Salud

Misma sangre, misma edad

“Compartir” es el verbo que llevan en común desde el vientre. “Cuatrillizos” y “quintillizos” son las etiquetas que los unen. Sus rostros no son iguales; sus historias tampoco

Misma sangre, misma edad
Misma sangre, misma edad Marcela_Bertozzi

Las sirenas sonaron y las campanas repicaron en lo alto de las iglesias de la capital pasadas las 3:15 de la tarde, el 3 de diciembre de 1957. San José era el escenario de una noticia que recorría los titulares de la prensa regional y que atraía la atención de médicos de todo el mundo. De hecho, desde Italia y Estados Unidos habían llegado especialistas para presenciar aquel acontecimiento sin precedentes: una mujer de 42 años daba a luz a cuatro niñas, concebidas de forma natural. Nacían las primeras cuatrillizas de toda Centroamérica.

Para entonces, doña Auristela Vargas ya tenía otros nueve hijos vivos –además, ocho habían muerto– y este era su embarazo número 18. Los preceptos de la fe católica no le permitían planificar, recuerdan sus hijas. Además, faltaban tres años para que la primera píldora anticonceptiva se comercializara en Estados Unidos. Nadie pudo haber anticipado lo que sucedería, pues ni siquiera había antecedentes de gemelos en la familia.

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