Opinión

El valor de las colecciones biológicas

Actualizado el 20 de marzo de 2015 a las 12:00 am

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El valor de las colecciones biológicas

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En los últimos meses, se ha desarrollado una importante discusión sobre el destino y el manejo de la colección de organismos biológicos más grande de Centroamérica. La colección del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) consiste en más de 3,5 millones de plantas, hongos, invertebrados, musgos y otros especímenes, que representan una importante proporción de la biodiversidad del país.

Esta colección, junto con las de otras instituciones nacionales (como la Universidad de Costa Rica y el Museo Nacional) y foráneas (el Smithsonian Institute y el British Museum of Natural History), fue uno de los recursos de investigación y educación más poderoso del país.

El acopio del INBio está siendo traspasado al Museo Nacional, en un proceso necesario y complejo, con retos políticos, económicos y hasta culturales. Por esto, es de vital importancia que la sociedad costarricense conozca este recurso y cómo estas colecciones apoyan el desarrollo del país y el bienestar de nuestra sociedad.

Estas colecciones son mucho más que un sinfín de gavetas o gabinetes con animalitos en alfileres. Los especímenes de la colección del INBio, por ejemplo, fueron recolectados con extraordinario cuidado en los últimos 25 años por un equipo de personas altamente capacitados para ello.

Los llamados parataxónomos (piensen en un paramédico para la biodiversidad), entrenados por los mejores especialistas del mundo; los curadores de la colección, quienes la mantienen y catalogan; los especialistas nacionales e internacionales que se aseguran de que la información de la colección sea fidedigna y confiable; y los técnicos de informática, que ponen los datos a la disponibilidad del mundo, sin costo al usuario, forman un equipo inigualable.

Cientos de artículos científicos y docenas de libros y páginas web han sido publicados, lo cual es otra importante faceta de la colección. Todo este material representa un registro histórico irreemplazable, el cual seguirá proveyendo información y conocimiento, y promoviendo el avance la ciencia nacional en el próximo siglo y más allá.

Patrimonio sin igual. Una colección biológica consiste en (1) los especímenes preservados, representantes de la biodiversidad viva del país; (2) la información asociada a cada espécimen, sus nombres científicos y comunes, localización, quién lo identificó, su biología, etc.; (3) el personal que maneja la colección: parataxónomos, biólogos, curado-res, especialistas, informáticos, estudiantes, voluntarios, ciudadanos y administradores; y (4) la planta física y tecnológica (equipos) que permite el manejo y el acceso a la colección.

Si alguno de estos elementos falta o es deficiente, se pone en riesgo la colección y se dejan de percibir los beneficios que esta ofrece a la sociedad. El compromiso del Gobierno de Costa Rica de continuar manteniendo las colecciones que el INBio ha donado al Museo Nacional es un ejemplo de lo importante y útil que son para nuestra sociedad. Entre los beneficios que aportan, se pueden mencionar los siguientes:

1) Ayudan a conocer y entender nuestra biodiversidad. Si no conocemos lo que tenemos, no podemos protegerlo, desarrollarlo ni utilizarlo para el beneficio de nuestra sociedad. Las colecciones biológicas y sus datos asociados son las bibliotecas de la biodiversidad del país.

2) Permiten apoyar la conservación de nuestros recursos naturales. En Costa Rica, se han dado casos de extinción de especies y hay varias que van por el mismo camino. Las colecciones biológicas son una forma de documentar lo que existe en las áreas naturales y asegurar que no lo perdamos ni lo dañemos irrepara-blemente.

3) Impulsan la educación de la ciudadanía. Existen muchas profesiones cuyo éxito depende del conocimiento de la biodiversidad, como guías naturalistas, profesores universitarios, escritores de ciencia, técnicos agrícolas y pesqueros, veterinarios y muchos otros. El conocimiento de la biodiversidad ayuda a las personas a tomar mejores decisiones con respecto a sus actividades.

4) Sirven a la comunidad y a la sociedad, proveyendo información en el campo de la agricultura (pestes, controles biológicos, especies útiles); salud y medicina (especies peligrosas a la salud, controles naturales, nuevas medicinas); industria (tecnologías originadas en observaciones de organismos, diseños aerodinámicos, nanotecnologías, arquitectura); manejo ambiental (análisis de los impactos de actividades comerciales, monitoreo de la salud de los ecosistemas y restauración de áreas dañadas); crimen (se usan para identificar especies y sus fragmentos que pueden conectar a personas con un crimen); y en arqueología, etnografía e historia social (dando información sobre las condiciones históricas, costumbres y usos de la naturaleza de sociedades extintas y las edades de los artefactos arqueológicos).

Estos usos y beneficios solo se pueden obtener si las colecciones son manejadas como un recurso vivo que provee acceso a los investigadores y estudiantes, si se manejan con un alto grado de capacidad y conocimiento, y si se continúa desarrollando y aumentando con nuevo conocimiento y material biológico.

Las colecciones del Museo Nacional, de la Universidad de Costa Rica, del INBio y de otras instituciones constituyen un patrimonio nacional irreemplazable e inigualable, siempre y cuando se continúen utilizando, alimentando, estudiando, prestando, discutiendo, mejorando, catalogando y publicando.

El verdadero valor de estas colecciones es que nos permiten desarrollarnos sin destruir los espectaculares recursos naturales que nos hacen un país único en el mundo por su biodiversidad y nuestro compromiso con la conservación.

El autor es director de la estación biológica La Selva

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