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Desempleo, el fantasma que ronda Puntarenas

Actualizado el 20 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

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Actualmente hay 44 licencias activas para pesca de camarón con red de arrastre. | ARCHIVO. (Archivo)

Marcial Parra es propietario de tres barcos camaroneros. En marzo del 2014, dos de ellos pierden la licencia y en el 2017 caduca el tercer permiso.

“Esa es la preocupación mía. Esperemos que de aquí a marzo tengamos una respuesta positiva”, dijo Parra.

En cada barco camaronero se emplea a unas seis personas, eso quiere decir que los 264 tripulantes que trabajan en los 44 barcos con licencia activa podrían quedarse sin empleo.

“Aunque nosotros no los hayamos despedido vamos a tener que liquidarlos y ese dinero se suma a las deudas que ya tenemos. Muchos propietarios de barco están en riesgo de perder hasta su casa porque los bancos, como garantía de préstamo, no reciben el barco sino que piden la casa”, comentó Roy Carranza de la Cámara Puntarenense de Pescadores.

El arrastre ha contribuido a la destrucción de los recursos pesqueros en nuestras costas, hundiendo en la pobreza a miles de pescadores artesanales y llevando a la misma industria camaronera al colapso. El Estado debe de reconvertir el sector de pesca de arrastre, buscar alternativas de empleo para los empleados de este sector. Ellos y ellas tienen derecho a un empleo digno, pero no a costa de destruir los recursos marinos que mantienen a miles de otras familias”, Jorge Jiménez, director de MarViva.

Por su parte, William Araya gerencia una planta procesadora que se llama Calimar de Puntarenas. Allí, unas 45 mujeres pelan entre 6.000 y 7.000 kilogramos de camarón a la semana, el cual se vende en el mercado nacional.

“La mayoría de ellas son mujeres mayores que ya no consiguen trabajo. Si ya no se captura camarón de mar, muchas van a perder el empleo”, dijo Araya.

Plantas similares a la suya hay unas cuatro y otras cinco más pequeñas. Exportadoras hay dos y estas emplean a unas 600 personas, solo en el proceso de pelado.

Según Román Chinchilla, gerente de la planta procesadora Talmana, a esa cifra hay que sumarle el personal administrativo y las tripulaciones de los barcos, así como otras personas que se benefician indirectamente de la pesca de camarón por la prestación de servicios como reparación de redes.

Por su parte, el pescador William Carrión aduce que los camaroneros han dejado sin pesca al sector artesanal porque, ante la caída del recurso camarón, están capturando otras especies como pargo, corvina y congrio.

“Tienen 70 años de depredar el mar, ya agotaron los camarones y ahora están devastando el pescado. Es una pesca desleal, no podemos competir”, dijo Carrión.

* Este artículo se actualizó a las 09:09 a. m. para corregir el apellido de Marcial Parra, ya que erróneamente se consignó como Marcial Fallas.

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Michelle Soto M.

msoto@nacion.com

Periodista de Ambiente

Redactora en la sección Aldea Global. Periodista graduada en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas ambientales. Recibió los premios Innovación para el Desarrollo Sostenible (2011) y Periodismo Agrícola y Desarrollo Rural (2012).

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