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Diputado que comparó a ministra con un orangután

Insulto que sonrojó a Italia abre debate sobre racismo

Actualizado el 22 de julio de 2013 a las 12:00 am

Kyenge ha sido atacada por impulsar proyecto parafacilitar ciudadanía

Oferta laboral causó subida de inmigrantes en últimas dos décadas

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“Navego en Internet y veo las fotografías del Gobierno. Amo a los animales, a los osos y lobos, como es sabido, pero cuando veo las imágenes de Kyenge no puedo dejar de pensar, aunque no digo que lo sea, en las facciones de un orangután. Sería una ministra estupenda, pero en el Congo, en su casa”.

El confeso amante de los animales es Roberto Calderoli, vicepresidente del senado italiano y su frase hacía referencia a Cécile Kyenge , la primera ministra negra en la historia de este país.

¿A quién estaba llamando “orangután” Calderoli? A una oculista de origen congoleño, doctora en Medicina y Cirugía, que teniendo 19 años se las ingenió para optar por un título universitario en Italia, donde dormía en un convento y conseguía algunas monedas cuidando a personas mayores mientras aprendía italiano.

 Cécile Kyenge, primera ministra negra de Italia, nació en Congo y a los 19 años se las ingenió para mudarse a Italia para obtener  el  título  de Medicina.    | AFP.
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Cécile Kyenge, primera ministra negra de Italia, nació en Congo y a los 19 años se las ingenió para mudarse a Italia para obtener el título de Medicina. | AFP.

También estaba atacando a una mujer que, una vez graduada con rendimiento notable, alternó durante una década su trabajo con un destacado activismo a favor de la integración de los inmigrantes.

¿Cómo respondió Kyenge a la provocación? Con declaraciones calmas, como saliendo apenas del paso y satisfacer así el pedido de los periodistas: “Las dimisiones no las voy a pedir yo. Es algo que no me incumbe. Lo que yo pido es una reflexión sobre el papel que tiene que desempeñar un cargo público”, dijo.

Fue una respuesta similar a la pronunciada cuando el europarlamentario Mario Borghezio, su principal enemigo, le dijo, entre otras cosas, que estaría mejor de criada que de ministra.

“Los insultos no me afectan porque tengo un objetivo. Mi presencia al frente del Ministerio (para la Integración) es una oportunidad para demostrar a muchos emigrantes que ellos también pueden salir adelante. Y esto es más importante que responder insultos”, reaccionó Kyenge en aquella ocasión.

Todo indica que ese tono es ya tradición familiar. Su hija menor, de 18 años, había lanzado hace un par de semanas: “El racismo es pura ignorancia (...). No sean ofensivos: vivan en paz, lean mucho, viajen mucho y tal vez algún día descubran que el racismo es inútil”.

¿Un país racista? El insulto de Calderoli –que se vio obligado a pedir perdón, no sin antes decir que todo había sido una “broma”– recorrió los diarios de todo el mundo pese a que no era la primera vez que Kyenge recibía dardos cargados de xenofobia y machismo.

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También abrió un debate sobre el racismo en este país cada vez más multicultural, donde la inmigración se ha disparado en las últimas dos décadas.

Los extranjeros conformaban el 2% de la población en 1990; ahora el porcentaje es de 7,5.

El repunte de los inmigrantes –mucho más reciente que en otros países europeos– satisfacía en un inicio las labores “sucias” de una economía que estaba en boga.

El envejecimiento de la población y el aumento de la riqueza motivaron la llegada de extranjeros que cumplían labores domésticas y de limpieza.

Trabas para inmigrantes. Sin embargo, estas personas quedaban excluidas del sistema político, en medio de dificultades para conseguir la ciudadanía. Al día de hoy, los hijos de inmigrantes nacidos en Italia deben esperar hasta alcanzar los 18 años para optar por ser ciudadanos italianos.

Kyenge, que llegó a esta nación en 1983, tiene como bandera aprobar un proyecto para introducir “el derecho de suelo” ( ius soli ), con el que los habitantes obtienen la nacionalidad del país donde han nacido, sin importar el origen de los progenitores.

Esa propuesta le ha valido ataques furibundos de la xenófoba Liga Norte, partido al que pertenece el senador Calderoli y que apoyó los últimos gobiernos del ex primer ministro Silvio Berlusconi.

El líder de la Liga Norte, Roberto Maroni, defendió a su senador y recordó que en setiembre la agrupación lanzará una gran campaña contra el proyecto impulsado por Kyenge.

La ministra, que suele viajar con guardaespaldas para evitar inconvenientes, evita referirse a si Italia es un país racista. “La Italia que aplaude a Mario Balotelli y Angelo Ogbonna (dos futbolistas de la selección italiana, también de origen africano) es la mejor Italia. Y esa Italia existe”, ha dicho.

Un estudio reciente muestra que los niveles de intolerancia racial en Italia son mucho más bajos que en otras regiones. Entre 5% y 10% manifiesta su deseo de que sus vecinos no sean “personas de otras razas”, según el informe publicado en el diario estadounidense The Washington Post .

La Liga Norte, además, ha perdido mucha fuerza electoral en los últimos años. En las elecciones legislativas de febrero pasado apenas logró alcanzar un 4% de los votos emitidos.

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“Italia no es un país racista, pero es un país donde el racismo es tolerado y donde una persona como Calderoli ha alcanzado mucho poder institucional. A pesar de todo, los racistas no ganarán, porque el futuro está con la Italia de Balloteli y Kyenge”, escribió en el diario británico The Guardian John Foot, profesor de Historia Moderna de Italia en el University College de Londres.

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