El año pasado se dieron 442.000 consultas y 3.880 hospitalizaciones

Por: Irene Rodríguez 10 noviembre
Los diabéticos deben estar monitoreando constantemente el nivel de azúcar en su sangre. (Vincent Laforet/The New York Times)
Los diabéticos deben estar monitoreando constantemente el nivel de azúcar en su sangre. (Vincent Laforet/The New York Times)

Es una enfermedad silenciosa, pues sus primeros síntomas se ven años después de que esta aparece. También es un mal prevenible mediante la actividad física y una alimentación saludable.

Sin embargo, las consecuencias de la diabetes afectan la salud y la calidad de vida, especialmente si se da una detección tardía del padecimiento o en quienes, teniendo su enfermedad ya diagnosticada, no siguen el tratamiento.

Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), revelados el jueves pasado, señalan que el año pasado se dieron 3.880 hospitalizaciones (cerca de 11 al día), 3.162 incapacidades y 442.470 consultas médicas relacionadas con esta enfermedad. Además, cada semana 10 personas, en promedio, sufrieron la amputación de una de sus piernas.

Todas estas atenciones significaron ¢43.171 millones. De ellos, ¢20.000 millones fueron en internamientos y ¢383 millones en incapacidades.

“Es una enfermedad que presenta una inversión significativa para el sistema de salud. Lo preocupante es que es un mal de muchísimo cuidado, pero que puede prevenirse si nos ponemos las pilas y buscamos caminar unos 30 minutos al día y evitamos comer mucho y alimentarnos con comidas sumamente grasosas”, dijo la médico general Tatiana Pereira.
Mal de cuidado

Existen dos tipos de diabetes. La diabetes tipo 1, que normalmente se detecta durante los primeros 20 años de vida.

Con este mal, el cuerpo no produce insulina y el paciente debe inyectarse esta hormona diariamente antes de cada comida y antes de dormir para regular los niveles.

Su origen es mayoritariamente genético y es difícil de prevenir o evitar.

Solo el 10% de los casos de diabetes son tipo 1.

Luego está la diabetes tipo 2, que es la más común, pues nueve de cada 10 diabéticos la padecen y es la que más pone carga sobre los servicios de salud.

¿Cómo surge? La obesidad, la inactividad física y el consumo excesivo de grasas y azúcares hacen que con el tiempo se produzca un exceso de insulina que el cuerpo no puede procesar bien. Esta insulina se acumula en la sangre y puede afectar las vías circulatorias, los riñones y la vista.

Los síntomas de este mal incluyen sed excesiva, ir a orinar constantemente, problemas en la visión, agotamiento excesivo y, en ocasiones, pérdida repentina de peso.

La alimentación saludable es parte de las medidas para prevenir la diabetes. (Jim Wilson/The New York Times)
La alimentación saludable es parte de las medidas para prevenir la diabetes. (Jim Wilson/The New York Times)

"El problema es que muchas personas van al médico cuando ya llevan rato de tener síntomas, y esto ya indica que la enfermedad está avanzada. El asunto se empeora cuando las personas no siguen el tratamiento al pie de la letra", indicó la médico general Tatiana Pereira.

Sin embargo, la enfermedad brinda algunas señales antes de desarrollarse plenamente. La prediabetes se da cuando los niveles de glucosa comienzan a subir, pero no a un nivel tan alto como para considerarlo diabetes. Esto se detecta únicamente con pruebas clínicas, pues casi no hay síntomas.

"Por eso es importante hacernos exámenes. Si se nos dice que somos prediabéticos, podemos mejorar nuestros hábitos de vida y evitar llegar a la diabetes", manifestó la especialista.

CCSS lanza ofensiva

La CCSS anunció esta semana que harán un cambio en su atención a la diabetes.

María Eugenia Villalta, gerente médica de la institución, confirmó que se crearán 278 nuevas plazas para contratar profesionales en nutrición, promotores de la salud y educadores físicos, quienes trabajarán desde los Ebáis y las clínicas para que la población mejore sus estilos de vida.

También, en conjunto con el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa), se creo un nuevo manual interdisciplinario de detección y atención de las enfermedades crónicas.

Además, se vigilará estrictamente que los pacientes tengan un control óptimo de sus niveles de azúcar en sangre. Para ello, cada seis meses se les aplicará una prueba llamada hemoglobina glicosilada, que permite evaluar el comportamiento de la glicemia en los últimos tres meses.

Así, el médico tratante conocería el cumplimiento de las indicaciones ofrecidas por el equipo multidisciplinario y se reduce el riesgo de engaño por parte del paciente.

A pesar de todos estos esfuerzos, Javier Céspedes Vargas, coordinador nacional para el control óptimo de la diabetes, opina que lo más importante es prevenir.

Para ello, son necesarias tres cosas: un buen nivel de actividad física, comer de tres a cinco porciones de frutas y vegetales todos los días, y bajar el consumo de grasas y azúcares procesadas.

Aunado a esto, es importante no fumar, pues esto dispara el riesgo no solo de diabetes, sino de otras enfermedades crónicas.