Esta prótesis es conocida como la SLK, y trabaja a través de una microcomputadora inserta en la rodilla artificial. Esta computadora registra la velocidad a la que la persona camina o corre, y graba 11 tipos de velocidad diferente. Cada vez que la persona camina, la prótesis reconoce la velocidad, y según el esfuerzo que da el usuario, se ajusta a la velocidad.
Este tipo de prótesis también puede evitar las caídas en el usuario y ayuda a que recupere el balance si lo pierde con su pierna sana.
“Esta rodilla le devuelve a los pacientes la movilidad en sus piernas y pueden caminar o correr como lo hacían antes de la amputación”, explicó Dino Cozarrelli, fabricante de la prótesis.
Esta rodilla inteligente está indicada solo para personas con amputaciones arriba de la rodilla o desarticulaciones de cadera. De momento, la Caja Costarricense de Seguro Social no puede ofrecerla debido a su alto costo. Una prótesis nueva puede costar hasta $25.000, unos ¢13 millones.