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Cobro de CCSS hace difícil dar seguro a un empleado ocasional

Actualizado el 23 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

Costo explica baja cobertura en salud y pensión de quienes laboran por horas

Entidad alista una propuesta para subir aseguramiento de estos trabajadores

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Cobro de CCSS hace difícil dar seguro a un empleado ocasional

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Consideraciones para contratar un empleado ocasional en el hogar

Pagar el seguro a una empleada doméstica que labora por horas sale caro a los patronos, lo cual explica que la gran mayoría carezca de seguro de salud, pensiones o riesgos del trabajo.

La CCSS admite que el alto costo para los patronos de asegurar a empleados por horas desestimula el aseguramiento .

Esto se debe, entre otras cosas, al sistema que tiene la entidad para calcular las cargas pues, actualmente, se parte de una base mínima contributiva de ¢180.139.

Esa base es la misma tanto para quienes contratan empleados ocasionales (por horas) como para quienes tienen trabajadores de media o jornada completa.

Así, por ejemplo, si un patrono le paga al mes ¢80.000 a una empleada por limpiar, tendría que pagar por seguro ¢41.707: un 52% del salario base reportado.

Ese monto incluye los seguros de la Caja, los desembolsos a otras instituciones (como el Instituto Mixto de Ayuda Social y el Instituto Nacional de Aprendizaje) y los aportes correspondientes a la Ley de Protección al Trabajador (LPT).

Un patrono que pague igual o más que la base mínima tendrá, en cambio, un costo relativo del 24,17% sobre el salario reportado a la CCSS.

A esos montos hay que añadir el pago anual de la póliza de riesgos del trabajo: ¢43.555. Según el Instituto Nacional de Seguros (INS), a setiembre, 45.478 trabajadores domésticos tenían una.

Estos costos podrían explicar por qué solo un 15% de trabajadores domésticos tiene algún tipo de protección laboral, según datos recopilados en la Encuesta de Hogares para la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Martha Madrigal López tiene 59 años. Durante ocho, trabajó como empleada doméstica con tres patronos diferentes que nunca le pagaron los seguros.  | MARIO ROJAS PARA LN
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Martha Madrigal López tiene 59 años. Durante ocho, trabajó como empleada doméstica con tres patronos diferentes que nunca le pagaron los seguros. | MARIO ROJAS PARA LN

En el caso del seguro de salud, que cubre los riesgos de enfermedad y maternidad, el aseguramiento solo llega al 30%.

Para el cuarto trimestre de 2013 había 148.540 personas que calificaban como empleados domésticos de acuerdo con la Encuesta Continua de Empleo (ECE).

De ellos, un 60,2% (96.789 personas) eran limpiadores y asistentes domésticos. También se identificaron 34.944 cuidadores (23,4%). El 16,4% restante tenía otras labores.

La situación de estos trabajadores se extiende a otros empleados ocasionales.

Según el vigésimo informe del Estado de la Nación , además del servicio doméstico, las actividades de construcción, comercio y agricultura concentran el 60% de trabajadores sin protección de la seguridad social.

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Dice el informe que a otras 102.380 personas asalariadas (6,7%) nadie les reconoce un solo derecho laboral (por ejemplo, vacaciones, aguinaldo o cesantía).

“(...) en 2013 ese seguro (salud) protegió a poco más del 70% de la PEA total (población económicamente activa), lo que sugiere la necesidad de mayores esfuerzos para extender la cobertura contributiva en algunos grupos que se desempeñan en condiciones de inestabilidad y precariedad laboral, como los empleados en pequeñas empresas del sector informal y los que trabajan por cuenta propia o en servicio doméstico”.

El documento señala que la condición de estos trabajdores amerita la existencia de una estrategia particular de afiliación.

El Gerente Financiero de la CCSS, Gustavo Picado Chacón, reconoce que, mientras más lejos esté el desembolso mensual de la base mínima contributiva, más será la carga. En esa gerencia han identificado casos de patronos que llegan hasta un 70% más de pago por el aseguramiento.

Cambios. El bajo aseguramiento de estas poblaciones no solo implica menos ingresos contributivos para la Caja, sino un riesgo a futuro para estas personas en caso de enfermedad, incapacidad o muerte.

El gerente financiero de la CCSS, Gustavo Picado Chacón, afírmó que diseñan una nueva modalidad para estos trabajadores, considerados “de difícil aseguramiento”.

Entre otras cosas, la CCSS pretende ampliar la cobertura ajustándose a su modo de trabajo (por horas), a la capacidad contributiva de los patronos (especialmente los de menos ingresos), y sin que implique un desbalance financiero para la institución.

Esa intención ha sido bien recibida por grupos como la Asociación de Trabajadoras Domésticas (Astradomes).

Su presidenta, Rosita Acosta Ramírez, quien laboró 30 años sin seguro, dijo que han estado esperando esto por años.

“La falta de seguro es una de las quejas que recibimos, entre 15 y 18 por mes. Lo que le decimos a los patronos es que si no la puede pagar, que no la tenga”.

Para Eric Briones, jefe del Departamento Legal de la Inspección de Trabajo, del Ministerio de Trabajo, la propuesta es necesaria para el país.

Al patrono que infringe la ley, dijo, le evitaría sanciones que van de uno a 23 salarios base. Esto es de ¢400.000 a ¢8,5 millones.

La propuesta técnica se presentará en febrero a la Junta Directiva de la Caja y a las autoridades de otras instituciones, entre ellas, Hacienda y Trabajo.

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Picado no reveló ningún detalle, pero sí adelantó que se parte del estudio del perfil del trabajador ocasional, principalmente, de las empleadas domésticas.

Entre los hallazgos, Picado mencionó la alta rotación de estos empleados (casi la mitad dura un año o menos en un puesto de trabajo), que el 75% tiene un único patrón, y el crecimiento de la contratación de este tipo de servicios en hogares de menores ingresos.

En la propuesta, también se incluye a empleados de pequeñas y medianas empresas, trabajadores indígenas dedicados a la recolección del café y otras cosechas, y a los independientes con ingresos reducidos o menores a la base mínima contributiva.

“Para nosotros es esencial el financiamiento fiscal para la ampliación de la cobertura. El diseño que estamos buscando es uno donde el Estado aporte recursos de manera más intensa.

”Lo que se está diseñando es un método donde el Estado va a tener que cubrir la brecha entre los salarios que puedan reportar la base mínima contributiva y los que no”, adelantó Picado.

Entre las cosas que se evalúan está la creación de regímenes especiales.

“Estos no son temas nuevos. ¿Cómo hacemos con las empleadas domésticas, y cómo con los indígenas recolectores de café?... Si no buscamos un régimen especial de cobertura nos vamos a quedar sin el santo y sin la limosna”, explicó Picado.

De lo que se trata, agregó el gerente, es que una persona que gane ¢5 millones al mes y tiene una empleada a la cual, por ejemplo, le paga ¢100.000, pague sobre la base mínima.

“La modalidad y el régimen especial de contribución no sería para beneficiar a la gente que tiene capacidad de contribuir.

”Sería para aquellos patronos que están en el tercero, cuarto y quinto decil, que son de bajos recursos pero necesitan el empleado doméstico. A ellos, le podemos dar la modalidad que se haya diseñado”, agregó el gerente.

El Ministro de Hacienda, Helio Fallas, se mostró cauteloso con el tema. Adelantó que la situación fiscal no permitiría financiar nuevos gastos.

“Eso no es viable en estos momentos. Habría que ver cómo estaría lo de la reforma fiscal porque es claro: en este momento, con este déficit, no es posible”, dijo el Ministro. Colaboró Patricia Leitón

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Ángela Ávalos R.

aavalos@nacion.com

Periodista

Periodista de Salud. Máster en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, España. Especializada en temas de salud. 

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