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‘Cumbre sobre los refrescos’ realizada en Washington

Expertos llaman a incluir advertencias de salud en etiquetas de jugos y gaseosas

Actualizado el 10 de junio de 2014 a las 12:00 am

Científicos vinculan su consumo con obesidad, males cardíacos y diabetes

Según estudios, igual medida en las cajetillas de cigarros ha sido eficaz

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Expertos llaman a incluir advertencias de salud en etiquetas de jugos y gaseosas

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‘Consumir bebidas azucaradas contribuye a la obesidad, la diabetes y las caries dentales’, podría leerse pronto en el oeste de Estados Unidos, en las etiquetas de refrescos gaseosos y jugos azucarados. | ARCHIVO

Washington.AFP La “guerra” contra los refrescos enlatados, cuyo consumo está relacionado con la obesidad y otras enfermedades, debe manejarse como la del tabaquismo e incluir impuestos y advertencias en los envases.

Esta es una de las conclusiones de un grupo de expertos reunidos en Washington, en la “cumbre sobre los refrescos”, actividad convocada por la asociación de consumidores del Center for Science in the Public Interest (CSPI).

Para el médico Harold Goldstein, “se trata de decir la verdad sobre estos productos y dejar que el consumidor decida”.

“Las advertencias en los paquetes de cigarrillos han demostrado su eficacia, y eso impulsa un movimiento”, sostiene el activista de la asociación contra la comida chatarra (CCPHA, por sus siglas en inglés) de California, que presentó un proyecto de ley que exige una advertencia similar en las etiquetas de bebidas con azúcar añadido. El texto, aprobado a finales de mayo por el Senado de California y que solamente está a la espera de la firma del gobernador, haría de este estado el primero en imponer una advertencia de tal índole.

“Una vez que el consumidor tenga la información, se podrá ir más lejos”, aseguró Goldstein.

Lo barato y lo costoso. La ciudad de Nueva York apoya esta lucha. El miércoles pasado pidió que se limite a 47 centilitros de refresco por persona la oferta en restaurantes y cines. La representante demócrata Rosa DeLauro avala la iniciativa y cuenta que en el Congreso había una propuesta de tasar con un impuesto nacional estas bebidas.

“Cuando una botella de refresco gaseoso de dos litros se vende a 99 centavos de dólar y los arándanos cuestan más de $3, algo no está funcionando”, agregó.

Además del aumento de peso y la obesidad, el alto consumo de bebidas azucaradas (gaseosas, bebidas energéticas, jugos de frutas con azúcar añadido) es causa de enfermedades graves, alertan los expertos. Kimber Stanhope, biólogo de la Universidad de California, demostró cómo estos azúcares producen un agrandamiento del hígado que conduce a afecciones metabólicas, diabetes y males cardiovasculares.

Si las cifras de consumo actuales no cambian, 33% de los niños y 38% de las niñas nacidas en el año 2000 desarrollarán diabetes o prediabetes, una cifra que se eleva al 50% entre los afroestadounidenses e hispanos.

¿Ganar? Los activistas antirrefrescos dicen que están en camino a ganar la guerra. “El consumo de refrescos y bebidas azucaradas ha disminuido claramente desde que alcanzó su nivel máximo en 1998”, explicó Jim Krieger, responsable de salud del condado de King, en Washington.

Así, el consumo medio anual de un estadounidense pasó de 208 litros a 166 litros en ese periodo, una reducción del 17%. Según Coca-Cola, la ingesta de gaseosas, que representa el 75% de su volumen de ventas, sigue bajando en Norteamérica (–1% en el primer trimestre del 2014 respecto al mismo periodo del año pasado).

“Ganamos la guerra gracias a campañas de sensibilización y a un movimiento cada vez más fuerte para hacer que los refrescos sean eliminados de las escuelas, los hospitales y las oficinas. Pero hay que ir más lejos”, concluye Krieger.

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