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Venezuela se encargó de estropear una noche que parecía ser perfecta

Actualizado el 16 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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Venezuela se encargó de estropear una noche que parecía ser perfecta

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El primer mundial en AméricaCentral era nuestro, la inauguración, pese a ser corta, fue buena, el estadio estaba a reventar y... ganó Venezuela.

La dolorosa derrota que le propinaron las vinotinto a las nacionales fue el balde de agua fría, el lunar, el alegronazo de burro de una espléndida noche.

No hay ni que dudarlo, todo el costarricense que llegó ayer al estadio Nacional salió del reducto con un sabor más agridulce que un fresco de tamarindo.

Todo empezó como la fiesta ameritaba, sin embargo, con forme pasaron los minutos en el partido la incertidumbre crecía.

Esto porque las llegadas de mayor peligro eran de la visita, porque el estadio comenzaba a titubear en sus cánticos y porque las extremidades temblaban y no por el frío que hizo.

En la primera parte se pudo observar un conjunto visitante con nervios de acero, ya que las venezolanas nunca se dejaron intimidar por un ambiente que siempre estuvo en su contra.

Al contrario, las suramericanas salieron sin ningún complejo a la cancha por su premio más grande: hincar al local en su gran fiesta de inauguración.

Y es que Venezuela no es cualquier rival, pues estas fuertes guerreras ganaron la eliminatoria de la Conmebol, por encima de Colombia y dejando marginadas de la cita a Argentina y Brasil.

Por eso el resultado, a pesar de doloroso, no es del todo sorpresivo en la pizarra final.

Con las anotaciones en la grama, el silencio fue sepulcral en la grada, dejando atónita a una afición fiel que llegó a arropar a sus jóvenes figuras.

Por más que duela hay que aceptarlo, Venezuela ayer fue superior, porque a pesar de que la tribuna volvió a cantar, no fue suficiente para levantar el golpeado ánimo de la representación patria.

A pesar de la paliza, el público no se volcó en contra de las nacionales, más bien les apoyó hasta que llegó el pitazo final.

Porque si hay algo que quedó claro a pesar de la caída, es que este grupo de muchachas se ha esforzado al máximo para darle una alegría a este país; si esa felicidad no llegó ayer, llegará, porque es un premio que merecen.

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Aún quedan dos partidos, donde esperemos nuestras jugadoras sí puedan festejar.

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