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En la sobriedad está la salud

Actualizado el 03 de mayo de 2014 a las 12:00 am

Según estudios, las bebidas alcohólicas pueden producir efectos positivos en el sistema cardiovascular si se consumen con moderación

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Beber alcohol puede relacionarse con la reducción de enfermedades del corazón, afirman varios estudios de revistas especializadas en las últimas décadas.

Inicialmente, algunos de esos informes sugirieron que tales beneficios se deben al consumo de vino, y en especial del vino tinto, por las sustancias antioxidantes que contiene.

Sin embargo, investigaciones subsecuentes han demostrado que no es únicamente el vino el que ejerce ese efecto protector sobre el corazón.

En realidad, lo hacen todos los licores debido a su contenido de etanol; eso sí, siempre y cuando se tomen con moderación de uno a dos tragos por día.

Consumir alcohol con medida aumenta las lipoproteínas de alta densidad (HDL) o colesterol bueno, las cuales ayudan a transportar y descomponer el colesterol adicional de la sangre. Si esto no pasara, ese colesterol taponaría las arterias.

El alcohol también actúa como anticoagulante, disminuyendo el riesgo de formación de coágulos sanguíneos en las arterias.

Al reducir la inflamación del cuerpo en general, ejerce ese efecto benéfico en el sistema cardiovascular, según informa la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés).

El preferido. ¿Por qué la inclinación por el vino tinto?

La nutricionista Julieta Salazar de Ariza, de la Escuela de Nutrición de la Universidad de San Carlos de Guatemala, explica que el vino tinto contiene polifenoles, unas sustancias antioxidantes que desactivan otras y que predisponen el organismo a enfermedades.

Especialistas de la Clínica Mayo, en Estados Unidos, afirman que la sustancia que más ha llamado la atención de los investigadores es el denominado resveratrol. Ya se han hecho estudios clínicos sobre su efecto en los animales (cerdos y ratones), pero no en personas.

Los resultados de esos ensayos en los cuales se les ha dado resveratrol a ratones, sugieren que el antioxidante también podría protegerlos de la obesidad y la diabetes, condiciones que son factores de riesgo para una enfermedad coronaria.

Las pruebas realizadas en cerdos sugieren que el resveratrol podría mejorar su función cardíaca y aumentar la capacidad del cuerpo de usar la insulina. Pero estos beneficios solo han sido comprobados en animales.

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La pregunta del millón sería ¿cuánto ingerir?

De tres a cuatro onzas de alcohol diarias es la medida límite que una persona adulta y con edades entre los 40 y 45 años podría tomar, ya que, por lo general, a esa edad comienzan a aparecer los problemas de presión arterial alta y los niveles de triglicéridos y colesterol elevados, entre otros.

Tomar más de cuatro onzas de licor todos los días es contraproducente porque aumenta el riesgo de experimentar una muerte súbita o sufrir infartos cerebrales, advierten especialistas.

Las mujeres tienen que sumar a esos riesgos la probabilidad de padecer cáncer de mama, explica el médico Joaquín Barnoya, director de Investigación de la Unidad de Cirugía Cardiovascular de Guatemala.

Por lo tanto, cuando de proteger el corazón se trata, más que tomar una bebida alcohólica, lo recomendable es reducir o eliminar todos los factores de riesgo asociados a la enfermedad cardíaca, como la obesidad, el tabaco, la exposición al humo de segunda mano y la vida sedentaria.

“Si tales factores de riesgo no se eliminan, competirán con el poco beneficio que puede obtenerse del consumo de alcohol. Además, tabaco y alcohol juntos son de lo peor para la salud, porque dilatan más las membranas del cuerpo y estas absorben con más facilidad las sustancias tóxicas que contiene el tabaco”, advierte Barnoya.

Otro aspecto por considerar es que en la población centroamericana el consumo excesivo de alcohol es el causante del 15% de las muertes en la región, informó Barnoya.

Las personas con alguna enfermedad previa deben consultar con su médico cuánto puede beneficiarlas el consumo de tres onzas de alcohol al día.

Salazar coincide con Barnoya al explicar que ingerir licor o la copa de vino tinto diaria, solo funciona si es parte de una alimentación y estilo de vida saludable.

“Es imposible esperar beneficios de una copa de vino si la persona fuma, consume comida chatarra y vive en tensión constante”, dice la nutricionista.

LUCY CALDERÓN ES PERIODISTA GUATEMALTECA, ESPECIALISTA EN TEMAS DE SALUD, CIENCIA Y ECOLOGÍA.

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