Sucesos

Amigo de la Iglesia, la Policía y la comunidad

Actualizado el 28 de agosto de 2013 a las 12:00 am

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Lázaro Abel tenía 48 años cuando fue apresado y vivía con su esposa y un hijo de 6 años.  | ARCHIVO.
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Lázaro Abel tenía 48 años cuando fue apresado y vivía con su esposa y un hijo de 6 años. | ARCHIVO.

La detención del foráneo Israel Lázaro Abel, en 1991, causó conmoción en Paraíso de Cartago, donde vivía y donde se le conocía como un hombre colaborador con los vecinos, con la Iglesia y con la Policía.

Tras la detención, surgieron informaciones de que el cubano nacionalizado estadounidense, y señalado por la Policía de Estados Unidos como “uno de los más peligrosos del continente”, donaba dinero a la Casa Cural de la comunidad y a la entonces Guardia de Asistencia Rural (GAR).

Entre los principales cuestionamientos estuvo su aparente relación con el delegado departamental de la GAR, Marvin Alvarado y con el delegado cantonal Arnoldo Alvarado Sánchez , quienes luego fueron cesados.

Además, su cercanía con el presbítero de la zona, Claudio María Solano. El sacerdote y Alvarado Sánchez recomendaron a Abel –trascendió en julio de 1991– ante el Consejo de Migración para que se le diera la residencia, la cual se le otorgó el 22 de abril de 1991.

Además, se señaló que Abel había donado una campana a la parroquia de Paraíso y, también, que regaló relojes a oficiales con quienes supuestamente participaba en fiestas.

¿Amigos? En aquellos años, tras los señalamientos que surgieron, el presbítero Solano dijo que entabló amistad con Abel por casualidad, pues ambos tenían afinidad por los perros. Indicó que se conocieron en una veterinaria en la cual coincidían como clientes.

El religioso agregó que lo recomendó porque lo vio como un hombre trabajador que quería “cultivar y criar cerdos”.

Este martes, La Nación localizó al oficial Arnoldo Alvarado, quien se desempeña en la subdelegación de Ajenjal, en Paraíso.

Sin embargo, él declinó hablar sobre lo sucedido y cómo regresó a su labor policial.

“No quisiera remover eso porque fue muy duro e injusto”, expresó el policía a quien le quedan pocos años para pensionarse.

Mario Zamora, ministro de Seguridad Pública, dijo que estudiará los expedientes de los oficiales que se vieron involucrados, con el fin de poder detallar si cumplieron sanciones.

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