Luis Guillermo Solís pidió este viernes a los diputados que no se dediquen a hacer campaña política sin antes resolver el problema del déficit fiscal.
Durante su discurso en los actos de celebración del 69 Aniversario de la Abolición del Ejército, en el Museo Nacional, el presidente de la República afirmó que ni las labores proselitistas, ni los intereses políticos de los partidos con representación legislativa son más importantes que la responsabilidad de dotar al país de ingresos frescos para reducir el déficit fiscal, que sobrepasaría el 6% del producto interno bruto (PIB) al finalizar el 2017, según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).
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"Aprovecho este último 1.° de diciembre de mi mandato para recordar, con mucho respeto, a las señoras y señores diputados que deben asumir en el marco de la actual campaña electoral responsabilidades de carácter proselitista propias de su cargo, de la importancia fundamental de no olvidar que, así como es importante el recambio cívico que se producirá el 8 de mayo, que aun recordando la legitimidad de la lucha electoral, ningún partido, ninguna lucha, ninguna bandera, está más alto que esta", dijo, señalando el Pabellón Nacional detrás suyo, quien dejará la Presidencia de la República el próximo 8 de mayo.
Según Solís, el último proyecto de ley que presentó su administración para aumentar los impuestos sobre la ventas y sobre la renta, es "progresivo y justo" y le permitirá al Estado contar con los recursos para que la gestión pública no se paralice, aunque solo aportaría una cifra cercana a los ¢500.000 millones adicionales por año al Ministerio de Hacienda.
Su Gobierno ya ha vivido apuros este año a causa de la falta de recursos. En tres ocasiones, desde agosto pasado, Hacienda tuvo que retrasar pagos a beneficiarios de subsidios para pobres del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS).
"Más allá de nosotros, en la función pública están las obligaciones con el pueblo de Costa Rica, al cual representamos una vez que este ha depositado su voto mayoritario en las urnas", recalcó Solís este viernes.
Para el año entrante, el presupuesto ordinario de la República, por el orden de los ¢9,3 billones, estará financiado en un 44,2% con la emisión de títulos de deuda estatal.
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Sacrificio
En el proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, el Poder Ejecutivo dejó por fuera nueve grandes reformas al impuesto sobre la renta.
En lugar de la modificación integral a ese tributo, luego de duras negociaciones con las fracciones legislativas, al Gobierno solo le quedó la opción de impulsar un nuevo gravamen, que se aplicaría con una tasa del 15% sobre las rentas de capital y quedaron por fuera la idea de cobrarle renta a los pagos de cesantía cuando sean mayores a ocho años, así como la intención de gravar las ganancias de las cooperativas de ahorro y crédito.
El Ministerio de Hacienda también desistió de crear nuevos tramos del impuesto sobre los salarios, uno del 20% y otro del 25%, que se pretendían cobrar sobre los salarios más altos.
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El viceministro de la Presidencia para Asuntos Legislativos, Luis Paulino Mora, afirmó que Casa Presidencial es consciente de que sin la aplicación de un mecanismos de debate abreviado, estipulado en el artículo 208 bis del Reglamento Legislativo, el plan fiscal no tendría ninguna posibilidad de avance de aquí a que finalice el actual periodo legislativo 2014-2018, el próximo 30 de abril.
Pese a que son limitadas las opciones de que la oposición respalde con sus votos el plan fiscal de Solís, su Gobierno mantiene vivas las esperanzas de heredarle a la próxima administración un paliativo contra las penurias que ha provocado el déficit en el presupuesto del Gobierno Central.
Según el viceministro Mora, el dictamen positivo del proyecto de regla fiscal, que emitió el jueves una comisión especial del Parlamento, es una bocanada de aire fresco para el Gobierno y le da a este un viento de cola necesario para seguir con las negociaciones para coronar el proyecto de reforma de impuestos.
De hecho, tales son las aspiraciones de Zapote en esta materia, que Casa Presidencial le negó al Parlamento la posibilidad de aprobar un receso extenso por la campaña política, con el fin de intentar que haya avances en el trámite del plan fiscal.
La Presidencia controla desde este 1.° de diciembre y hasta el 30 de abril entrante los proyectos de ley que discuten los diputados. Este periodo se denomina sesiones extraordinarias.
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En épocas electorales anteriores, con la venia de Casa Presidencial, los diputados aprobaban irse a receso desde mediados de diciembre y hasta un día después de las elecciones presidenciales, con el fin de participar activamente en la campaña. En esta ocasión; sin embargo, no ocurrirá así, pues Zapote se rehusó a desconvocar la agenda de proyectos de ley.
