
Un procedimiento implementado hace un año en el Hospital México permite la reconstrucción de partes del rostro como ojos, nariz, orejas y mandíbula por medio de prótesis realizadas con silicona y resinas acrílicas.
Tales dispositivos son diseñados, confeccionados y colocados en los pacientes por la odontóloga Elizabeth Garita, del Servicio de Cirugía Maxilofacial de dicho centro médico.
Garita es, hasta el momento, la única especialista en esta área con que cuenta la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Según explicó la funcionaria, estas prótesis son una opción estética para pacientes que han perdido de manera parcial o total partes de su rostro debido a enfermedades como cáncer.
También se usan con personas que han sufrido accidentes o bien presentan deformaciones faciales congénitas.
“Debido a su condición clínica, muchos de esos pacientes no tienen la opción de someterse a cirugías reconstructivas por lo que una prótesis mejora considerablemente su apariencia y su calidad de vida”, declaró Garita.
La odontóloga obtuvo su especialidad en prótesis maxilofacial en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Indicó que, en algunos casos, las piezas nuevas también son funcionales; es decir, ayudan al paciente a recuperar sus facultades perdidas.
Garita mencionó, como ejemplo, el caso de un hombre que perdió la mitad del paladar, su ojo izquierdo y la mitad de su hueso malar (el de la mejilla).
“Se le colocó una prótesis combinada para restaurar sus dientes y paladar, de modo que el paciente pudiera volver a comer, pues al no tener paladar la comida se le desviaba hacia la nariz.
“Ese dispositivo también le facilita el habla. Pero, además, se le insertó una prótesis ocular, dentro de los párpados que evita el colapso de la cavidad del ojo y mantiene el movimiento”, detalló Garita.
“Al paciente se le toma una impresión de la parte que se va a reconstruir, esa impresión se traslada a un ‘positivo’ en yeso. Luego, se confecciona un molde con cera y se realiza la pieza en silicona.
“Hay que darle una coloración con pigmentos especiales según el tono de la piel del paciente o el color de sus ojos”, explicó Garita.
Para poder sujetar la prótesis al rostro se emplean los llamados “medios de retención” como adhesivos o lentes.
El paciente debe evitar exponerse al sol y quitarse el dispositivo a la hora de bañarse y dormir. La odontóloga estimó el costo de una prótesis entre ¢500. 000 y ¢800.000.
Uno de ellos es Domingo Sánchez Carvajal, de 88 años, quien exhibe contento la prótesis que ocupa el lugar donde una vez estuvo su ojo izquierdo, el cual debió ser extraído debido a un tumor maligno.
“Es una maravilla para mí, porque antes andaba un parche y la gente se me quedaba viendo. Me he adaptado perfectamente a la prótesis y camino bien por todas partes”, expresó el hombre, vecino de Lomas del Río, Pavas.
Según explicó Garita, a don Domingo se le colocó una prótesis órbito facial confeccionada en resina acrílica y silicona para reconstruir ojos, párpados, pestañas y cejas.
“A él se le removió el globo ocular y se le colocó lo que se llama un “colgajo”; es decir, una masa de tejido blando. La prótesis se sostiene al rostro por medio de anteojos”, aseveró la odontóloga.