Sucesos

Problemas para personas y cultivos

El Poás amenaza a vecinos con lluvia ácida

Actualizado el 24 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Laguna del cráter llegó a nivel más bajo en 15 años, lo cual facilita fuga de gases

Turistas pueden continuar visitas sin riesgo, aunque olor a azufre es fuerte

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El Poás amenaza a vecinos con lluvia ácida

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El bajo nivel de la laguna caliente del volcán Poás acrecentó la posibilidad de una mayor salida de gases en forma directa a la atmósfera y que caiga lluvia ácida.

Esas emanaciones causaron en el pasado problemas respiratorios a las personas, corroyeron estructuras metálicas y quemaron la vegetación en los alrededores del cráter.

La advertencia la hizo el miércoles anterior el vulcanólogo Raúl Mora Amador, de la Red Sismológica Nacional (RSN) de la Universidad de Costa Rica (UCR), tras una visita al coloso.

El experto dijo que la profundidad del lago es una de las menores en los últimos 15 años.

“En algunos momentos alcanzó los 50 metros de hondo y ahora tiene entre unos 9 a 12 metros de profundidad”, detalló.

Mora agregó que tanto en abril de 1989 como en ese mismo mes de 1994, el lago se secó, lo que provocó emanación de gases sin restricciones a la atmósfera, que se transformaron en lluvia ácida.

Los especialistas atribuyen el bajo nivel del agua caliente a que el año anterior hubo una disminución muy significativa en la cantidad de lluvias, y a que el volcán mantuvo temperaturas muy altas, lo que evaporó el agua.

Este proceso podría revertirse en caso de aumentar las lluvias. Para los vulcanólogos, el agua actúa como una especie de sello que evita la salida libre de gases.

Hallazgos. Raúl Mora precisó que durante la visita del miércoles determinaron que la temperatura del lago se mantiene entre 44° C y 45° C. Además, dijo que ese día, entre las 12:30 p. m. y la 1:30 p. m., hubo dos erupciones freáticas (emanaciones de agua y lodo) que se produjeron en el centro del lago, las cuales fueron pequeñas pues alcanzaron unos 10 metros de altura, pero sí causaron mucho burbujeo en el agua.

Asimismo, manifestó que pudieron ver y recogieron muestras de “balsas” de azufre, que estaban flotando en el lago.

Según el especialista, se trata de azufre fundido que proviene del fondo del lago y que el volcán constantemente libera.

“Esta es una dinámica muy interesante. En lo que llamamos el sistema hidrotermal superficial, que es la parte más arriba del volcán, es decir, en los últimos 100 metros, hay capas de azufre sólido, que cuando aumenta la temperatura hasta más de 120° C se derrite y sale a la superficie. Eso fue lo que nosotros vimos”, afirmó.

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También, mediante el uso de una cámara térmica, midieron la temperatura del domo (pared alta al borde del lago), y estaba a 141° C.

Bajo vigilancia. Raúl Mora descartó, por lo visto el miércoles, que exista alguna posibilidad de una erupción inmediata. “En este momento, sabemos que el volcán está muy activo. Tenemos estaciones sísmicas que miden los movimientos internos y lo visitamos al menos dos veces al mes. Aunque vemos cambios muy seguidos, lo que podríamos esperar es que el lago caliente continúe secándose y que la lluvia ácida llegue a afectar las zonas altas de los cantones de Grecia y Poás”.

Tanto Mora como Redy Conejo, administrador del Parque Nacional Volcán Poás, dijeron que se percibe un fuerte olor a azufre, pero no hay razón para no permitir la llegada de turistas. “La única recomendación es que cuando hay mucho gas en el mirador, las personas que se sientan afectadas se retiren”, añadió Conejo.

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Carlos Arguedas C.

carguedasc@nacion.com

Periodista de Sucesos

Periodista en la sección de Sucesos. Trabaja en La Nación desde el 2000 siempre en la cobertura de asuntos de Sucesos y Jurídicos.

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