Salud

No me toque mi ocio

Vivimos obsesionados con la productividad. Pero, ¿podría ser el tiempo libre la clave para ser mejores en lo que hacemos?

No me toque mi ocio
No me toque mi ocio

Un ensayo titulado La gente los domingos , del periodista y novelista austriaco Joseph Roth, publicado en 1921 pero traducido este año al inglés, comienza con la oración “Los domingos, el mundo es tan brillante y vacío como un globo”.

Un siglo después, la descripción de Roth parece cada más distante. No porque los domingos no sean, por lo general, vacíos, sino porque el mundo entero parece haberse olvidado de la necesidad de descompresionar para obsesionarse con la productividad.

El año pasado, el New York Times publicó una historia sobre las condiciones de trabajo de los ejecutivos de Amazon. El reportaje revelaba las tensiones que se viven en un ambiente de trabajo en el que los despidos abruptos son comunes, hombres y mujeres adultos incapaces de manejar el estrés de las exigencias laborales lloran en sus escritorios, y los empleados son castigados por no responder correos electrónicos que se envían incluso después de medianoche.

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