El desenlace de los $1.500 millones que intenta colocar Hacienda puede influenciar mucho el tipo de 2018 que tendremos en el país, sin embargo, poco se ha vuelto a saber de esta emisión.

Por: Esteban Ramírez 18 diciembre, 2017

La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de subir sus tasas de interés en un cuarto de punto porcentual, anunciada el miércoles pasado, y los apuros del Gobierno para pagar salarios, el jueves, hacen más apremiante conocer el desenlace de los $1.500 millones en bonos de deuda interna que el Ministerio de Hacienda pretende vender entre inversionistas del exterior, por medio de la figura de contrato de colocación.

Las tasas en moneda extranjera van en aumento y esto conlleva varios dilemas, no solo porque encarece los créditos, sino porque añade atractivo al ahorro en moneda extranjera, la gente demanda más dólares para invertir y presiona al alza el precio de la divisa.

25/08/16. Departamento de Valores del Banco Costa Rica. Bonos de Costa Rica a nivel internacional. Fotografia: Graciela Solis
25/08/16. Departamento de Valores del Banco Costa Rica. Bonos de Costa Rica a nivel internacional. Fotografia: Graciela Solis

La respuesta a este dilema por parte del Banco Central puede ser vender dólares (los tiene en sus reservas monetarias), pero últimamente lo que se ha observado es que prefiere subir las tasas en colones para mantener el atractivo por invertir en la moneda local.

La pretendida venta de bonos de Hacienda permitiría obtener en el exterior (desde una “ventanilla” local), fondos suficientes para evitar presionar aún más el tipo de cambio y las tasas de interés; encarecer su costo de financiamiento y el de todos nosotros, y de paso, ayudarse a financiar sus gastos y sortear apuros como el de esta semana con el pago de salarios.

Adicionalmente, Hacienda tendría dólares en su poder, que podría comenzar a dosificar en los meses siguientes, con esto aplacar la demanda interna de divisas y permitir cierta estabilidad en el tipo de cambio.

Sí, es cierto, este financiamiento es solo un paliativo cortoplacista a la grave crisis fiscal que atraviesa el país, pero, ¿en qué ayuda esperar a que la sangre llegue al río para, entonces, comenzar a negociar en serio una reforma fiscal?

Por eso, considero, la incógnita de los $1.500 millones puede influenciar en mucho el tipo de 2018 que tendremos quienes vivimos en este país.

Sin embargo, poco sabemos sobre el éxito (o fracaso) de esta transacción. El 15 de noviembre finalizó el periodo para recibir ofertas de intermediarios interesados en vender los bonos y en ese momento Hacienda había dicho que en menos de seis semanas firmarían el contrato.

Poco se ha vuelto a decir. Ya me estoy poniendo ansioso.