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El Chapecoense, el humilde club brasileño que todo el mundo llora

Actualizado el 29 de noviembre de 2016 a las 02:07 pm

Surgido de la cuarta división de su país, se convirtió en la sensación en Suramérica y solo una tragedia pudo cortar su ascenso 

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Lo que inició como un cuento de hadas concluyó en una tragedia, que tiene llorando a todo Brasil y conmocionó al mundo entero.

Un modesto equipo del estado de Catarina en Brasil, El Chapecoense, asentado en la localidad de Chapecó, uno de los polos más importantes del agro brasileño, surgió de la cuarta categoría de su país para convertirse en la sensación de su país y la sorpresa en todo sudamérica.

Sus primeros pasos los dio en 2009, posteriormente en 2012 ascendió a la tercera división; un año después ya estaba en segunda y en el 2014 se ubicó entre los mejores de su país, ganándose el derecho de jugar en el prestigioso Brasileirao, hasta ser finalista de la Copa Sudamericana en 2016.

Con la colaboración de la industria de embutidos y basado en la seriedad con que florecen los crecientes negocios de la ciudad,  fue dotado de buena infraestructura, sueldos al día y una planificación a largo plazo, por lo que aquel modesto club nacido en los años 70 se transformó para en solo seis años en todo un ejemplo para la industria del fútbol.

El simpático conjunto denominado en Brasil como la Chape no tenía grandes inversiones en sus fichajes y se adaptó al mercado de acuerdo a sus posibilidades, transformando los gustos de la afición por los colores verde y blanco, gracias a su rendimiento y dejando de lado a los populares Internacional y Gremio de Porto Alegre, en su ciudad vecina.

Sin grandes nombres en su planilla llegaron jugadores como Cleber Santana, Thiego y Ananias, Danilo así y los goleadores Danilo y Kempes, quienes después de pasar por varios clubes brasileños con más pena que gloria encontraron en la Chape la escuadra ideal para brillar, junto al argentino Alejandro Martinuccio, quien era el único extranjero, aunque no era de los estelares y no tomó el fatídico vuelo por una lesión.

A ellos se unió el técnico Caio Júnior, quien con una larga trayectoria en Brasil no había ganado ningún título importante, sin embargo logró darle al plantel una identidad y un estilo de juego propio basado en en el equilibrio de las líneas y la oportunidad de aprovechar los errores del rival para capitalizarlos a su favor en los partidos.Además era reconocido por sus jugadores como un gran profesional, motivador y convincente estratega que le dio confianza al plantel.

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El Chapecoense logró la hazaña de clasificarse a la Copa Sudamericana, llegando como la cenicienta y terminando como la sensación del torneo, segundo en importancia en el continente tras la Copa Libertadores.

En primera instancia dejó en el camino a modesto Cuibá, también de Brasil para luego sorprender al Independiente de Argentina, Junior de Barranquilla y en las semifinales al también conjunto argentino de San Lorenzo.

Sembrado en la final disputaría el centro ante el nada más que el campeón de América, el Atlético Nacional de Medellín Colombia, cuyo primer partido estaba pactado para este miércoles 30 de abril, mientras el juego de vuelta debía realizarse el 7 de diciembre en Curitiba, con capacidad para 40 mil personas, a más de 400 kilómetros de su sede el Arena Condá, en Chapecó, pues no poseía la capacidad para albergar la final al solo tener un aforo para 22 mil espectadores.

Sin embargo, nadie imaginaría que este lunes por la noche aquel cuento de hadas terminaría de la forma más trágica en las montañas de Colombia, convirtiendo a sus jugadores en leyendas.

Nota del editor: La cifra de fallecidos en el accidente fue actualizada a las 3:35 p.m. por un nuevo informe de las autoridades colombianas en el que se aclaró que el avión era utilizado por 77 pasajeros y no 81 como se dijo a primeras horas del martes.

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Juan Diego Villarreal

juan.villarreal@nacion.com

Periodista de Deportes

Egresado de la Universidad Federada. Entre sus coberturas destacan los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, compromisos eliminatorios de la Sele, así como Juegos Panamericanos y Centroamericanos y del Caribe.

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