El colegio Lincoln fue este viernes la última locación del rodaje. El director Ignacio Sánchez asegura haber superado sus expectativas

Por: Gloriana Corrales 18 marzo
Debut actoral. Julián Ramírez, el protagonista, nunca había actuado. Sin embargo, el director está seguro de que su desempeño en la pantalla dejará una muy buena impresión entre el público. Graciela Solís
Debut actoral. Julián Ramírez, el protagonista, nunca había actuado. Sin embargo, el director está seguro de que su desempeño en la pantalla dejará una muy buena impresión entre el público. Graciela Solís

Sentimientos encontrados. Así define el periodista y ahora cineasta Ignacio Sánchez la sensación que le produce llegar al final del rodaje de su ópera prima, Buscando a Marcos Ramírez.

La faena comenzó a las 5:30 a. m. en el colegio Lincoln, en Barrio El Socorro, donde el protagonista Julián Guzmán patearía por última vez el balón ante las cámaras.

El muchacho, de 17 años, llegó al papel principal de la cinta sin experiencia previa en el campo de la actuación. Empero, los aprendizajes fueron enormes, asegura Guzmán.

“La experiencia ha sido increíble para mí. Ha sido pesado, no voy a mentir. No estaba ni cerca de lo que pensaba que era llevar una película”, dijo. “Es una experiencia que creo que me va a servir para el resto de mi vida”.

Para este viernes, el agotamiento no solo pesaba sobre Guzmán, sino también sobre el director.

“Estamos muy cansados y ha habido un proceso de desgaste grande. Hubo que agregar casi 11 días de filmación”, comentó Sánchez.

Según el director y también productor de la película, el proceso de rodaje enfrentó varias complicaciones: desde las dificultades en la continuidad de las escenas por causa del estado del tiempo, hasta el reto que implicó la filmación de una de ellas en Pico Blanco, hasta donde el crew tuvo que cargar equipo pesado durante un lapso de hora y media.

De la tele al cine. Sánchez comentó que la logística que implicó este rodaje de siete semanas fue demoledor.

Según dijo, durante algunos días de filmación hubo hasta 250 extras, 40 actores y 50 miembros del personal técnico.

Protocolo ( 84 ) y Expediente ( CR06 ) fueron en su momento ensayos que yo tenía en mente para llegar a ser director de películas”, asegura.

“Sí, fue un reto mucho más complejo de lo que podría haber anticipado”, agrega, al tiempo que manifiesta que por ahora no siente nostalgia por ver culminada esta fase del proceso.

Sánchez considera haber superado sus propias expectativas en cuanto a los parámetros que se establecieron previo al rodaje.

Además, señaló que en su posición como director y productor, tenía que establecer un equilibrio entre el interés por lograr ciertas tomas y los costos que implicaban. Al final, dice, siempre ganó su faceta como director.

“Mi reto más importante como director era que la visualización superara mi imaginación cuando la escribí (la historia), y lo logré. Eso sí me hace sentir muy satisfecho y me da mucha paz”, admite.

Buscando a Marcos Ramírez se estrenará en noviembre y cuenta la historia de un “inadaptado” adolescente quien se ve obligado a enfrentar su pasado tras la muerte de su madre y que tomará las riendas de su futuro mediante el fútbol.