan Manuel Sánchez y el poeta Julián Marchena; casi sobre la calle 20 tenían sus casas los escritores Carlos Luis Sáenz y Adela Ferreto, al lado de la de Luisa González.

De los tres cines, sobreviven los edificios del Colón y el Líbano. De este último algo se ha escrito, pero no así del primero. ¿Por qué “Teatro Colón”? Porque Augusto Pinagel Cruz, su creador, era muy “tanguero”, según cuenta Mercedes, hija del propietario. El Teatro Colón es el más importante de la Argentina.

Luis Pinagel de Castilla estaba casado con Mercedes Cruz; fue el padre de Augusto Pinagel Cruz (1912-1984) y una de las primeras personas que proyectó cine en el país.

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Augusto Pinagel, fundador del Teatro Colón. Fotografía: Margarita Rojas para LN.
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Augusto Pinagel, fundador del Teatro Colón. Fotografía: Margarita Rojas para LN.

Augusto era odontólogo –de la primera promoción de la Universidad de Costa Rica– y se hizo empresario de cines. Además del Teatro Colón, construyó el Cine Roxy, el Cine Castro y el Cinema Mendoza, así como el centro de recreación Rollerama, en San Rafael de Escazú, que era un centro turístico con una piscina con ventana y música, una pista de patinaje y un bar “submarino”. Quedaba donde está hoy la tienda Más x Menos de San Rafael de Escazú.

Prestigio. En 1949, Augusto Pinagel construyó el Teatro Colón, con una capacidad de 300 personas. Lo administraba junto con los otros cines, pero siguió trabajando como dentista.

Dos años después, Pinagel vendió el Teatro Colón a Braulio Cruz Cruz (1913-1990), un empresario originario de Cartago, quien deseaba que su hijo Marco Antonio se educara en San José.

Al final, toda la familia Cruz se trasladó al barrio México y participaba en las dos tandas diarias y en las cuatro del domingo: la madre en la boletería, y el hijo en la venta de dulces.

Según Marco Antonio Cruz, un factor del éxito del cine fue el sistema de las “funciones simultáneas” que organizaron con la empresa Urbini, dueña del Cine Palace y el Cine Ideal. Se coordinaban las funciones de los tres cines para la proyección de una película. Así, se comenzaba a las 6 p. m. en el Cine Ideal, a las 6:30 p. m. en el Colón, y a las 7 p. m. en el Palace, mediante un mensajero que corría en bicicleta por las calles josefinas con los rollos. Al estrenarse una cinta en el Colón al mismo tiempo que en el Palace, el Teatro Colón adquiría más prestigio que otros cines del centro capitalino, como el Variedades y el Moderno.

Aún ahora... Establecido en 1949 sobre la calle 20, el Teatro Colón presentaba películas, y a veces espectáculos con artistas, aunque carecía de dispositivos especiales para esto, excepto un reflector. En junio de 1949, por ejemplo, su programación incluía cuatro tandas con películas distintas cada vez.

En abril de 1957, cuando murió Pedro Infante, en el Colón y en el Roxy se recordaron los nueve días: además de colocar un caballete con un lazo negro a la entrada, durante nueve días solo se proyectaron películas del cantante.

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En ambos cines, además, de vez en cuando se ofrecían proyecciones para los niños huérfanos del asilo Hogar Dormitorio Domingo Soldati, a quienes se repartían también galletas y dulces. El Dormitorio fue un asilo para huérfanos que funcionó en San José y Cartago.

Al lado del Teatro Colón, Juan Bautista Rojas –conocido como “Tista”– instaló primero la Cafetería Colón, donde atraía con sus “cariocas”, una receta original de empanadas fritas de queso. Después, a la vuelta del cine, Tista creó el famoso Aquí es Tista, en la calle adyacente, con un salón más grande, que servía para bailes.

Después de funcionar durante veinte años, el Teatro Colón cerró sus puertas en 1970, debido en parte a la competencia de la televisión. El edificio está ahora dedicado al comercio; aparentemente permanece casi intacto, excepto por la desaparición de las sillas.

La autora es profesora e investigadora de la Universidad Nacional. Este artículo se escribió con la colaboración de Miriam Rojas Esquivel.

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