Permiten observar cómo se recupera o se ‘cura’ una falla tras sufrir un terremoto

Por: Michelle Soto 1 abril, 2015

En el lago subglacial Whillans, ubicado en la Antártida, acontecen dos sismos diarios similares al terremoto que sacudió Nicoya el 5 de setiembre del 2012.

Esa frecuencia le permite a los científicos observar, en un corto tiempo, cómo se recupera o “cura” la falla sísmica, es decir, cómo se relaja y comporta después de un gran sismo.

“Imagínese la cantidad de información que podemos tener a disposición para entender un sismo de subducción que ocurre en Costa Rica cada 40 o 50 años”, comentó Esteban Chaves, sismólogo tico que participó en la más reciente expedición del proyecto Wissard (noviembre 2014-febrero 2015), el cual investiga la dinámica de este lago subglacial en la Antártida y sus sistemas hidrológicos.

Chaves es sismólogo del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de la Universidad Nacional (Ovsicori) de la Universidad Nacional (UNA).

Actualmente cursa su doctorado en la Universidad de California Santa Cruz (UCSC). Allí investiga cómo se está “curando” el sistema sísmico de la península de Nicoya tras el terremoto de 7,6 grados del 2012.

“A inicios de 2014, el sistema aún estaba en deformación temporal. Todavía no se había recuperado”, explicó Chaves en entrevista con La Nación.

Como parte de las tareas a realizar en el marco de la expedición, el sismólogo Esteban Chaves dio mantenimiento a 13 estaciones sísmicas y 24 estaciones de GPS que componen tres conjuntos ubicados sobre la capa de hielo que yace sobre el lago subglacial Whillans. | CORTESÍA DE ESTEBAN CHAVES
Como parte de las tareas a realizar en el marco de la expedición, el sismólogo Esteban Chaves dio mantenimiento a 13 estaciones sísmicas y 24 estaciones de GPS que componen tres conjuntos ubicados sobre la capa de hielo que yace sobre el lago subglacial Whillans. | CORTESÍA DE ESTEBAN CHAVES

Otro tico en Wissard. Al igual que lo hizo Marino Protti en el verano antártico de 2012-2013, Chaves instaló equipos y dio mantenimiento a las estaciones que permiten medir la magnitud de los sismos y el desplazamiento de la capa de hielo hacia el mar Ross.

Los instrumentos permiten registrar directamente los sismos en el lugar donde está ocurriendo el deslizamiento.

En el lago Whillans, el contacto del glacial con la roca es una analogía de lo que sucede en una zona de subducción como la que tenemos en el país, cuando la placa tectónica Coco se introduce debajo de la Caribe.

Por eso, estudiar esos sismos son una oportunidad única para los especialistas ticos que tratan de ahondar en el estudio de los movimientos por subducción.

“Entender los sismos que ocurren en Antártida nos permite luego extrapolar esa información a las zonas de subducción ubicadas en Costa Rica, Estados Unidos o Japón, donde el proceso es similar”, agregó Chaves.