Gustavo Arroyo reveló, casi al unísono su segundo y su tercer poemario: Círculo de diámetro variable y Los amores imaginarios

Por: Natalia Díaz Zeledón 1 noviembre, 2016
Gustavo Arroyo es un abogado y poeta de 39 años que desde el 2010 se dedica a escribir lírica. Jeffrey Zamora.
Gustavo Arroyo es un abogado y poeta de 39 años que desde el 2010 se dedica a escribir lírica. Jeffrey Zamora.

Aún cuando ambos libros se publicaron entre setiembre y octubre, en la escritura de Círculo de diámetro variable (publicado por la editorial Uruk ) y Los amores imaginarios (EUNED) hay un año de diferencia.

El autor , Gustavo Arroyo, explica que sus presentaciones coincidieron en estos meses por casualidad, pero la distancia entre ambos procesos de creación es notoria: entre libro y libro, su trabajo poético madura.

“Con los tres libros, tanto con Dialéctica de las aspas (2014) como con estos dos, yo siempre he defendido que hice lo mejor que pude hacer con las herramientas que tenía en el momento”, sostiene con tono práctico.

Para Arroyo, su tercer poemario, Los amores imaginarios es su libro “más acabado”. En él aborda evocaciones a los temas de la cinta romántica del mismo nombre, dirigida por el canadiense Xavier Dolan.

“Me interesa que sea un prismático donde los conceptos que me deja la película los trato de decir en poemas. La máxima del libro no está dicha, pero la he ido poniendo en los libros al firmarlos: los amores imaginarios son, a veces, los únicos reales”, detalla.

No obstante, Arroyo no busca exponer estos temas como un retrato lírico de su vida personal.

El autor destaca entre las virtudes de su obra la capacidad de acercarse a “zonas grises”, mezclar la narración y el ensayo con su propuesta lírica.

En Círculo... esa fluidez entre géneros y temas le permite contener sus poemas en capítulos nombrados como vectores físicos: Velocidad, Tiempo y Distancia , pero exponer en ellos una serie de preocupaciones íntimas.

“Mi intención es aportar situaciones desde lo psicológico y lo filosófico”, asegura sobre los temas de ambos poemarios. “Eso me interesa más que la poesía: producir una discusión”.

Además de escribir poesía, Arroyo fundó en el 2012 el Conversatorio Poético Ceniza Huetar en su ciudad natal, San Ramón de Alajuela. El grupo se reúne dos veces al mes para discutir y analizar poesía contemporánea de autores nacionales y extranjeros.

El diálogo con textos de otros le ha permitido a Arroyo una visión crítica de cómo trabajan otros escritores y las tendencias de estilo –menciona, a manera de ejemplo, la siempre controversial presentación “plástica” de los textos sin usar versos –.

“En Costa Rica hay un repunte de la poesía, se escribe más poesía que antes pero, desgraciadamente, se escribe mucha poesía mala”, lamenta “¿Qué es mala poesía? La poesía hecha con ligereza, la que se cree que puede estar terminada en 20 minutos. La poesía hecha sin ningún cuidado, rigurosidad o sin trabajo posterior. La poesía es trabajo y la buena poesía lleva trabajo. La inspiración es la idea y el resto es trabajo”.