BlackBerry emite un llamado de auxilio

Pocos parecen querer comprar BlackBerry o, lo que es más, sus productos más recientes

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(NYT) ampliar

Es una despiadada ley de los negocios modernos: adaptarse o morir.Como incontables compañías asombrosas que captaron y perdieron imaginaciones y dólares, BlackBerry, un gigante de la era previa al iPhone, se ha desvanecido con notable velocidad. Después de años de ventas declinantes, la compañía anunció en agosto que estaba explorando “opciones estratégicas”, el eufemismo en el mundo de los negocios para buscar un salvador.

Por el momento, pocos parecen querer comprar BlackBerry o, lo que es más, sus productos más recientes. A menos que surja un licitador, BlackBerry corre el riesgo de unirse a las filas de estrellas apagadas de la tecnología como Palm, Gateway y Commodore.

La abrupta declinación de BlackBerry ilustra cómo los consumidores y los inversionistas demandan un cambio casi instantáneo en estos días, especialmente de parte de las compañías de tecnología. Y la ventana de redención para una compañía de tecnología que equivoca el paso puede ser muy pequeña.

Hace cuatro años, BlackBerry tenía 51% del mercado norteamericano de teléfonos inteligentes, según la firma de investigación Gartner. Y Mike Lizaridis, el co-fundador de BlackBerry y entonces su co-director ejecutivo, estaba prometiendo un futuro aún más brillante.

Pero luego la compañía respondió con lentitud al nuevo iPhone y a los dispositivos Android y las ventas de la compañía se evaporaron. Ahora, la compañía tiene 3,4% del mercado y Lazaridis ha salido de BlackBerry.

El consejo de BlackBerry y su actual director ejecutivo, Thorsten Heins, describieron el reciente anuncio como parte de un nuevo comienzo, pero a pocos analistas y muy pocos en la comunidad tecnológica les convenció esa idea.

Más bien, BlackBerry a menudo es agrupado con las compañías de tecnología anteriormente poderosas, como Nokia y Dell, que ahora están pasando apuros y parecen tener un duro camino por delante para regresar al crecimiento, si es que lo tienen.

“Adquirir BlackBerry es necrofilia”, dijo Jean-Louis Gassée, un ex ejecutivo de Apple que fue presidente de PalmSource, un infructuoso intento por convertir a Palm, alguna vez el líder en computación portátil, en una compañía de software.

Hace cuatro años, BlackBerry tenía 51% del mercado norteamericano. Ahora, la compañía tiene 3,4%.

Quién querría comprar BlackBerry o cómo la compañía pudiera financiar volverse privada era poco claro. Durante años ha circulado la especulación de que las grandes compañías de tecnología, notablemente Microsoft, han analizado a BlackBerry y han decidido pasar de largo.

Compañías de tecnología más pequeñas basadas en China indudablemente codician la marca y parte de su tecnología, pero el gobierno de Canadá, donde está basada la compañía, ha insinuado firmemente que cualquier adquisición de ese tipo sería prohibida por razones de seguridad nacional.

Los accionistas sufren. La compañía también pudiera decidir volverse privada, lo cual eliminaría la distracción de tener que manejar resultados financieros trimestralmente para proteger el precio accionario de la compañía.

Sin embargo, no es obvio cómo la compañía pudiera transformarse para restablecer el crecimiento y volverse atractiva para nuevos inversionistas. BlackBerry ya ha recortado significativamente los costos y reducido su fuerza laboral.

Y cualesquiera que sean los méritos o inconvenientes de sus productos, deben competir contra lo que ofrecen algunas de las corporaciones más grandes y más rentables del mundo, entre ellas Apple, Google, Microsoft y Samsung.

Aunque no todos se muestran tan pesimistas como Gassée, hay poca expectativa de que la acción por parte de BlackBerry vaya a aportar mucha riqueza a los acosados accionistas de la compañía.

“No prevemos algún escenario en el que el valor de la compañía vaya a ser significativamente más grande”, escribió Tim Long, analista de BMO Capital Markets, una unidad del Bank of Montreal, en una nota a los inversionistas.

BlackBerry anunció por primera vez que estaba realizando una revisión estratégica en 2012, después de que Lazaridis y su otro co-director ejecutivo, Jim Balsillie, renunciaron para dar paso a Heins, un ex ejecutivo de Siemens que anteriormente se había unido a BlackBerry en 2007.

Su destitución siguió a una crisis para la compañía. La llegada del primer iPhone en 2007 es de alguna manera el meollo porque los consumidores se cambiaron a teléfonos inteligentes con pantallas totalmente táctiles, cámaras múltiples y cientos de miles de aplicaciones de las cuales elegir.

Los dispositivos de BlackBerry siguieron siendo los mismos, a menudo con pantallas a la mitad y un teclado físico.

BlackBerry en gran medida había forjado su reputación con base a las innovaciones en el hardware y, según sus estándares, los primeros modelos de iPhone eran decididamente inferiores.

El iPhone se quedaba corto en comparación con los dispositivos de BlackBerry en áreas como vida de la batería y usaba muchos más datos para realizar sus tareas, en parte porque carecía de la singular mundial de BlackBerry.

Los ejecutivos de la compañía quizá tampoco vieron la forma en que Apple había hecho del software, no el hardware, el elemento definitorio de los teléfonos inteligentes.

Reacción tardía. En vez de desarrollar de inmediato un nuevo sistema operativo para competir con Apple y Android, la compañía intentó adaptar su software existente. Los teléfonos resultantes, el Torch y el Storm, fueron ampliamente vestidos como fracasos de tecnología y de mercado.

“El mundo no se detuvo para esperar a BlackBerry y estamos viendo el resultado de eso hoy”, dijo Bill Kreher, un analista de Edward Jones.

Pero este año, la compañía lanzó su esfuerzo de recuperación más grande y más ambicioso hasta ahora, con su línea de teléfonos BlackBerry 10.

Aunque los nuevos teléfonos y el nuevo sistema operativo resultaron más un cambio gradual que innovador, su principal problema, dicen muchos analistas, fue que los nuevos dispositivos aparecieron demasiado tarde: los nuevos dispositivos no han hecho mella en el dominio de mercado de Apple y Samsung.

El fracaso de la línea de teléfonos BlackBerry 10 rápidamente condujo a la especulación de que BlackBerry, como Palm antes que ella, sería desintegrada y gradualmente desaparecería, en el mejor de los casos perdurando poco más que como una marca.

Los directores de BlackBerry no indicaron específicamente por qué la compañía no se había decidido efectivamente por un cambio radical importante.

“Dada la importancia y fuerza de nuestra tecnología, y el paisaje industrial y competitivo en evolución, creemos que ahora es el momento correcto para explorar alternativas estratégicas”, señaló en una declaración Timothy D. Dattels, el director que encabezará el comité especial.

Cuando era una empresa incipiente canadiense que era pionera en el correo electrónico inalámbrico y los teléfonos inteligentes de entonces, BlackBerry demostró repetidamente innovación y desafío las predicciones de que sería rebasada o comprada por competidores como Palm, Microsoft, Hewlett-Packard y Motorola.

“La situación de BlackBerry no sería realmente tan horrible si BlackBerry 10 hubiera salido hace dos años”, dijo Charles Golvin, un analista en tecnología en Forrester Research. “La duda ahora es si todas estas cosas que conforman a BlackBerry aún tienen sentido como una sola compañía”.

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