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Hijos de estas mujeres aprenden antes el valor de la organización y las rutinas

Madres trabajadoras heredan ventajas a sus hijos

Actualizado el 23 de mayo de 2016 a las 12:00 am

Niñas suelen ser más independientes y tendrían éxito como profesionales

Los varones se convertirían en adultos con mayor disposición a ayudar

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Madres trabajadoras heredan ventajas a sus hijos

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Ya sea para sostener económicamente a la familia, aportar un ingreso adicional o realizarse como profesionales, cada vez hay más mamás trabajadoras en la sociedad costarricense.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Hogares del 2015, de las 815.754 mujeres que constituyen la fuerza laboral, 213 .278 tienen hijos.

Experimentar culpa por tener que salir de la casa y dejar a los niños al cuidado de otros, podría resultar un tormento para muchas de ellas. Sin embargo, hay buenas noticias.

Una investigación realizada por la Universidad de Harvard , con una muestra de 50.000 adultos de 24 países, y cuyos resultados se difundieron en el 2015, reveló una serie de ventajas que tienen los hijos cuyas madres trabajan fuera del hogar.

De acuerdo con dicha investigación, es mucho más probable que, bajo este esquema de crianza, las niñas lleguen a ser profesionales de éxito, con grados académicos altos, y en el caso de los varones, es mayor la probabilidad de que, al crecer, sean más considerados y tengan un rol más activo en sus futuros hogares.

Además, se ha visto que ambos géneros tienden a desarrollar más rápidamente habilidades como la independencia y la responsabilidad, cruciales para una vida adulta satisfactoria.

En Estados Unidos, por ejemplo, los resultados del estudio revelaron que las hijas de mujeres que trabajaban ganan un 23% más que las que tuvieron madres dedicadas solo al hogar, mientras que los hombres le dedican siete horas y media más a la semana al cuidado de los hijos y 25 minutos más a las labores domésticas.

A nivel general, en los 24 países, el 69% de las mujeres cuya madre laboraba fuera de casa tiene empleo, y el 22% de ellas supervisa personal. A su vez, las hijas de mujeres trabajadoras ganan un 6% más.

El estudio aclara que no pretende generalizar, pues hay muchas mujeres que se quedan en sus casas y también dan valiosas enseñanzas a sus hijos.

Más allá de las cifras. De acuerdo con la psicóloga Hazel Urrutia, una madre que trabaja ofrece un modelo por seguir, y eso podría explicar los resultados del estudio. “Los niños aprenden con el ejemplo y quienes tienen una mamá así, rápidamente podrían ver la importancia de la planificación, el valor del tiempo y las rutinas. Además, tienden a asumir mejor sus responsabilidades”, agregó la especialista.

Adicionalmente, piensa que muchos de estos pequeños suelen manifestarse como personas más seguras y extrovertidas tanto en la infancia como en la adultez.

Según Kathleen McGinn, profesora de Harvard y una de las responsables de llevar a cabo el estudio en mención, el mensaje para las madres trabajadoras es que lo que están haciendo tiene un efecto positivo y de larga duración en sus hijos.

“Cuando vas a trabajar, no solo estás ayudando a tu familia económicamente; estás ayudando a tus hijos a entender que hay un montón de oportunidades para ellos”, dijo McGinn, quien también destacó las ventajas sociales y educativas que los hijos reciben en estos casos.

Tiempo y afecto. Para que los niños sean personas más seguras y menos hostiles, los especialistas concuerdan en lo valioso que es el tiempo de calidad que se les dedique. Y esto es tan cierto para las mamás trabajadoras como para las que se quedan en casa.

Pero también les atañe a los papás. Según la psicóloga Ximena Monge, dedicarles espacios de calidad (con atención plena en ellos), mejora los vínculos afectivos y la comunicación en la familia, incrementa la autoestima en los niños y potencia el desarrollo global de los menores.

Por su parte, la psicopedagoga Gabriela Garro, especialista en niños y adolescentes, considera que los hijos que reciben mayores niveles de afecto y atención de sus madres tienden a crecer como chiquitos felices y bien adaptados. Los beneficios psicológicos de tener una madre cariñosa van a extenderse más allá de la infancia, asegura.

“La gente a veces dice que chinearlos demasiado va a ser contraproducente, pero eso es mentira. No se debe confundir chineo con malacrianza”, puntualizó Garro.

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