Buscan aguas cálidas y poco profundas para criar a los ballenatos

Por: Michelle Soto 17 marzo, 2013

Las aguas en el interior del golfo Dulce son propicias para que las hembras de la ballena jorobada ( Megaptera novaeangliae ) tengan a sus crías y las amamanten.

Los machos, por su parte, saben que hay hembras cerca y, por eso, se concentran en la zona más externa del golfo, desde donde emiten sus cantos a la espera de lograr una “conquista”.

En este sentido, se puede decir que golfo Dulce es un hábitat crítico de reproducción para la ballena jorobada, por lo que es clave para la supervivencia de la especie.

Esta fue la conclusión a la que llegó un estudio llevado a cabo por Amaru Márquez, Lenin Oviedo, David Herra, Juan Diego Pacheco, Wagner Quirós, María Gabriela Silva y Christine Figgener, del Centro de Investigación de Cetáceos de Costa Rica (CEIC), el cual forma parte de los informes del Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional (CBI).

Uso del golfo. Entre el 2006 y el 2012 se realizaron observaciones a 100 metros de distancia de los animales. En cada sitio, y cada diez minutos, se tomaron datos como la fecha, el tiempo, la posición de GPS, la composición del grupo y su comportamiento. También se tomaron fotografías para identificar a los individuos y se grabaron audios con ayuda de hidrófonos (micrófonos subacuáticos).

Se realizaron 68 avistamientos, con un promedio de 2,2 individuos por observación (en total fueron 149 individuos). Los grupos de ballenas variaban entre dos y seis animales, y también fue común ver ballenas solas.

El 53% de los grupos estuvieron integrados por adultos, mientras que un 37% fueron madres con cría. Solo se registraron dos grupos competitivos, cada uno formado por tres y cinco machos, que intentaron acercarse a una hembra.

A partir de estas observaciones, los investigadores se dieron cuenta de que las madres con crías se concentraban en aguas cálidas y poco profundas. “Una gran parte del golfo es utilizado por la jorobada para descansar, dar a luz a las crías y amamantarlas por una semana hasta que estén en condiciones de salir al Pacífico para continuar con la migración”, explicó David Herra, autor e investigador del CEIC.

Ahora, la bahía también es utilizada por machos “cantores”. “Como los cantos son usados para la reproducción, esto podría indicar que esta ocurre en el estuario, lo cual estaría apoyado por la presencia de grupos competitivos en el umbral del golfo, caracterizado por profundidades menores a los 60 metros”, añade el estudio.

“Este criterio de distribución espacial debe ser tomado en cuenta para establecer directrices sobre el manejo adecuado de los recursos en este importante hábitat marino - costero de Costa Rica, considerando la urgente necesidad de crear conectividad entre las diferentes áreas marinas protegidas para maximizar la eficacia en la protección de las especies y los recursos, utilizando un enfoque ecosistémico”, destacaron los investigadores.

Ahora, y a partir de los resultados de este estudio, a los investigadores les preocupa que un alto tránsito de botes perjudique los cantos.

“Debido al enmascaramiento sónico, las canciones de los machos podrían ser más cortas, faltarles elementos y, en algunos casos, los machos podrían abandonar esa zona porque, si la idea del canto es conseguir hembras y no está funcionando, lo mejor es irse”, comentó Andrés Jiménez, del CEIC.