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Bomberos estiman que temporada empezará en diciembre

Fuerte sequía en Guanacaste adelantaría incendios forestales

Actualizado el 13 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

IMN prevé un déficit de lluvias de 50% en setiembre, octubre y noviembre

Brigadistas inician labores de prevención y abogan por una mayor conciencia

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Fuerte sequía en Guanacaste adelantaría incendios forestales

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Lo que parece ser una carretera es el sitio por donde pasa el río En Medio, en Santa Cruz de Guanacaste. Desde hace meses, la sequía azota a esta provincia. | JOSÉ CORDERO

La gente no se imagina lo que es esperar a que llueva. José Alberto Espinoza ansía que el pozo siga dando suficiente para abastecer a la familia y darles de beber a los animales.

Al lado de donde se reúnen los bomberos forestales de San Juan, que es la casa de José Alberto, pasa un río. Bueno, eso dicen. El año pasado, a este mes, el río ya tenía agua. Ahora está seco.

“Este año estamos viendo que se va a pegar verano con verano. Ha llovido un 60% menos de lo que llovió el año pasado”, dijo José Antonio Villalobos, bombero forestal de la comunidad de San Juan de Santa Cruz, Guanacaste.

“Han caído lluviecitas, pero cada 10 o 15 días. Nunca había visto yo que los pozos se secaran”, lo interrumpió Carlos Gutiérrez.

El pronóstico del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) para setiembre, octubre y noviembre es que si bien lloverá más, se mantendrá un déficit de precipitaciones del 50% en algunas regiones.

A los brigadistas de San Juan les preocupa que, por culpa de esa sequía, se les venga una temporada de incendios forestales más dura. Incluso, y según la Comisión Nacional sobre Incendios Forestales (Conifor), esta podría adelantarse e iniciarse en diciembre.

Al no llover, la vegetación está más seca y, por tanto, hay más peligro de que arda.

Este año, la mayoría de los incendios forestales se dieron en pastos (10.012 ha), pastos arbolados (6.351 ha), charrales (5.614 ha) y bosques secundarios (3.211 ha). Ese es el combustible ya existente, con el agravante que una zona anteriormente quemada es más proclive a arder de nuevo.

Si a eso se suma la acción del hombre, el panorama es alarmante. Este año, la mayoría de los incendios se debió a vandalismo (26%), quema de pastos (23,9%), cambio de uso del suelo (22,4%) y quemas agropecuarias (15,9%).

“En el caso de los incendios que se dieron en San Juan fue por causa de gente que preparaba su terreno para siembra y no se percataban que la quema quedara completa, entonces el viento venía y provocaba el incendio”, comentó Gutiérrez.

No es solo que la temporada se adelantará, sino que se alargará. Conifor prevé que pudiera extenderse por ocho meses. Ya este año se prolongó a junio, cuando lo normal es que finalice en abril. Para Conifor, la circunstancia agravante es que las regiones que se vieron afectadas por incendios forestales son las mismas impactadas por El Niño, responsable de la sequía.

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El Niño. El fenómeno El Niño Oscilación Sur (ENOS) nace de la interacción de las aguas superficiales del océano con la atmósfera en el Pacífico tropical. Cuando hay un calentamiento anormal de las aguas, se le llama El Niño.

En su presencia se da un cambio en la presión atmosférica, lo cual deriva en una variación en la circulación del aire, que a su vez modifica el patrón de lluvias.

“El ENOS siempre ha existido, no es por culpa del cambio climático. Lo que sí puede estar influyendo es en la frecuencia. Si antes decíamos que el ENOS aparecía de dos a siete años, ahora se dice que ese período va de dos a cinco años. El quitarle dos años puede ser un efecto del cambio climático”, dijo Juan Carlos Fallas, director del IMN.

Aunque internacionalmente aún no se declara este como año de El Niño, el IMN sí considera que el fenómeno afecta a Costa Rica.

“Un año de El Niño se caracteriza por disminución de lluvias y aumento de la temperatura. Nosotros tomamos la decisión de no esperar la declaratoria porque la experiencia ha sido que, cuando ya se declara, no podemos hacer nada”, declaró Fallas.

Así, Liberia reportó este año el julio más seco desde 1940. En agosto se experimentó un debilitamiento del fenómeno, reflejado en las lluvias que cayeron. “Sin embargo, las cantidades caídas se mantuvieron por debajo de los límites normales”, se detalló en el Boletín del ENOS N.° 70, del IMN.

Entre setiembre y octubre, se prevé que el fenómeno se intensifique. A esto se suma lo que, desde diciembre de 2013, sucede con las temperaturas del Atlántico tropical norte, las cuales vienen enfriándose a niveles más bajos de lo normal. Eso hace que haya una menor disponibilidad y transporte de humedad hacia el país.

“Hay una disminución de los ciclones tropicales. Uno podría pensar que dicha que no hay ciclones, pero estos son los responsables de que setiembre y octubre sean los meses más lluviosos. No dejan de ser importantes”, destacó Fallas.

Para el IMN, aunque en setiembre y octubre lloverá más que en julio y agosto, se mantendrá un déficit de entre 25% y 50%.

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Guanacaste será la provincia más afectada con déficits proyectados de 40% en setiembre, 25% en octubre y 50% en noviembre.

Según el IMN, en el Pronóstico climático estacional de setiembre- noviembre 2014 , El Niño también afectará la distribución temporal y espacial de las lluvias. Así, las precipitaciones serán distanciadas unas de otras, pero cuando llueva será con fuerte intensidad. Así, Guanacaste seguirá seco hasta finales de la estación lluviosa.

Los bomberos forestales reforestan las áreas antes quemadas.  | JOSÉ CORDERO
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Los bomberos forestales reforestan las áreas antes quemadas. | JOSÉ CORDERO

Preparación. La brigada de San Juan consta de 40 bomberos forestales que brindan apoyo a los guardaparques del Parque Nacional Diriá y, lejos de quedarse de brazos cruzados, ya iniciaron labores para prepararse de cara a la próxima temporada de incendios.

“La ventaja es que los incendios se atienden antes de que puedan crecer, gracias al apoyo de las brigadas”, dijo Carlos Díaz, encargado de Manejo del Fuego del Diriá.

En este sentido, Diriá cuenta con un grupo de apoyo que asciende a 150 personas entre policías, cruzrojistas, guardacostas y comunidades, las cuales ya fueron capacitadas en atención de fuego.

Pronto empezarán con las rondas, mecanismo que les permite crear un límite a las llamas.

Igualmente, el mensaje de prevención se transmite entre vecinos. “Uno que tiene unas parcelitas y sabe esto del fuego, uno le dice a los vecinos que tengan cuidado”, comentó Gutiérrez.

Asimismo, la brigada de San Juan reforesta áreas anteriormente quemadas con árboles de cocobolo, canelo, ojoche, guachipelín, y espavel. “Los arbolitos también nos ayudan con el agua”, dijo Villalobos y agregó: “El área protegida es la que nos da el agua y si se nos quema, es como estarnos quitando el vaso de agua de la boca”.

Sin embargo, los brigadistas resienten el apoyo. “El manejo del fuego no ha sido un tema que a nivel político se vea como algo serio y creo que ya es hora de meterle más presupuesto, dotar de más equipo y vehículos a Guanacaste porque somos los que más sufrimos en los veranos”, argumentó Díaz.

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Michelle Soto M.

msoto@nacion.com

Periodista

Periodista graduada en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas ambientales y científicos. Su trabajo ha sido reconocido con premios a nivel nacional e internacional.

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