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José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda: la 'pareja imperial'

Actualizado el 04 de noviembre de 2014 a las 09:14 am

El exalcalde de Iguala y su esposa fueron detenidos por ser los autores intelectuales de la desaparición de los 43 estudiantes en México

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José Luis Abarca junto a su esposa María de los Ángeles Pineda. (EFE)

México

Al exalcalde de la ciudad mexicana de Iguala y su esposa, detenidos este martes, se les conocía como la "pareja imperial" por la ostentación de poder con la que gobernaron apadrinados por el narcotráfico hasta los ataques contra estudiantes de setiembre que dejaron 43 desaparecidos.

Vestidos con la mejor ropa y rodeados del oro de su imperio joyero, todos en Iguala (Guerrero) conocían la fortuna del alcalde José Luis Abarca y su esposa.

Entre el asombro y la indignación, México ha ido descubriendo en las últimas semanas cómo este matrimonio, acusado de ordenar los ataques contra los estudiantes, tenía el control de una ciudad a 200 kilómetros de la capital sin importar que el alcalde estuviera acusado de homicidio y su esposa fuera hermana de poderosos narcotraficantes.

En Iguala, muchos no lograban explicarse cómo el niño que empezó vendiendo sombreros de paja y ropa en la calle se hubiera convertido en un magnate de este importante centro joyero de México y en 2012 en alcalde.

A José Luis Abarca, ahora revocado del cargo de alcalde, algunos le reconocían su tesón pero otros no podían evitar mirar de reojo a su esposa, la exuberante María de los Ángeles Pineda.

Desde prisión, miembros del cártel narcotraficante Guerreros Unidos describen a esta mujer de tez clara y cabello castaño no solo como una aliada sino como la "principal operadora de actividades delictivas" desde la alcaldía de Iguala.

La fiscalía acusó a la pareja de ordenar a su policía municipal que atacara a decenas de estudiantes la noche del 26 de setiembre, causando seis muertos y 43 desaparecidos, presuntamente para evitar que los jóvenes sabotearan un acto público de Pineda, quien tenía intenciones de suceder a su esposo en la alcaldía en 2015.

Abarca y Pineda huyeron de Iguala dos días después de las desapariciones, cuando aún no había una orden de detención contra ellos, y se convirtieron en la pareja más buscada de México. Su fuga concluyó en la madrugada de este martes cuando fueron capturados por policías federales en Ciudad de México.

Conmocionados y avergonzados de que Iguala sea el escenario de este escándalo internacional, los vecinos usan principalmente dos palabras para describir a la pareja: soberbia y prepotencia.

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María, trabajadora de una pequeña joyería que también vende dólares a los comerciantes para que paguen a los proveedores de oro, recuerda el desprecio con el que Abarca la trataba cuando le iba a vender billetes verdes hace unos cinco años.

"¿Qué traes, basura?", asegura María que le espetaba Abarca cuando le llevaba billetes de uno, cinco o diez dólares. "Era un déspota, todo lo que fueran menos de 100 era basura para él", recuerda.

Siempre de punta en blanco, con vestidos y accesorios finos, la primera dama local presidía un centro público de protección a la infancia bajo la dirección de Lucero Muñoz, esposa del hermano de Abarca.

 Una mujer y su hija observan un mural recién hecho en la normal rural de Ayotzinapa
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Una mujer y su hija observan un mural recién hecho en la normal rural de Ayotzinapa (EFE)

De trato frío y altivo, muchos en la ciudad aseguran que era Pineda quien mandaba dentro y fuera de la alcaldía.

"Les teníamos miedo", reconoce una funcionaria.

En cambio, la familia de Abarca que permanece en Iguala da una visión muy diferente del alcalde, a quien medios mexicanos señalan de ser dueño de 17 propiedades en la ciudad, incluido un imponente centro comercial.

"Es una persona de trabajo, de muchos retos. Él ha hecho su dinero y estaba económicamente muy bien antes de ser presidente municipal", dijo a la AFP su hermana Roselia defendiendo la inocencia de Abarca, de quien cree que huyó por miedo.

Hijo de humildes comerciantes y el tercero de cinco hermanos, Abarca dejó a medias sus estudios de Medicina y, centrado en los negocios, entró en la política en 2012 "invitado por gente que buscaba un cambio" para Iguala considerando que él era "ajeno a esa política sucia", explica Roselia.

"No tenía ni idea de donde se iba a meter, la política es lo más nefasto", lamenta esta directora de escuela que recuerda cómo su hermano conoció a Pineda de "jovencito", cuando ella llevaba vestidos confeccionados por su mamá al negocio de los Abarca.

Sobre las acusaciones contra Abarca por vínculos con el narcotráfico, Roselia tiene claro que "él quería a su esposa, no a sus hermanos".

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