Imagine usted un método de edición e ingeniería genética descrito por algunos como el copy-paste genético. Se llama tecnología CRISPR y mereció el reconocimiento como “Hallazgo Científico del 2015”, una elección que todos los años realiza la revista Science.
Esta herramienta tecnológica, desarrollada por Emmanuelle Charpentier (francesa) y Jennifer Doudna (estadounidense), permite borrar, introducir o reparar trozos de genes asociados a enfermedades en humanos, plantas o animales. Su principal uso, por ahora, es la comprensión de estos padecimientos, pero más adelante podría ayudar a mejorar las terapias de males genéticos.
¿Cómo trabaja? Existen dos componentes vitales en este tipo de tecnología: un trozo de ARN (el “mensajero” genético), y una enzima. El ARN sirve para identificar el fragmento de gen o genes que se quiere “editar”, y la enzima es la que lo “edita”. Cuando se detecta la amenaza de una enfermedad, el ARN localiza las porciones “defectuosas” y la enzima las corta.
