Opinión

El voto de la mujer

Actualizado el 28 de enero de 2014 a las 12:00 am

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El voto de la mujer

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Quienes hemos tenido la fortuna de convivir entre mujeres, sabemos cuánto valen los tesoros de su corazón, ternura y fortaleza, su abnegación e inteligencia práctica, y tantas cosas más.

He tenido la dicha de convivir con mi esposa, tres hijas, una nieta y una bisnieta. Y, cuando fui director ejecutivo de la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional, se realizó una estadística muy reveladora: el 85% de los pensionados eran mujeres. Desde las escuelas, colegios y universidades, ellas han moldeado el carácter del costarricense, principalmente el amor al prójimo, el respeto personal y a la propiedad, la tolerancia, el amor a la libertad y a los símbolos patrios, compañerismo, espíritu de servicio, cultivo de la paz, preferencia por la democracia y la inclinación por la solidaridad social, entre otras virtudes.

A esto, ya inculcado en el hogar, debemos añadirle ese ingrediente puesto por la universidad de la vida: no poner tanto énfasis en lo que uno aparenta ser, sino en lo que uno debe ser, y, en el caso del proceso electoral, prestar atención a todo lo que llevamos dentro, a lo aprendido en las aulas y en la vida. En concreto, no dejarse guiar por las apariencias ni por las promesas ilusorias, o por aquel candidato que se acostó marxista estalinista y se levantó demócrata por conveniencia.

El Frente Amplio no desconoce la siguiente cita de Stalin: “El que piensa apoyar el movimiento revolucionario y, sin embargo, no quiere apoyar a la U.R.S.S., o se opone a ella, está deslizándose irremisiblemente al campo de los enemigos de la revolución”. (Wetter Leonhard, La ideología soviética, Editorial Herder, Barcelona, 1973, pág. 469). Stalin propone una lucha comprometida contra esa traición. Esta es la ideología que subyace en dicho partido político. Un ejemplo de sus frutos lo tenemos en Venezuela: división social antagónica, destrucción de su economía, homicidios y asaltos, escasez de alimentos, armamentismo estatal, expropiaciones, alta inseguridad ciudadana, apagones… No queremos esto ni para Venezuela ni para Costa Rica. El Frente Amplio garantiza un vuelo sin instrumentos en un clima nuboso y huracanado.

Por eso, las mujeres, quienes lograron votar por primera vez en 1953, pueden hacerlo hoy con más propiedad, dada la experiencia de 16 elecciones precedentes, confirmar con su voto la democracia costarricense y, así, continuar gozando de ella, lo cual nos distingue y prestigia. La mujer, por tanto, sigue moldeando nuestra patria, que hoy tanto necesita de su apoyo.

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Como todos sabemos, la mujer nos garantiza un amanecer luminoso y el gozo de vivir.

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