Presidente Solís reprobó el impuesto incluido en reforma fiscal, pero dijo que la ley no se puede modificar antes de discusión legislativa

Por: Natalia Díaz Zeledón Hace 3 días

Este martes, el presidente Luis Guillermo Solís hizo eco de las preocupaciones generadas por la "tarifa reducida del 4%" de impuesto de venta agregado (IVA) que se aplicaría al precio de los libros en las tiendas. Editores, escritores y miembros de organizaciones internacionales del libro coinciden en que el impuesto sería un error.

Solís manifestó su oposición tras la sesión de Consejo de Gobierno y lo hizo tan solo dos días antes de que el texto de la propuesta de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas llegue a su versión final. En la misma declaración, Solís admitió que el texto “no se puede modificar” y que tendrá que "hacerse en sede legislativa".

En el texto preliminar, el precio de los libros subiría en un 4% “con independencia de su formato”. Hasta ahora, los libros han sido exentos de impuestos para su venta.

"Comprendo las razones técnicas que han llevado al Ministerio de Hacienda a sugerir que se les imponga ese tributo (...) pero como profesor, educador y un bibliófilo muy mal amansado por mi mamá y como presidente de un país donde se invierte en educación con un porcentaje muy alto de su producto interno bruto, me parece que mandamos un mensaje que no es positivo al ponerle impuestos a los libros", dijo Solís en conferencia de prensa.

Sin embargo, según dijo en entrevista con Viva, el presidente de la Cámara del Libro manifestó sus preocupaciones ante Solís desde finales de agosto (durante la celebración de la Feria Internacional del Libro).

"Estamos totalmente en contra. Eso demerita el proceso cultural, educativo, formativo del país (...). Lo mencioné en la inauguración de la Feria del Libro pasada y lo había conversado con el presidente de la República. Nos afecta y afecta la totalidad del desarrollo del país", afirmó el presidente de la Cámara, Luis Bernal de Montes de Oca. "Yo se lo hice ver al señor presidente, cuando fue a visitar la feria del libro el primer domingo de la feria", añadió.

A la Cámara Costarricense del Libro le preocupa que, al aumentar el costo de los libros, disminuyan los compradores y los lectores. De Montes de Oca coincide con otros profesionales del sector en que los costarricenses perciben "que el libro es caro".

"Con los porcentajes de lectura de este país, se va a reducir sustancialmente la capacidad lectora del pueblo. Con un mercado reducido (de lectores) menos que se va a resolver la crisis fiscal", dijo el presidente de la Cámara.

Frente a la presentación del texto, la Cámara del Libro celebrará la asamblea general con sus asociados este jueves 16 de noviembre, a las 6 p. m. El presidente aseguró que de esa actividad "va a a salir un pronunciamiento" sobre el tema y que será presentado a medios de comunicación.

Para complementar la posición del poder Ejecutivo respecto al IVA a los libros, Viva consultó a las jerarcas de cultura y educación.

La ministra del Ministerio de Educación Pública, Sonia Marta Mora, declaró que "comparte la posición del señor presidente de retirar este gravamen y exonerar a los libros". Al cierre de este artículo, la ministra de Cultura, Sylvie Durán, no respondió a la consulta.

Desestimular la lectura
El 4% de IVA gravaría a todos los libros vendidos en el país. Actualmente, solo los libros importados tenían que pagar un 1% sobre su precio como impuesto de importación. Foto: Diana Méndez.
El 4% de IVA gravaría a todos los libros vendidos en el país. Actualmente, solo los libros importados tenían que pagar un 1% sobre su precio como impuesto de importación. Foto: Diana Méndez.

En la generalidad de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, los profesionales del sector de producción y venta de libros costarricenses encuentran riesgos para su industria. El precio afectaría directamente a los lectores que tienen menos presupuesto para adquirir libros.

El 4% de IVA se aplicaría a todos los textos impresos importados o producidos en el país. Actualmente, el único tipo de gravamen que existe para estos impresos es un arancel del 1% que se cobra a los libros que se traen desde el extranjero.

“El tema del impuesto tiene varias cosas: lo primero es que cualquier impuesto que se ponga al libro es un desestímulo a la compra y la lectura de los libros. Aunque los libros tienen precios que no son caros si los comparamos con otros consumos como ir al estadio, a comerse una pizza o ir a un restaurante (...), la gente percibe que el libro es caro”, aseguró el propietario de Uruk Editores, Óscar Castillo.

Para Castillo, "el país necesita resolver su crisis fiscal pero se está desvistiendo un santo para vestir otro". El editor y miembro de la Cámara del Libro describe al 4% propuesto por el poder Ejecutivo como "un cambio muy oneroso para el desarrollo del país como para aportar a la reforma fiscal un aporte mínimo y perder una cuestión estratégica" en temas de estímulo de la lectura y desarrollo editorial.

"La propuesta que queremos impulsar a través de la Cámara del Libro es que se mantenga la exoneración del libro y los bienes e insumos de servicio que intervienen en su producción", dijo Castillo.

En la producción, las editoriales también se preocupan por pagar un adicional del 13% en los servicios de procesos específicos de su industria. Las editoriales más pequeñas subcontratan servicios como la traducción y revisión filológica de textos, la ilustración de sus portadas y otros procesos que dependen de las necesidades de su libro.

"Sería un costo que tendríamos que incluir dentro del libro y que, finalmente, se le traslada al consumidor final (...). Si todos los procesos internos están gravados se nos va a disparar el costo del libro y el precio del libro", aseguró la gerente general de la Editorial Costa Rica, María Isabel Brenes.

Producto cultural

Los profesionales del libro rechazan el simbolismo del 4% del IVA propuesto. Aunque la reforma fiscal establece que es un "tarifa reducida" respecto al resto de servicios y productos que serán tasados con un 13%, es un mensaje contrario a las políticas usuales de estímulo a la lectura.

"Como lector, para mí, gravar un libro es gravar un producto cultural que no se puede medir como se mide un carro. El carro es un producto para movilizarse y es enteramente comercial. El libro es complicado porque tiene una parte comercial y una parte que no tiene sentido comercial (...)", opinó el escritor tico Guillermo Barquero quien también es editor del pequeño sello editorial Lanzallamas.

Organismos internacionales aconsejan la eliminación de aranceles para los libros. Foto: Jorge Navarro
Organismos internacionales aconsejan la eliminación de aranceles para los libros. Foto: Jorge Navarro
“El libro es un bien público. Es el instrumento más valioso que tenemos nosotros para hacer de la educación el motor de desarrollo de cualquier país”, explicó el presidente del Sistema Editorial Universitario Centroamericano (SEDUCA) y director de la editorial del Instituto Tecnológico de Costa Rica, Dagoberto Arias.

Para Arias, el 4% "representa un retroceso a nivel internacional pensar en una cosa como esa". El presidente de SEDUCA cita como referentes a tratados de organismos internacionales como la Unesco y el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc) que se han opuesto a tasar de cualquier forma la producción y venta de libros.

En la Feria del Libro de Guadalajara del 2016, Arias suscribió un documento en el que los miembros de la Asociación de Editoriales de América Latina y el Caribe se comprometieron a hacer peticiones de "desarme arancelario y facilitación aduanera para la exportación e importación de libros para ferias y otros eventos".

"Al libro no se le debe poner ningún arancel, a las materias primas para elaborar el libro tampoco y la circulación del libro entre los diferentes países no deberían tener ninguna carga impositiva", resumió Arias sobre su posición dentro de todas las organizaciones de las que forma parte.