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Menos tiempo

Actualizado el 02 de mayo de 2016 a las 12:00 am

Una sociedad que se demora en adoptar tecnologías perderá competitividad

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Mucho se ha escrito y divagado sobre el valor del tiempo, de la necesidad imperiosa de aprovecharlo y de cómo su percepción cambia en el transcurso de la vida.

Las unidades de tiempo siempre duran lo mismo, pero cada vez representan un porcentaje menor de lo vivido, lo cual podría ser una razón para percibir que el tiempo rinde cada vez menos.

Otra razón podría ser la cantidad de cosas que suceden por unidad de tiempo. Conforme aumenta el volumen de sucesos cada hora, se incrementa el porcentaje de nuestra atención consumida por acontecimientos externos (se reduce la introspección) y terminamos con menos tiempo.

Es difícil pontificar acerca del valor del tiempo. ¿Es más valioso el tiempo de ocio que el productivo? ¿Es más valioso el tiempo de un presidente que el de un estudiante? De lo que no cabe duda es de la imposibilidad de reponerlo. Gástese como se gaste, el tiempo solo se mueve en una dirección.

Solo un necio pretendería detener el tiempo o el progreso. Hay quienes consideran natural la reacción al cambio y argumentan que el ser humano, por naturaleza, busca y prefiere la estabilidad, pero existe evidencia que sugiere que la actitud ante el cambio es más cultural que natural.

Más rápido. La frase “hay más tiempo que vida” sugiere que mientras el tiempo es infinito, la vida es muy corta, y deberíamos, por lo tanto, aprovecharla haciendo lo que consideremos más valioso.

Durante siglos, la humanidad progresó de manera lenta, pero sostenida. Durante el último medio siglo, el ritmo del desarrollo pasó un punto de inflexión, se aceleró a un ritmo exponencial. Cuando los cambios suceden tan rápido, y tan a menudo, es difícil aprovechar la vida haciendo lo que consideramos más valioso, porque esto último también cambia. Para extraer valor de los bienes, los servicios, las relaciones y las experiencias, es necesario reaccionar cada vez más rápido.

En otros tiempos, el costo de moverse lentamente era, básicamente, el costo de oportunidad. Hoy, el precio que se paga por moverse despacio es mucho más alto. Por ejemplo, una sociedad que decide apoyar el agro, debido a la gran fertilidad de su tierra, pero demora en poner en funcionamiento la agricultura de precisión (con Internet de las cosas, cómputo en la nube y big data ) terminará produciendo mucho menos por hectárea que sus competidores con tierra menos generosa.

Si bien es cierto que la globalización asegura la disponibilidad de nuevas tecnologías de manera casi inmediata en cualquier lugar del planeta, la velocidad de adopción varía mucho entre diferentes países y regiones. Incluso dentro de un mismo país las brechas tienden a ensancharse, ya no tanto por el costo de las tecnologías como por la velocidad de reacción, ocasionado, muchas veces, por la educación y el entendimiento.

Para complicar un poco más el panorama, resulta que la mayoría de las tecnologías exponenciales son disruptivas. Tecnologías como inteligencia artificial, Internet de las cosas, tratamientos con células madre, manipulación genética, robótica avanzada, vehículos autónomos, fabricación digital, etc., todas traen grandes aumentos en productividad.

Eliminación de empleos. Estas tecnologías generan cantidades importantes de riqueza y bienestar, y, al mismo tiempo, eliminan puestos de trabajo.

Ya no se puede pensar que hay más tiempo que vida. Una sociedad que se demora en adoptar estas tecnologías perderá competitividad rápidamente. Las nuevas tecnologías también crean –como lo han hecho siempre– nuevos puestos de trabajo, el problema está en la diferencia entre las velocidades de creación y la eliminación de los empleos.

La solución no está clara, pero de seguro tiene que ver con educación y capacitación (¿utilizando tecnologías?) a gran velocidad. Lo que sí sabemos es que la pérdida de competitividad por no adoptar tecnologías eliminará puestos de trabajo, sin crear ninguno.

El autor es ingeniero, presidente del Club de Tecnología y organizador del TEDxPuraVida.

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