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Centro realiza cuidadoso estudio para entregar mascotas en adopción

Amor por animales inclinó a joven a buscar hogar a perros

Actualizado el 11 de agosto de 2014 a las 12:00 am

Vacunas, collares y tratamientos le generan un gasto mensual de ¢400.000

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Amor por animales inclinó a joven a buscar hogar a perros

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Liseth Monge tiene 32 años, hace seis conoció a Cupertino, un zaguate que cambió su vida, la de su familia y la de decenas de perritos que, al igual que él, fueron recuperados y encontraron un hogar.

Cuper, como le llaman de cariño, es diabético y un poco pasado en años. Cuando encontró a Liseth no se veía muy bien, no tenía pelo y estaba flaco. Aquella imagen la conmovió lo suficiente como para hacerlo parte de su familia.

“Después de saber que Cuper era diabético, no pude volver a ver perritos sufriendo. Sentía esa necesidad de ayudarlos”, comentó la nueva madre del callejero, quien para poder mantenerlo sano se capacitó como técnica veterinaria.

Imagen sin titulo - GN
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Imagen sin titulo - GN

Ahí comenzó todo. Lo que hasta ahora era el hogar de Monge y su familia, se convirtió en la casa de cuido de decenas de perros.

Actualmente, Ayuda y Bienestar Animal con Amor, nombre que recibe el centro de rescate ubicado en Turrúcares de Alajuela, alberga a 37 animalitos, mientras que otros 18 que ya fueron tratados se encuentran en casas “cuna o de cuido”, esperando a ser adoptados.

Pese a la urgencia de ubicar en verdaderos hogares a los perros, Monge toma el tiempo para realizar lo que ella llama “un proceso de solicitud de adopción”, ya que asegura que cada perrito cuenta con una personalidad distinta, gustos y necesidades, por lo que es necesario que sean compatibles con la familia que los adopte.

“Es necesario ser sincero con quienes los adopten y contar como realmente es el perro. Por ejemplo, tuve uno que le encantaban las frutas y subirse a los árboles a comérselas, estuvo con nosotros hasta que encontramos a una mujer que compartía sus gustos, era vegetariana. Ahora se llevan muy bien”, recordó Monge.

Las vacunas, los collares antipulgas y tratamientos especiales para los llegan al centro, elevan los costos de manutención. Mensualmente se requieren al menos ¢400.000 para atenderlos.

Para poder ayudar a los caninos, Monge se preparó en primeros auxilios, adiestramiento y hasta sacó un título de técnico en veterinario.

Ahora vecinos y desconocidos la buscan para solicitar ayuda. Monge no trabaja sola; su sueño de sanar y conseguirles hogar a cientos de perritos es compartido por un grupo de voluntarios.

El proyecto es parte de una campaña de responsabilidad social de la firma Huawei, la cual pretende poner a disposición del centro las herramientas tecnológicas necesarias para que logren sus objetivos. El apoyo se brinda en el marco del lanzamiento oficial del eslogan de la marca: hacer las cosas posibles, explicó Karla Alvarado, gerente de Mercadeo de Huawei.

Según cálculos de la organización Protección Animal Mundial, en aproximadamente un 17% de los hogares de la Gran Área Metropolitana dejan a su mascota salir sola a la calle, lo que convierte a 99.000 perros en potenciales víctimas de abandono.

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