Eliminación o sustitución de pajillas, bolsas y empaques plásticos están entre las medidas más populares

 15 agosto
Los más de 220 puntos de venta de Musmanni y Musi que entregan el melcochón en bolsa de papel están en un plan para cambiar el empaque en los todos productos de panadería y repostería.
Los más de 220 puntos de venta de Musmanni y Musi que entregan el melcochón en bolsa de papel están en un plan para cambiar el empaque en los todos productos de panadería y repostería.

San José.

Empresas, organizaciones e instituciones públicas lanzan iniciativas para reducir el consumo de plástico. Las pajillas, las burbujas para comida y las bolsas de empaque son los primeros productos de un solo uso que ya están siendo eliminados en sus versiones plásticas o reemplazados.

Las medidas van desde sugerir un cambio en el consumo, sin eliminar el producto (como desincentivar el uso de pajillas sin dejar de entregarlas a quien las pida) hasta implementar directrices y políticas para que colaboradores y proveedores tengan prohibido usar productos plásticos desechables.

El cambio en el consumo o en la oferta plantea retos operativos, entre los que destaca el aumento de costos cuando se opta por sustituir el plástico por un material compostable o reutilizable.

Marco Luconi, presidente de la Junta Directiva de la Asociación Costarricense de la industria del Plástico (Aciplast), afirma que el sector mantiene un monitoreo constante de las nuevas tecnologías y materiales de reemplazo, pero el costo es una de las consideraciones que frena su viabilidad.

"En Costa Rica ya se trabajan materiales biodegradables, y en algunos casos no hay que hacer grandes modificaciones en los equipos, pero hay varios problemas, no existe el impacto cero. Hay una dimensión económica importante y es que las resinas biodegradables o compostables son mucho más caras, estamos hablando de tres o cuatro veces, y acomodar el mercado a eso lleva su tiempo", advirtió Luconi.

Las razones que dan las empresas para explicar estas medidas incluyen el compromiso ambiental y la presión de los consumidores, y encuentran un marco posibilitador en el lanzamiento de la "Estrategia nacional para sustituir el consumo de plásticos de un solo uso", vigente desde el 5 de junio de este año.

Kifah Sasa, Coordinador de Desarrollo Sostenible del PNUD y uno de los encargados del desarrollo de la estrategia, reconoció la diferencia de costos como una barrera para implementar cambios, pero también la catalogó como una condición en proceso de eliminación.

"Hoy tiene más sentido económico comprar derivados del petróleo, pero La ONU no va a parar en su combate y la tendencia del mundo es desfosilizar la economía", enfatizó.

En cajas, en papel o en las manos. En comercios como los supermercados Automercado, Palí y grupo El Colono, la estrategia de ofrecer cajas y estimular el uso de bolsas de tela existía antes del marco impulsado por la Estrategia nacional.

Un caso reciente de este cambio es el de panaderías Musmanni y minisúper MUSI, donde a partir del 1° de junio se pasó de entregar el melcochón en bolsas plásticas a hacerlo en bolsas de papel.

Según información facilitada por Fifco, el costo de la nueva bolsa es 2.5 veces mayor al de la antigua, y no se le trasladará al consumidor. El cambio es el inicio de un proceso para que todos los productos de panadería y repostería en ambos comercios sean entregados al consumidor final en empaques biodegradables y reciclables.

La eliminación de las pajillas plásticas es otra manifestación de esta tendencia. Llegó al país por varias vías hace poco más de dos años y tomó fuerza con la campaña #Chaoplasticodesechable de la organización no gubernamental Marviva.

Las campañas ya conocidas de cadenas como Pizza Hut, Spoon y Saúl Bistro se desarrollan al mismo tiempo que las iniciativas en hoteles, y en restaurantes de todo tipo.

William Rojas, gerente general del hotel Dreams Las Mareas, en playa Jobo, Guanacaste, asegura que la solicitud de una pajilla por parte de un cliente representa una oportunidad para educar sobre sus compromisos ambientales.

"Nuestro hotel tiene una política de no uso de pajillas ya hace algunos meses, estas se utilizan solo si el huésped insiste, aunque siempre se le explica el programa que tenemos", afirma.

El restaurante Gallo Rojo, en Heredia, usa bolsas de papel, cubertería de madera, envases de papel y maíz biodegradable en sus órdenes para llevar. Andrés Sandoval Tsao, chef y propietario, explicó Reducir, en la medida de lo posible, el uso de plástico desechable en las partes de la operación que lo permitan, a la vez que se concientiza al cliente sobre maneras alternativas de suplir necesidades cubiertas por el plástico con otros materiales más nobles con el ambiente, o bien, en el caso de las pajillas, brindarle la opción de elegir no usarlas.

Mariemilia Morales, presidente de la Cámara costarricense de restaurantes y afines, asegura que la eliminación del plástico desechable es una preocupación para todos los afiliados. Gracias a los encuentros de la iniciativa laboratorio gastronómico han podido medir la aplicación de diferentes prácticas, por ejemplo, para manejar el aumento en costos que representa dar un empaque biodegradable.

"En muchos se toma la medida de cobrarlo adicional, otros no lo ven como una práctica viable porque sus clientes todavía podrían ver la inclusión del empaque como parte del servicio. Es un trabajo de sensibilización, y existe la inquietud sobre cuáles beneficios podrían recibir los proveedores de materiales biodegradables, que les permitan ofrecer precios menores", dijo.

Primeros con prohibición. El Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) y el hotel Andaz Península Papagayo Resort optaron por la prohibición parcial (en el caso del Ministerio) y total (en el hotel), que incluye a los colaboradores y a los proveedores.

Sasa, del PNUD, afirmó que la Estrategia no persigue la prohibición nacional del plástico desechable porque en el país hay "carencias" legales, pero sí invita a que las organizaciones apliquen medidas similares. Su público meta principal son las municipalidades y uno de los indicadores de evaluación es que en 2021 el 80% de los cantones aplique alguna medida para desincentivar el consumo.

"Lo que sí hemos encontrado es que las municipalidades pueden tomar acciones. Por ejemplo, pueden modificar la ley de patentes e incorporar un canon a todos los patentados, excepto quienes dejen de usar plásticos de un solo uso. Y ellos mismos, mediante su proveeduría, pueden dejar de comprarlos", explicó.
Luconi advierte que las experiencias globales con la prohibición de plásticos desechables incluyen resultados negativos más allá del aumento de precios, por ejemplo, problemas de salud por utilizar materiales de reemplazo que son menos eficientes al evitar contaminación cruzada. (Vea recuadro: "¿Por qué no hacen lo mismo con el plástico?")

El éxito de estas medidas dependerá de la evaluación que hagan las empresas sobre todas las variables que la ausencia del plástico introducirá en su operación.

Entrevista con presidente de Acipast: "¿Por qué no hacen lo mismo con otros materiales?"

Marco Luconi

Presidente

Aciplast

¿Cuál es la posición de Aciplast sobre la estrategia para eliminación de plásticos de un solo uso?

Hablemos de los artículos de un solo uso: no solamente son plásticos, hay un solo uso de papel, vidrio, lata... de todo. El tema es discriminatorio porque no valora todos los materiales que tienen que ver con el consumo que ellos llaman "de un solo uso".

Ahora, el hecho de que se eliminen no resuelve problemas sino que crea temas nuevos. Por ejemplo, con las bolsas plásticas de los supermercados, la experiencia de otros países es que su prohibición dispara el uso de bolsas para basura, porque las bolsas de supermercado son todo menos desechables. La mayoría de la gente las reutiliza y si fueran eliminadas la consecuencia ambiental sería mayor.

Entonces la primera deuda de la iniciativa es explicar a qué llaman ellos "un solo uso".

¿Qué opciones propone Aciplast ante esta corriente de eliminación del plástico?

La sustitución del plástico como material de empaque y de consumo implica que ese nuevo material que usted va a utilizar va a ser el nuevo problema ambiental, porque el problema de fondo no está resuelto, que es la disposición.

En la Cámara impulsamos los programas de reciclaje, para mitigar las implicaciones del impacto ambiental del consumo humano, que al final no importa si es plástico, vidrio, lata: hay un impacto ambiental, no existe el impacto cero.

¿Por qué se oponen a la utilización de materiales compostables?

Los materiales compostables requieren una instalación industrial de composta para procesar el material y que se biodegrade.

Para darle tratamiento al volumen de material que se generaría se requiere una instalación gigantesca que en Costa Rica no existe, entonces esos compostables van a terminar en el ambiente, igual que el plástico, la lata, el vidrio y el papel, que se disponen equivocadamente. ¿Que hay que recogerlo? Igual el plástico hay que recogerlo, todos los materiales hay que recogerlos.

Los ambientalistas a ultranza lo que hacen es atacar al plástico y dan soluciones sin medir las consecuencias. Evidentemente este es un caso.

Pero las instalaciones se podrían construir...

Me pueden decir que se van a hacer las instalaciones y se recogen los compostables ¿y por qué no hacer eso con el plástico, para reciclarlo y promover una industria que es pujante en Costa Rica? Estamos creyendo que por eliminar el plástico vamos a resolver el problema, pero lo que vamos a hacer es empeorarlo.

Estas corrientes lo que hacen es renunciar al reciclaje, están diciendo que no es una opción cuando es la opción. Eso es lo que están haciendo los países que están más adelantados en manejo de residuos.

¿La industria del plástico es sostenible?

En la medida en que tengamos buenas prácticas de disposición, sí. Hay 33 mil tipos de plástico y todo el tiempo se están creando nuevas combinaciones y mezclas, para aplicaciones específicas: sin el plástico no tendríamos teléfonos, computadoras. Todo es plástico. El tema es cómo lo utilizamos.

Estamos de acuerdo en que debemos evolucionar, pero eso se debe hacer hacia mejor, no hacia peor.