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Programa Cultural de la Alianza Francesa

Barrio Otoya invita a recorrer sus vericuetos

Actualizado el 07 de febrero de 2014 a las 12:00 am

Visita guiada por los principales hitos arquitectónicos de este barrio josefino

Construido en la segunda mitad del siglo XIX, este es un residencial exclusivo

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Transitar por callejuelas, cuestas, curvas y otros recovecos geográficos para apreciar la señorial arquitectura de las residencias construidas en barrio Otoya, es la propuesta de la próxima edición del programa Brunch del patrimonio , organizado por la Alianza Francesa.

La cita es el sábado 15 de febrero a partir de las 9 a. m. en la sede central de la Alianza Francesa , ubicada 200 metros al oeste del edificio del INS, en San José.

Ahí el arquitecto e investigador Andrés Fernández dictará una conferencia introductoria sobre los pormenores de este barrio josefino fundado durante la segunda mitad del siglo XIX.

Después de ahí, Fernández guiará el recorrido por los principales hitos arquitectónicos de dicho barrio, bordeado por el río Torres. La caminata concluye con un almuerzo tipo brunch en la Alianza Francesa.

El edificio de los apartamentos Jíménez en un ícono de barrio Otoya. | ARCHIVO/EYLEEN VARGAS.
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El edificio de los apartamentos Jíménez en un ícono de barrio Otoya. | ARCHIVO/EYLEEN VARGAS.

Rincón exclusivo. De acuerdo con lo que explicó Fernández, la historia de este barrio se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, en pleno auge del periodo liberal. Después de 1870 un caballero peruano llamado Francisco Otoya Seminario vino a Costa Rica para quedarse. Compró un gran terreno colindante con el río Torres, al noreste e San José, al cual se le llamó “Puerto Escondido” o el “potrero de los Otoya”.

El San José de entonces estaba en proceso de transformación para afrontar una nueva realidad urbana, producto de la bonanza económica generada por la producción y exportación de café.

Esa gran finca luego fue dividida en lotes que fueron vendidos a miembros de las clases más privilegiadas. En cierta forma, Otoya pretendía seguir el exitoso modelo urbanístico emprendido por el emigrante francés Amon Fasileau-Duplantier con el barrio que hoy lleva su nombre. Así se dio continuidad a las avenidas 7 y 9, y a las calles 9, 11 y 13. “Se convirtió en un sereno rincón josefino que, desde el principio, se distinguió por recibir en sus predios a familias provenientes de la burguesía comercial y a algunos adinerados de viejo cuño”, dijo Fernández.

Sus edificaciones son un catálogo de arquitectura ecléctica, con rasgos victorianos y neocoloniales. El recorrido tiene un costo de ¢18. 000 y ¢15. 000 para socios de la Alianza Francesa. Para información e inscripciones, puede llamar a los teléfonos 2290-2705 o 2222-2283. El cupo es limitado.

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