Róger Trejos, voluntad que apacigua incendios

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Al estar frente a un incendio forestal, lo único que Róger Trejos siente es impotencia.

“Ese sentimiento se acrecienta al saber que, en algunas ocasiones, no lo podemos controlar. A veces, tenemos que retroceder y volverlo a abordar porque nos cambió las condiciones del tiempo o porque hicimos los números mal”, dice este bombero forestal.

Ante sus palabras, la única explicación que cabe para entender el por qué se expone al fuego es que este hombre se mueve a punta de voluntad.

La suya es una voluntad que le hace cerrar su negocio por unos días y salir de la comodidad de su casa, en San Miguel de Santo Domingo de Heredia, para caminar montaña adentro a sabiendas de que allí deberá enfrentarse con algo que es más grande que él. Tampoco le pagan por lo que hace. Es cansado y peligroso.

Eso sí, tiene una cómplice: su esposa, Marielos Monge, quien también es brigadista.

Aun así, debe existir una razón. “Supongo que es el espíritu de conservación, el simple amor a la naturaleza”, dice.

Afectación

Róger Trejos Sánchez tiene 15 años de ser bombero forestal voluntario. “Empecé como ‘apagafuegos’ cuando ni siquiera había brigada forestal”, recuerda quien ya perdió la cuenta de los incendios que ha ayudado a apagar.

Trejos se involucró en el tema siendo miembro de la Asociación de Voluntarios para el Servicio en Áreas Protegidas (ASVO).

Empezó ayudando a los guardaparques, luego se capacitó como bombero forestal y ahora él es quien instruye a otros.

Este año, la temporada de incendios forestales requirió el trabajo de 2.192 personas, entre instituciones de gobierno, empresas privadas y voluntarios.

“No es fácil. El calor, el humo, las largas caminadas en lugares complicados con pendientes y ese ruido que hacen las cosas cuando se queman es estresante, doloroso y cansado. Para ser bombero forestal hay que tener vocación”, advierte Trejos.

Los bomberos voluntarios piden permiso en sus trabajos o toman días de vacaciones. No todos combaten el fuego. Unos transportan agua para hidratar a sus compañeros; otros cocinan para alimentar a las brigadas. Trejos es enfático: toda acción suma, todos son equipo y comparten causa. Lo demás es voluntad.

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