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Ingeniera tica en la NASA motivó en TEDxPuraVidaJoven 2014

Sandra Cauffman: En la vida hay que soñar alto, pero también actuar

Actualizado el 24 de octubre de 2014 a las 12:00 am

Charlas invitaron a no ser víctima del destino y a luchar por las oportunidades

Hubo unos 20 panelistas, más de 800 personas y 100 sedes de transmisión

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Sandra Cauffman: En la vida hay que soñar alto, pero también actuar

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Ideas provocadoras y voceros despabilados, divertidos e inspiradores. Buena música, ciencia espacial, juegos con neuronas y una fuerte descarga de dopamina.

Esta fue la combinación que ayer puso a pensar a cientos de jóvenes –y algunos un poco menos jóvenes– sobre la responsabilidad que tienen sobre su propia vida.

Unos 20 panelistas, más de 800 personas y 110 sedes de transmisión fueron testigos de la reciente edición del TEDxPuraVidaJoven.

Con el Auditorio Nacional del Museo de los Niños como epicentro, los conferencistas desfilaron haciendo gala de sus mejores atributos: inteligencia y pasión.

Desde todas partes en Costa Rica, Centroamérica, EE. UU. y hasta en Indonesia, miles siguieron el evento por Internet en la web de La Nación, de 9 a. m. hasta las 6 p. m.

Chispas de chocolate. Como si fueran chispas de chocolate o toppins de un gran helado, cada expositor puso lo suyo, empezando por la ingeniera costarricense que lideró la última misión a Marte de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA).

Sandra Cauffman contó cómo siendo una niña y desde la más extrema pobreza, ella se imaginó visitando la Luna y no permitió que nada ni nadie la hiciera desistir de su amor por el espacio.

“Hay que dejar de ser víctimas del destino y construirse uno propio. Uno debe ser siempre responsable de su vida, dejar de echarle la culpa a todo el mundo de sus males. Uno debe decidir para dónde va y prepararse lo mejor que pueda para las oportunidades. Quizás las metas que nos propongamos sean muy elevadas y hasta podríamos nunca alcanzarlas, pero, sin duda, el camino de la vida va a ser mucho más interesante así, que si nunca lo intentamos. En la de menos la vida nos sorprende, como a mí”, dijo quien por años vivió en una oficina abandonada en San José y hoy lleva ya dos décadas con la NASA.

De seguido, la vicepresidenta de la República, Ana Helena Chacón, instó a todos a levantarse cada día contra las injusticias. El bagaceño Luis León ilusionó con su sueño de crear una silla de ruedas especial que se pueda controlar con la mente, y Roberto Meza compartió anhelo de tener muchas escuelas “verdes”.

La joven Irina Castillo iluminó con su ejemplo de Ecotrueque, una campaña en Limón de intercambio de materiales reciclables a cambio de recibir ropa usada en buen estado. Dina Buchbinder demostró cómo los juegos pueden transformar el pensamiento de los niños. Más tarde, luego del receso, el uso de tecnologías para mejorar el uso de datos públicos y beneficiar a las personas, fue el tema del mexicano Alejandro Maza, así como de los costarricenses George Aguilar y Natalie Arias, quienes crearon una plataforma digital llamada ARCA, que se está usando en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

El profesor de la Universidad de Chicago, Karl T. Muth, habló de la evolución de Costa Rica y auguró que “va camino de convertirse en un país de ingreso alto”.

Poco después, Isaac Portocarrero habló sobre una interfaz para facilitar la vida de personas con sordo-ceguera; en tanto la futbolista juvenil Gloriana Villalobos invitó a luchar por los sueños, y su colega en la cancha, el seleccionado Celso Borges, develó los roles de liderazgo al interior de la Tricolor que nos puso a delirar en Brasil.

Juan Carlos Martí contó cómo quiso cambiar el TEC y, más tarde, la panameña Stefany Cohen retó a la audiencia a apostar por sus ideas y ser emprendedores.

La cereza del helado fue la entusiasta Amy Robinson, creadora de una aplicación llamada Eyewire, juego con el que los usuarios colorean neuronas y ayudan entender el funcionamiento de esas células.

“Podemos llevar robots a Marte pero no aún podemos saber cuántas neuronas tenemos en el cerebro (...). El cerebro de cada persona es un mundo. La buena noticia es que ya no se necesita tener un doctorado para hacer neurociencia. Ahora mismo tenemos personas de 16 a 86 años ayudándonos”, celebró.

El dúo costarricense Mimayato (contrabajo y bajo eléctrico, formado por los primos hermanos Alberto Moreno y Abel Guier), el cantautor nicaragüense Perrozompopo y la artista de la escena Natasha Tsakos también aderezaron el evento con sus gustadas propuestas. La suiza Tsakos, literalmente, levantó de sus sillas a los presentes.

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