La Selección no pudo jugar peor. La Roja desnudó todas las falencias de la Mayor, que sin Bryan Ruiz ni Keylor Navas, fue un desastre

Por: José Pablo Alfaro Rojas 11 noviembre

España trajo a Costa Rica de vuelta a la realidad. No a la realidad de Concacaf, en donde el balón parece moverse a otro ritmo. La razón de toda esta andadura está a 12.256 km de Costa Rica, en un país frío y gigante llamado Rusia, a solo ocho meses. Muy poco tiempo.

Una de las mejores selecciones del mundo, La Roja, con su trazo limpio y toques de maestro, acabó por hacerle a la Tricolor uno de esos favores que duelen hasta la médula, como curar una herida profunda con agua oxigenada. Sana, pero antes hay que secarse las lágrimas.

En ese ejercicio de medir fuerzas con La Roja, la Sele terminó por darse cuenta de lo mucho que le falta. Para España fue un entrenamiento, para Costa Rica un golpe que obliga a la reflexión.

Kendall Waston marca a David Silva en el duelo entre Costa Rica y España. Foto: AP
Kendall Waston marca a David Silva en el duelo entre Costa Rica y España. Foto: AP

En los primeros 19 minutos, la Mayor no hizo una sola triangulación en el mediocampo. En 45 minutos, la cohesión y la fabricación de ocasiones de peligro fue casi nula.

Endeble y con el único propósito de correr, la Nacional no mostró argumento alguno para inquietar a España.

Entre Iniesta, Isco y David Silva se encargaron de desnudar el mediocampo de la Mayor, que sin Bryan Ruiz no tiene un solo futbolista con el desequilibrio suficiente para romper un libreto exigente.

De vuelta al concepto de ‘realidad’, es evidente que España es un candidato a levantar la Copa. Empero, lo que al menos se podría esperar de Costa Rica en un fogueo de este calibre, es que consiga ejecutar acciones de peligro mediante el contragolpe y se plante con firmeza atrás.

Esto no sucedió.

El presente dicta que Johan Venegas está muy lejos de ser una solución real, que Yeltsin Tejeda es un buen acompañante para recuperar, pero no un distribuidor de juego, y que sin Ruiz, la Nacional aqueja una falta de creatividad tal, que es necesario rezar para que la Comadreja encuentre equipo.

También es fácil de determinar que Óscar Duarte está fuera de forma, que la zaga sufrió en demasía en el uno contra uno y que los carrileros no encontraron la fórmula para, al menos, evitar las constantes filtraciones de España.

Así sucedió con Christian Gamboa en el primer gol. Una buena acción de Silva por el carril izquierdo de la Sele acabó en los pies de Jordi Alba, que cruzó la cancha de lado a lado para cerrar la pinza y abrir el marcador, ante la permisiva marca del lateral liberiano.

Se jugaban apenas cinco minutos y sería el inicio de la catástrofe.

Sin respuesta alguna, Costa Rica entregó el mediocampo para que España hiciera múltiples combinaciones.

Nunca encontró la Sele un jugador dispuesto a darle salida limpia desde atrás; por el contrario, limitó sus pocas acciones de peligro al balonazo largo.

Al 23′, Álvaro Morata anotó el segundo, después de un error de Danny Carvajal, quien cortó bien un centro pero dejó el balón suelto, lo que le permitió al delantero perforar las redes.

En el segundo periodo, el calvario continuó, con algunas pequeñas treguas cuando España decidía darle rotación a la pelota y evitar un desgaste excesivo.

A la falta de ideas e imaginación, se sumaron los yerros en la retaguardia. Un error en un despeje terminó en los pies de Silva, quien anotó el tercero, al 51′, y solo cuatro minutos más tarde, el propio mediocampista se encargó de aumentar la cuenta y marcar el cuarto.

Carvajal no fue el culpable de la paliza. El funcionamiento falló en su totalidad, y el adversario terminó por hacer fiesta ante las limitantes de la Mayor. Lo que sí es cierto es que en esta clase de partidos es donde toma valor la figura de Keylor Navas.

La Nacional realizó su único remate a puerta al minuto 92. El disparo fue del volante Celso Borges.

El portero de Real Madrid detiene lo imposible para evitar palizas internacionales de este tipo. Ante España hubiera sido un alivio tenerlo frente a los tres palos, pero no estaba ahí.

Y Costa Rica recibiría el quinto, esta vez de Iniesta, prodigio con el balón, capaz de lograr que lo difícil parezca simple y que fluya la magia española. Solo se jugaban 73 minutos.

La Sele reventaba el balón sin sentido, solo esperaba los ataques de España, sin reacción. El concepto de juego colectivo quedó en el olvido para apelar al sacrificio. Ante la falta de fútbol, solo quedó correr.

Como el boxeador que se mantiene de pie, pero ya sabe que perdió la pelea. Solo orgullo, porque los golpes provenían únicamente de un lado.

Costa Rica: Danny Carvajal 4, Cristian Gamboa 4, Kendall Waston 4, Óscar Duarte 3, Francisco Calvo 4, Bryan Oviedo 4, Celso Borges 4, Yeltsin Tejeda 4, Cristian Bolaños 4, Johan Venegas 3 y Marco Ureña 4.

España: Kepa 6, Odriozola 6, Piqué 6, Ramos 6, Alba 7, Busquets 7, Alcántara 8, Iniesta 9, Silva 9, Isco 9 y Morata 8.