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En los últimos 12 años se han empleado en 257 investigaciones

Más de 250 investigaciones en Costa Rica ponen a prueba ratas, ratones y conejos

Actualizado el 18 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

No es un delito; existe una ley para garantizar el llamado ‘bienestar animal’

Científicos y academias evalúan ya sustitutos y cómo mejorar los procesos

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Más de 250 investigaciones en Costa Rica ponen a prueba ratas, ratones y conejos

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Son ratas, ratones y conejos de pelo blanco que se hicieron nacer en laboratorios, con el objetivo de ayudar a la ciencia.

Algunos de ellos se emplearon para que estudiantes vieran cómo se produce una hipoglucemia (baja concentración de glucosa en la sangre); otros, para diagnosticar enfermedades infectocontagiosas o, incluso, para probar la calidad de los medicamentos.

Al final, todos esos llamados “animales de laboratorio” murieron en nombre de la ciencia y el nuevo conocimiento.

La experimentación con animales es una realidad en el país que es ejecutada por dos universidades públicas ( Universidad de Costa Rica y Universidad Nacional), una privada ( Universidad de Ciencias Médicas) y por colegios, para la investigación o para labores de docencia.

No es delito. Esta actividad se regula con la Ley N.° 7451, de Bienestar Animal. Ella establece que este tipo de procedimientos se permiten “si el experimento beneficia la salud humana, animal o el progreso de los procedimientos biológicos, y si este beneficio es mayor que el costo de causarle sufrimiento a un animal”.

De aplicarse, se deben tomar las medidas necesarias para disminuir el malestar y el dolor de los animales, destaca la norma.

Con esas coordenadas, del año 2000 a la fecha se han aprobado 257 procedimientos científicos, que incluyen investigación, actividades de docencia, proyectos para participar en ferias científicas y labores de acción social.

El 82% (210) de tales investigaciones fueron realizadas por la Universidad de Costa Rica; el resto son de la Universidad de las Ciencias Médicas (Ucimed) y de colegios científicos, y para ferias.

“Con el estímulo a investigaciones y la posibilidad de obtener financiamientos, se ha estimulado más la investigación, y en algunas áreas se ha incrementado el uso de animales. Cuanto más investigación se haga, más será el uso”, expresó Jorge Granados, director del bioterio de la UCR y miembro del Comité Institucional para el Cuido y Uso de los Animales (CICUA).

El total (257) no incluye las investigaciones realizadas por la Universidad Nacional pues las autoridades de esa academia dijeron a La Nación que están precisamente recopilando estos datos.

En la práctica. Ciencias básicas y de la salud –como Biología, Medicina, Odontología, Microbiología y Psicología– son las áreas que más acuden a animales de laboratorio, explicó Jorge Granados.

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“Los temas de investigación tienen que ver con el uso de productos farmacológicos o naturales; con procesos de aprendizaje, y con estudios de toxicología para evaluar posibles efectos tóxicos de productos de uso humano o veterinario. En docencia, principalmente se requiere en actividades dentro de laboratorios de Fisiología, Bioquímica y Farmacología”, agregó .

Las especies que normalmente se utilizan son ratas, ratones, conejos, cuilos (conejillos de Indias) y, en menor medida, hámsteres. Todos son criados en los laboratorios.

Para regular estas actividades, además de la Ley Bienestar Animal, en 1997 se creó, mediante decreto ejecutivo, el Comité Técnico Nacional sobre la Utilización de Animales de Laboratorio.

La función de esta entidad es asesorar en la materia, emitir dictámenes técnicos y fiscalizar las actividades registradas.

Eso quiere decir que actualmente cualquier institución que quiera realizar experimentación con animales, debe presentar una solicitud al Comité citado para que este la apruebe o la rechace.

En caso de que la organización tenga un comité institucional propio, como la UCR y la UNA, este se encarga de aprobar la solicitud y solamente se reportan los procedimientos al ente nacional.

Adelita Arce, representante del Ministerio de Ciencia y Tecnología ante el Comité Técnico Nacional, mencionó que elaboran un instructivo que permita al Comité visitar en el 2014 los laboratorios de las universidades para fiscalizar también en qué condiciones están.

Tras mejoras. “Al animal se le tienen que brindar las instalaciones adecuadas de acuerdo con las necesidades de la especie, y las personas que lo manejen deben estar capacitadas”, comentó Arce.

“Hay diferentes tipos de investigación, pero los animales por lo general siempre sufren. Si a un animal lo meten dentro de una jaula, ya es estresante. Por eso se busca el bienestar. Por ejemplo, si habrá dolor, aplicamos analgesia; si hay estrés, aplicamos técnicas de manejo que lo disminuyan. Velar porque esto se cumpla es el trabajo de los comités técnicos”, manifestó la doctora Melania Gamboa, gerente de Programas Veterinarios de la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA por sus siglas en inglés).

Gamboa dijo que en los procedimientos se deben aplicar las tres erres: reducción, reemplazo y refinamiento. “Reducir el número de animales al menor posible, y reemplazar los seres vivos por no vivos. El refinamiento tiene que ver con el manejo de los animales, que se les aplique analgesia, que las personas estén bien entrenadas y que la investigación no sea con fines cosméticos”, agregó la especialista.

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